El amor cortés de los trovadores podría tener relación con otros movimientos de la época de contenidos esotéricos (con su propio cancionero), pero aparentemente inocentes, cuya aparente frivolidad escondía toda una filosofía esotérica cuyas posibles relaciones exploramos en el artículo "la fiesta de los locos o del asno y los goliardos"

Conexiones esotéricas

La primera de estas tendencias musicales surgió sobre el s.XI del Languedoc, lugar que fue cuna de la herejía más importante y que hizo peligrar el poder de la iglesia: los cátaros, con los que pudieron tener relaciones ocultas.

El cancionero del movimiento trovadoresco (trobar clus) consistía en versos al amor imposible y secreto a una dama desposada. Amor que, aunque adúltero, casto, incluso espiritual, generalmente nunca presentaba contacto físico y si en algún momento lo hubiese, este perdería su sentido. La dama se convertía en una representación de la Diosa y la divinidad femenina. En el fondo, era una metáfora a la iniciación, llena de mensajes ocultos que sólo los iniciados podían descifrar.

Mientras que en los cantos goliardos (Carmina Burana) se exaltaba la sexualidad y el placer de los sentidos, aunque dotándole de simbologías para transmitir un mensaje más allá del evidente. Los trovadores, al igual que los goliardos, podían ser humildes o poderosos y ambos eran cantores errantes que llevaban su mensaje de un lugar a otro.

Conexión tántrica

Durante esta investigación nos llamó la atención que estos dos movimientos reflejen, dentro del mismo tema, dos posturas contrapuestas que nos recuerdan al Tantra seco hindú, camino que ve a la mujer como la Diosa a alcanzar e intenta sublimar la energía sexual a través de la meditación y convertirla en espiritual, equilibrando la esencia de la divinidad femenina y la masculina de cada uno para lograr la iluminación.

El Tantra húmedo intenta conseguir esto a través de relaciones sexuales ritualizadas, recurriendo a ritos que para los profanos podrían parecer lujuriosos, pero todos con un fin que va mas allá de una satisfacción de las pasiones. Esto último se refleja en los relieves de imágenes explicitas en muchos templos de la India.

El Tantra húmedo está muy allegado a otra forma de camino espiritual, el de la mano izquierda. En India se relaciona con un camino en el que primero debe hastiarse de todo lo mundano -sexo, alcohol, comida- para pasar al extremo contrario, al de los Shadus, o sea al ascetismo total, algo así como lo que le sucedió a Siddhartha Gautama Buda, como en “el camino del loco”.

No decimos que haya relación directa entre los trovadores y los goliardos con lo anteriormente referido, porque no conocemos conexiones, pero quizás sea otra versión del mismo modo de entender la espiritualidad. La de los goliardos en conexión con los rituales del Hiero Gamus, que es la antiquísima versión de occidente del Tantra húmedo.

El Hiero Gamus

Estos ritos sexuales para elevar la conciencia tienen más de 7.000 años de antigüedad, su primera mención está en el relato sumerio “La Epopeya de Gilgamesh”.

Los Hiero Gamus son la herencia de éstos a través de tradiciones de diferentes culturas mediterráneas en que las mujeres, al ser iniciadas en los secretos de la Diosa, consumaban el acto con los iniciados dignos, acompañados con cantos y danzas rituales para ayudar a la energía masculina más básica a conectar con la Diosa. Durante la edad media se popularizó a través de la simbología de las bodas alquímicas.

Ante todo la Diosa Madre

Varios investigadores relacionan trovadores y expansión de la filosofía cátara y los mensajes ocultos de sus cantos difusores del culto a la Diosa, como para muchos hicieron los templarios en tiempos peligrosos para el poder femenino.

Los goliardos en sus letras incluyen muchas referencias a las deidades femeninas, pero sobre todo a la Diosa fortuna. La primera página del códice del Carmina Burana (Codex Latinus 4660) está iluminada por la carta del tarot de la fortuna. La canción que abre y cierra el manuscrito es “Oh fortune”.

Fors Fortuna

La Diosa fortuna a la que se le consideraba también la propiciadora de la maternidad, es decir una Diosa madre, hija de Juno, para más redundancia, Diosa de la maternidad. El día grande de la Diosa fortuna se celebraba en Roma el 24 de junio con la llamada Fors Fortuna.

En este día se permitían ciertas libertades licenciosas y la embriaguez dentro de los dos templos dedicados a esta Diosa, seguramente dentro de algún contexto ritual. Con el tiempo nos llega con el eco de borracheras desenfrenadas, lo que nos recuerda de nuevo la festividad de los locos.

Parece que entre el s.X y XIII se produjo una época llena de intentos de diferentes sociedades, grupos espirituales y herejías para hacer resurgir el poder de la Diosa, como si cada cierto tiempo alguna mano moviera todos los hilos para el renacimiento de la divinidad femenina.