Los txokos son típicos del País Vasco, Navarra y el País Vasco francés, y también reciben otros nombres como "sociedades gastronómicas". Se trata de locales, donde un grupo de socios, normalmente hombres, se reúne para cocinar y degustar los tan abundantes manjares de estas tierras.

Su principal peculiaridad es que las mujeres pocas veces pueden ser socias, ni tampoco acceder al local en días laborables. Además, la cocina es un "santuario" reservado únicamente a los hombres. Una vez más, tradición e igualdad de género entran en conflicto en el Día Internacional de la Mujer.

Más de la mitad de los txokos no admiten socias mujeres

Las cifras no dejan lugar a dudas. Según los datos del periódico Deia, más de la mitad de los txokos del País Vasco no admiten a mujeres como socias. Guipúzcoa es la provincia más igualitaria en este sentido, ya que el 54,2 por ciento de sus txokos sí admite mujeres, las que además gozan de plenos derechos.

No sucede lo mismo con en el 45,8 por ciento restante. Sin embargo, los cifras dan un vuelco en el caso de Bizcaya y Álava, donde el 79 y el 59,6 por ciento de estas sociedades respectivamente impiden que las mujeres sean socias.

El "matriarcado" vasco

Los y las reticentes a permitir que las mujeres gocen de los mismos derechos que los hombres en las sociedades gastronómicas alegan todo tipo de razones. Entre ellas, el supuesto "matriarcado" vasco, por el cual las mujeres solían tener el mando de los hogares y los hombres necesitaban un "refugio" a su yugo.

Expertas en género como la profesora de la Universidad del País Vasco, Natividad Abril, niegan dicho matriarcado y confirman que aún estamos muy lejos de la igualdad de géneros. "Sólo hay que echar una ojeada al entorno más próximo familiar y de amistades para ver quiénes son los protagonistas de las noticias principales del día, los sueldos de unas y otros, quiénes están a media jornada cuando trabajan, quiénes siguen llevando mayoritariamente las cosas de casa, etc."

Las mujeres se libran de "sus" quehaceres en las sociedades

Los y las proclives a este tipo de distinciones en base al sexo afirman que impedir la entrada a las mujeres a las cocinas de los txokos supone "librarlas de sus quehaceres diarios por un día". Como es habitual, el derecho a decidir de las mujeres queda en segundo plano. Respecto a este "deseo" de aligerar a las mujeres de sus "obligaciones", Natividad Abril afirma que "con eso ya lo dices todo. Los quehaceres, las obligaciones del día a día, son propios de las mujeres... y la fiesta y el placer de cocinar excepcionalmente es de los hombres".

El informe sobre La relevancia y el impacto social de las sociedades gastronómicas elaborado por el Gobierno Vasco, revela un dato importante sobre que sean los hombres los que cocinen en ocasiones tan señaladas. La cocina en los txokos "es testigo pasivo de una manera de elaborar la comida revestida de prestigio, de modo que se diferencia y se desvaloriza esta misma actividad cuando es realizada en el hogar y por las mujeres".

Mujeres machistas

Destaca el hecho de que también algunas mujeres defiendan este tipo de tradiciones. Y es que ellas, nosotras, hemos interiorizado el machismo desde tiempos ancestrales, hasta llegar a pensar que este tipo de discriminaciones son "algo natural". Lo mismo que aquellas amas de casa de hace unos años, que consideraban que ese era su único destino y que hacer algo diferente sería "raro" o "contra natura", de forma que ni siquiera ellas demandaban la posibilidad de tomar otros rumbos.

Los txokos son un hecho cultural muy importante

Sin embargo, estas sociedades gastronómicas son locales privados, que como otros tantos, tienen teóricamente la potestad legal para limitar el derecho de admisión. Aún así, está claro que el sexo de las personas no es un criterio de limitación como los demás.

El anterior informe aporta luz en este aspecto. El texto aclara que "las sociedades gastronómicas configuran un espacio privado de la vida extra-doméstica", sin embargo, su "actividad tiene una proyección social que le otorga relevancia pública".

El informe alerta además de la importante "proyección internacional" de los txokos y del hecho de que este tipo de discriminaciones "exportan una imagen determinada de Euskadi, que se asocia con una visión masculinizadora y que excluye a las mujeres".

Vulneración de las leyes de igualdad en España

El texto elaborado por el Gobierno Vasco también hace una recopilación exhaustiva de las normativas de asociación y los derechos humanos. Entre sus conclusiones destaca que el hecho de que las mujeres no puedan ser socias atenta contra diversos derechos. "El poder (de las asociaciones) no es absoluto y está limitado por los derechos de terceros", entre ellos, "el derecho de las mujeres a no ser discriminadas por razón de sexo".

Así, las restricciones que algunos txokos o sociedades imponen a las mujeres son un ejemplo claro de "incumplimiento del principio de igualdad de trato y no discriminación por razón de sexo", situaciones que violan la Constitución, la Ley Orgánica 3/2007 y la Ley 4/2005. Siendo hoy día 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es necesario recordar el principio constitucional según el cual “las mujeres y los hombres son iguales en dignidad humana, e iguales en derechos y deberes”.

Clichés machistas

Cuando se pregunta en torno a las verdaderas razones por las que las mujeres no pueden entrar en los txokos, nunca faltan las respuestas más estereotipadas y sexistas. Entre ellas, que las mujeres son "cotillas, criticonas y envidiosas", cualidades que obviamente "impiden" que estos encuentros gastronómicos sean agradables.

También hay quien, muy acertadamente, critica aquellas actividades de ocio o reuniones exclusivas para mujeres. Son también ejemplos de discriminación, que sin embargo no deben servir para justificar otros casos de sexismo.

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Con motivo de tan señalada fecha parece más que necesario reivindicar todos aquellos hechos que aún hoy vulneran los derechos y libertades de las mujeres. Al respecto, destaca una de las conclusiones del citado informe, según la cual "las sociedades gastronómicas recrean y perpetúan una manera de entender las relaciones de género que implica una jerarquización sexual" que perjudica a las mujeres y las sitúa en un plano inferior.

Por todo ello, hoy me río muy amargamente de la liberación de la mujer. Me río de su capacidad de decidir. Me río cuando dicen que a las mujerses se las considera en base a los mismos criterios que a los hombres. Y hoy, muy a mi pesar, me río de quienes dicen que todos somos iguales.