Muchas personas creen que la sexualidad humana comienza en la pubertad. Sí es cierto que en la pubertad empiezan a desarrollarse los caracteres sexuales secundarios (caracteres que diferencian a los niños y a las niñas, como pueden ser el aumento de la masa muscular, aumento de las mamas, cambios en la voz, aparición del vello púbico y axilar, etc), pero las manifestaciones sexuales pueden verse desde mucho antes.

Para entender esto es necesario que veamos la sexualidad como una forma de expresarnos y experimentar nuestras sensaciones. La sexualidad es algo que va más allá del sexo. Para no confundirnos, vamos a aclarar algunos conceptos:

  • El sexo puede hacer referencia al género: tenemos sexo masculino o femenino. Somos hombre o mujer, niño o niña.
  • El sexo también hace referencia a las experiencias físicas que implican nuestros órganos sexuales y nuestro cuerpo, como pueden ser las relaciones sexuales, abrazos, besos, masturbación, etc.
  • También hablamos de sexo cuando nos referimos a los pensamientos eróticos, deseo sexual hacia otras personas, fantasías, etc.
Existen múltiples formas de experimentar la sexualidad, y distintos objetivos. Se pueden tener relaciones sexuales con fines reproductivos, afectivos, comunicativos y placenteros. Cada uno de estos fines se pueden dar a la vez o por separado. Asimismo, podemos tener sexualidad con nosotros mismos o con otras personas, podemos usar objetos, fantasías…lo que cada uno quiera y lo que cada etapa de la vida nos pida.

Primera infancia

En la primera infancia (de cero a dos años) se han observado conductas sexuales tales como movimientos pélvicos, y masturbación (entendiendo esta como el tocamiento o frotamiento de los genitales). También se puede observar la curiosidad sexual en niños muy pequeños, como por ejemplo, cuando observan a su padre o a su madre cuando se dan una ducha.

"La masturbación es muy típica en bebés y niños de corta edad y suele empezar entre los seis y los doce meses. Los bebés a menudo se masturban frotándose los genitales con un objeto suave como una toalla, ropa de cama o un muñeco. A medida que maduran y son capaces de coordinar movimientos, pueden preferir el estímulo manual de sus genitales" (S.A. Rathus; J.S.Nevid; L. Fichner-Rathus, Sexualidad Humana, 6º edición). Es obvio que a esta edad no hay fantasías sexuales ni fines reproductivos, pero los niños se tocan porque les produce curiosidad y placer.

Infancia

En la infancia (de tres a ocho años) los niños muestran curiosidad respecto a la anatomía sexual. Exploran sus cuerpos, se tocan y sienten curiosidad por los cuerpos de otras personas (quieren saber si las partes del cuerpo que tienen ellos también las tienen los demás niños y niñas).

Aparecen juegos, como el de los “médicos” donde niños y niñas pueden explorarse o manifestar interés por el cuerpo de sus compañeros. Aquí es donde perciben las diferencias anatómicas entre niños y niñas. También aparecen conductas como el interés hacia los pechos femeninos o el intento de mirar a personas desnudas. Todas estas conductas responden a la curiosidad sexual completamente sana y muy común en esta edad.

Preadolescencia y adolescencia

En la preadolescencia (de nueve a trece años), los niños y las niñas suelen tener algún amigo íntimo de su mismo sexo con el que compartir confidencias. De esta forma comprueban que sus pensamientos, miedos e inseguridades las pueden compartir con otra persona.

Aparece el interés por el sexo opuesto, que irá aumentando a medida que se acerquen a la adolescencia. En esta edad las relaciones sexuales que se tienen son de tipo exploratorio (tocamientos, deseo de cercanía, descubrimiento…). Es muy importante la educación sexual en esta edad, ya que es donde los niños descubren y se preparan para la adolescencia y las futuras relaciones afectivas y sexuales. Por lo tanto, deben disponer ya, de la información sexual necesaria para poder llegar a tener una buena salud afectiva y sexual, muy importante para su desarrollo posterior.

Las relaciones sexuales tal y como las entendemos los adultos no se dan hasta la adolescencia. En este momento se puede elegir el fin para el que utilizar la sexualidad, ya que estarán disponibles las fantasías, la comunicación, el placer y el fin reproductivo.

Como podemos ver, cada etapa de la vida nos hará expresar nuestra sexualidad de una forma u otra, pero no podemos decir que los niños no tengan sexualidad, porque somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos.