La hipertensión arterial en forma aislada en realidad, no afecta en gran manera el desempeño sexual, los problemas se suscitan cuando ella está asociada generalmente con otros factores de riesgo como; la diabetes tipo 2 y por esto si puede verse afectada la sexualidad. La sexualidad es un tema que no todas las personas manejan con comodidad y mucho menos cuando es afectada por una enfermedad como la hipertensión, tanto así que en el peor de los casos se vuelve una especie de tabú.

¿Porque el tema?

Por esta razón hemos decidido tocar este tema, consultando con algunas recomendaciones hechas por especialistas en cardiología. Otro elemento importante es la aparición de estados de ansiedad y/o depresión asociados al diagnóstico y en especial aquellos que son estimulados por falsos comentarios e informaciones aportadas por personas o medios no expertos, ni autorizados para ello, expresó el cardiólogo e internista Luís López Gómez... La erección se produce cuando por un lado, las arterias se hacen más anchas para llevar sangre al pene, y por el otro, las venas se hacen más angostas para mantenerla dentro de los cuerpos cavernosos del mismo.

Para que los vasos sanguíneos se expandan y contraigan es necesario un endotelio sano y funcional. Cuando existe hipertensión arterial, el endotelio generalmente está dañado. Dando por resultado que la respuesta de las arterias a la llegada de la sangre no es la misma y no se logra llevar suficiente sangre para alcanzar la erección que conduzca a una relación sexual satisfactoria. Las instancias por la que una enfermedad puede deteriorar la vida sexual son muchas y conviene conocerlas. Están reconocidos como factores de riesgo; hipertensión, diabetes, dislipemias (elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre), una vida sedentaria, tabaquismo, obesidad, y la ingesta abusiva de alcohol y drogas, etc.

¿En cuales circunstancias la hipertensión conspira contra el acto sexual?

Generalmente en forma directa no lo hace. Lo más común es la parición de eventos de ansiedad o depresión en asociación al comentario general del riesgo de la hipertensión para el acto sexual. Ahora, si se trata de un paciente de alto riesgo por presencia de otros factores como; cardiopatía isquémica, enfermedad neurológica, enfermedad vascular periférica y otros daños a órgano blanco de la hipertensión no controlada y de larga evolución, no es que “sabotea” el acto sexual sino que; para tener una relación sexual sin temores, debe evaluarse previamente, incluso si no hay contraindicaciones, una prueba de esfuerzo que es muy útil en este caso, para hacerle las recomendaciones apropiadas y, evitar complicaciones agudas como una crisis hipertensiva y sus consecuencias durante el acto sexual.

Riesgo de la hipertensión durante el sexo por cuestiones de edad.

Es por demás indudable, ciertamente que el ser adulto mayor en el varón y postmenopáusica en la mujer, agrega factores de riesgo que pudieran ocasionar inconvenientes. Por fortuna en las estadísticas eso no es frecuente y, no se debe tener en cuenta como un elemento traumático para el goce del acto sexual. Sin embargo es recomendable una adecuada evaluación y tratamiento para tener más seguridad y minimizar los riesgos.