En 1995, Paul Verhoeven (Amsterdam, 1938) intentó repetir la gloria de "Instinto Básico" (1992) con un nuevo film erótico. Por desgracia para el holandés, y debido a una vulgar campaña de promoción, la película protagonizada por la (olvidada) Elisabeth Berkley fue un rotundo fracaso que se convirtió en el hazmerreir de la industria de Hollywood, ganando además varios premios Razzies.

Sin embargo, un análisis cercano al film de Verhoeven demuestra que guarda mucho más, y positivo, de lo que en principio se dijo.

Showgirls y los medios de comunicación

No deja de ser un tanto singular que aparezcan de vez en cuando listas de mejores-o-peores-de-la-historia que se dejan llevar por la falta de imaginación o por los criterios de los medios de comunicación. Unos criterios que se convierten en modas y se estancan en la opinión popular. "Showgirls" ha sido contaminada por esa opinión y su denominación de film de culto está más cerca de los productos de Ed Wood que de, por ejemplo, clásicos como "Freaks"(1932)

También hay películas que intentan aprovechar la coyuntura y pretenden hacer un guiño al público para que exista una cierta complicidad: en "Scream 2" (1997) uno de los personajes ya decía que una de las películas más terroríficas era "Showgirls", de lo mala que era.

Tampoco debería de sorprender demasiado si se tiene en cuenta que ya en la misma "Scream 2" se comenta que "El Padrino II" (1974) es mejor que "El Padrino" (1972)... Lo cual no es el colmo de la originalidad.

Un film que no se vendió como Starship Troopers

El problema de Verhoeven, tal y como le pasaba con "Starship Troopers" (1997) es que no deja del todo claro su discurso. La película sobre los bichos del espacio se vendió como una crítica al militarismo y a la cultura más reaccionaria de los Estados Unidos; y tal vez fuera esa la intención final de "Starship Troopers", pero se contradice así misma al intentar poner al espectador de parte de los protagonistas que quieren defender a la humanidad.

Al fin y al cabo, por muy fascista que pueda parecer alguna simbología de "Starship Troopers" (como los trajes que recuerdan a los uniformes nazis) no deja de tener su lógica que el planeta Tierra se tenga que proteger de unos insectos gigantes y peligrosos que pretenden aniquilar a la raza humana.

En "Showgirls" se muestra crudamente los entresijos del mundo del espectáculo pero al mismo tiempo le da a la audiencia unas buenas dosis de sexo y números musicales coloristas y excitantes. Tal vez esa contradicción sea la forma del director de decir que todos participamos en el mismo juego, dejando a un lado nuestros juicios.

Showgirls y el sexo en Las Vegas

"Showgirls" llegó a las masas como un producto sexploitation con gran presupuesto que bebía del éxito de "Instinto Básico", también dirigida por Paul Verhoeven. No se vendió como lo que realmente es: una reflexión sobre la cultura americana (u occidental) del todo-vale-para-triunfar. La historia transcurre en Las Vegas, y qué mejor que esa ciudad para retratar un mundo obsesionado por el dinero y por el éxito fácil.

Esa reflexión o visión de la banalidad humana escrita por el guionista Joe Eszterhas es acompañada por la naturalidad pasmosa con la que Verhoeven dirige ciertas secuencias. Baste recordar la escena en la que Nomi (Berkley) aplica hielo a sus pezones o cuando James Smith (Glenn Plummer) comprueba de "primera mano" que Nomi tiene la menstruación.

El erotismo según Paul Verhoeven

Verhoeven no es precisamente un director muy sutil al retratar el erotismo o violencia en el cine (por ejemplo en "El Cuarto Hombre" o "Los Señores del Acero") y con "Showgirls" le da una bofetada a la hipocresía y al puritanismo del país del Tío Sam, al igual que hizo en 1992. En el Laser Disc de "Instinto Básico", Verhoeven comentó que quería ver "lo lejos que podía llegar con las escenas eróticas en el cine norteamericano". Lo cierto es que le salió bastante bien, convirtiendo la película de Sharon Stone en uno de los mayores éxitos de los 90.

En "Showgirls", el director holandés intenta de nuevo transgredir e impactar a la audiencia. Y ahí es donde reside el mayor problema de la película. Algunas escenas eróticas son tan forzadas que llegan a alcanzar el ridículo y provocan la risa en el espectador, como en el momento en que Nomi y Zack (Kyle MacLachlan) practican sexo en la piscina.

Recomendable ver Showgirls

El film Verhoeven es explícito, crudo y no se anda con rodeos. Muestra la debilidad y la ambición del ser humano en todo su esplendor. Debilidad que alcanza tanto a los hombres como a las mujeres en "Showgirls".

Tal vez no sea una obra maestra del cine pero tampoco merece ser despreciada y, ni mucho menos, colocarla en listas de malas películas codeándose con obras infumables como por ejemplo "Troll 2". Showgirls es una cinta sexy, poderosa visualmente y que, si bien sigue algunas convenciones de guión, explora elementos pocas veces vistos en el cine comercial. "Showgirls" es... una buena película.