El Siam Di Tella 1500 es un clásico argentino. Un auto que, desde su presentación se hizo rápidamente muy popular por su precio, su economía de mantenimiento y su fortaleza.

De igual manera y a pesar de este éxito, los vaivenes empresariales de Argentina hicieron que dejara de fabricarse sólo ocho años después de su lanzamiento.

La popularidad de este auto en los 60 y aún hoy, es un fenómeno comparable al del Renault 4 o el Fiat 600 o el Escarabajo de Volkswagen.

Historia

El Ingeniero Torcuato Di Tella había fundado una empresa en 1910, para fabricar y comercializar máquinas para panaderías llamada Siam.

Con el tiempo la industria se diversificó en sus producciones y ya en la década de los 50 producía motocicletas con licencia de la firma italiana Lambretta, en Argentina se conocieron como Siambretta y tuvieron mucho éxito.

Dicho éxito alentó a los dueños a sumarse en 1959 al Régimen de Promoción Automotriz y producir modelos con licencia de la British Motors Corporation: se crea entonces la empresa Siam Di Tella Automotores S.A.

El primer modelo que se produce en serie es el Austin A-60, que en Argentina se conoció como Siam Di Tella 1500.

Una mecánica simple y confiable, sumada a la economía de mantenimiento hicieron del Siam Di Tella 1500 un éxito de ventas, convirtiéndose en poco tiempo en un auto ideal para la familia de clase media.

Los taxistas también lo eligieron, lo que hizo que el 80% de los taxis de la ciudad de Buenos Aires fueran de esta marca.

Ficha técnica

Este sedán de 4 puertas con capacidad para cinco pasajeros, fue uno de los primeros en Argentina en tener carrocería autoportante, que fue especialmente diseñada por Pininfarina.

El auto cuenta con una disposición mecánica muy clásica: motor delantero de cuatro cilindros en línea refrigerado a agua y transmisión trasera con caja de cambios de cuatro marchas con la primera no sincronizada. Sus 1.489 centímetros cúbicos y su potencia de 55 caballos, junto a su consumo reducido (recorre 10,3 km. con un litro de combustible) lo hicieron un auto de gran agilidad y economía

En Argentina se produjo entre 1959 y 1967, pero aun hoy se conservan muchas unidades rodando por todo el país.

Pasión por el Siam

El Siam DiTella 1500 despierta pasión en los coleccionistas y enamora a sus dueños actuales, como se puede apreciar en los numerosos clubes de esta marca en el país.

No hay encuentro de autos clásicos donde no acuda, al menos, un Sian Di Tella en cualquiera de sus versiones: sedán, rural Traveller o pick up Argenta.

Dice Jorge Luis Saldaqui, miembro de Siam Di Tella Club “...ahí empezó mi amor por el Di Tella (alguien me dijo que uno no puede profesarle amor a algo que no puede devolverte amor, pero creo que el Di Tella me devolvió prestaciones que se pueden interpretar como un gesto de amor). Nunca lo maltraté. Respetaba sus tiempos. Consumía aceite y vigilaba ese tema. Su motor estaba gastado, pero igual tenía buen rendimiento."

Saldaqui también afirma que "lo entré a querer cuando a medida que pasaba el tiempo comprobaba que era noble y que nunca me dejaba. Ha tenido roturas por supuesto, pero nunca me dejó a más de 4 cuadras de mi casa o en todo caso me avisaba que tenía algún problema antes de partir por algún ruidito extraño. Era muy emocionante viajar de noche y saber que aunque despacio siempre ibas a llegar."

Todo dueño de un Siam tiene anécdotas y cuentos como éstos que hablan de la confiabilidad, de la mecánica sencilla, de la resistencia o de la comodidad de este mítico auto.

Personalmente, quien esto escribe, tiene también una emocional relación con este auto.

Cuando este cronista tenía ocho años, su padre tenía un Siam Di Tella, y, por supuesto, estaba fascinado por las elegantes líneas del auto, que visto por detrás era igual al Batimóvil. A la hora de la siesta era el momento de subirse al coche, sentarse frente al volante e imaginar toda clase de historias mientras "conducía" sin mover el vehículo del garaje.

Lo dicho, el Siam Di Tella 1500 es un auto que aún hoy, tras 42 años de la producción de la última unidad, continúa despertando pasión en sus usuarios y por eso merece ser un clásico argentino.