La sicología es un estudio muy extenso, que define el comportamiento, la actitud y el carácter de los seres humanos. Este estudio es posible, mediante la definición de parámetros que conllevan a la infinidad de personalidades existentes en el mundo.

En términos generales un criminal es aquella persona que comete un crimen. Lo que hace la diferencia es las razones por la cuáles se cometió el crimen, el número de crímenes cometidos y las personas víctimas de su acto.

Un criminal puede ser un asesino, un violador, un torturador, entre otros, sin que esta definición pierda fuerza en alguno.

Existen muchos factores que pueden conllevar a una persona a cometer un acto ilícito, pero cuando estas razones no tienen sustento o cuando el ilícito involucra una clara intención de hacer daño, se está hablando de una tendencia patológica por parte del criminal.

Razones para cometer un crimen

Si se habla expresamente de un asesinato, las razones podrían ser múltiples. Una persona que ha sido herida, ya sea por una violación a sí misma o a un ser querido, por el asesinato de un ser querido o por cualquier otro daño irreversible que se haya cometido y que le afecte directa o indirectamente, podría ser capaz de cometer un homicidio por venganza. También la acción de presenciar cualquiera de los actos mencionados anteriormente podría conllevar a que por defensa propia o de un tercero cometa el crimen.

En casos como estos, normalmente se habla de personas con sicología estable, que enloquecen ante un estímulo externo que afecta directamente a su lado emocional y puede crear un estado temporal de irracionalidad, conllevando a cometer el crimen sin pensarlo siquiera.

Perfiles como los anteriores son de personas que comúnmente no premeditan nada y no volverán a cometer más crímenes, lo que da como conclusión que lo cometido es por impulso.

El criminal innato

Es aquel que siente satisfacción de cometer un crimen. Este tipo de persona generalmente comete estas hazañas más de una vez, es sádico por defecto, carente de empatía y cruel por naturaleza.

En términos sicológicos el criminal es un enfermo mental, motivo por el cual no le temerá al castigo legal ni a ningún otro tipo de castigo. Es por eso que aquellos que salen después de cumplir su condena vuelven a cometer dichos actos. Incluso se dice que no le temen a la muerte, porque su estado mental no es capaz de asimilar lo que conlleva ser castigado.

Se puede afirmar que aquellos vengativos que premeditan sus crímenes son personas que también padecen de este desvío mental.

Una persona violenta, un asesino en serie, un pedófilo, entre otros son personas que repiten estas acciones en la medida en la que pueden y disfrutan de aquello, es decir que pedirles compasión, huir de ellos o cualquier otra muestra de desesperación de la víctima crea un estado mayor de excitación y el criminal estará más gustoso de cometer el acto.

Normalmente estas afecciones mentales son congénitas y se empiezan a mostrar durante los primeros años en la niñez con cosas que parecen sin importancia, como manifestar crueldad hacia los animales, extrema agresividad con otros niños, entre otros. Suelen agravarse si en el entorno existen problemas como peleas, agresiones, violaciones o cualquier otro problema social que le afecte de manera directa.

Castigar no sirve de mucho

Si bien es cierto las leyes castigan este tipo de actos con el fin de que no vuelvan a ser cometidos, pero el criminal no podrá evitar cometerlos.

Tal vez la pena de muerte solucione el problema, pero sólo del criminal al que se le da muerte, pero no el gran problema social, ya que esta medida no atemoriza a los criminales existentes.

La sicología humana es una caja de sorpresas y la misma diversidad es la que trae al mundo problemas sociales y seres que lo único que hacen es daño a las sociedades.