Ciertos científicos británicos afirman que, debido a la rápida reducción en la secuencia del cromosoma Y del ADN, el sexo masculino desaparecerá del planeta. En su opinión, eso pasará bastante rápido, en varios miles de años.

Sin embargo, a menudo se dice que la persona que ha visto la película "Sexo en Nueva York II" en uno de muchos cines de todo el mundo, podría concluir que "el momento fatal" se acerca. Al igual que si de verdad estuvieran en peligro de extinción, los hombres casi no han ido a verlo. Parece que la serie, así como las dos películas, no les interesa o no les gusta. Juzgando por las numerosas críticas negativas (muchas de ella son exactamente por parte de hombres), se trata de la segunda situación.

Botox y antifeminismo

En una de las críticas más feroces (NewYorker), Anthony Lane ha dado la primera objeción: "A todas las mujeres que tengan dudas sobre la armonización de negocios con la vida personal, la película dice ominosamente: ‘No seas una madre. No seas una empleada.’ ¿Es eso realmente hasta donde hemos venido, hasta la fantasía delirante que juega la vida moderna?"

Esta tesis se apoya con una de las declaraciones del único personaje que siempre defiende mujeres solteras, Samantha Jones: "Cariño, tú me conoces. No creo en el matrimonio. El botox, por el contrario, siempre funciona". Debido a eso, Lane, en su crítica sugiere que sería mejor si esta serie, como ambas películas, se llamara "Mentiras, ropa y putas".

El otro cargo proviene de la esfera feminista y los tres los considera como una promoción de todo contra lo que las mujeres deberían luchar. Aunque el primer episodio les dio una tarea de pensar y actuar como un macho ("¿Por qué tengo que sentir algo? Los hombres no lo sienten."), la mayoría de los debates se referían al sexo opuesto y parece que ellas permiten lo que el feminismo prohíbe estrictamente: que los hombres adquieran el sentido de la vida.

La falsa emancipación de las mujeres

Como escribe Stacy d'Erasmus en la revista del New York Times: "Esas son mujeres que, además de todo lo que la vida les ofrece, realmente quieren solamente lo inalcanzable: un anillo de bodas."

Si la atención, asimismo, se pone en otra parte de la película, se puede notar la continuación de la "persecución por los hombres", pero con zapatos y ropa en primer plano. La socióloga Zorica Tomic lo llama “la emancipación falsa de las mujeres”. Ella anuncia la presencia del "romance dulce", la falta de "diálogo filosófico" y los anuncios de casas de moda famosas.

Auto-descubrimiento, egocentrismo y las “trend-setters”

A la primera objeción, no obstante, se responde con la tesis de que se trata de una historia de cuatro amigas que buscan la felicidad y se dan cuenta de que no es posible conseguirla si no empiezan a amarse a sí mismas en primer lugar, y luego a la otra persona.

Las estadísticas oficiales no existen, pero se supone que esta tesis ha contribuido a que muchas mujeres se atrevan a decir y hacer las cosas para las cuales no han tenido audacia. Los productores han explicado que es "una ayuda a las mujeres a descubrirse a sí mismas".

Cuando se trata de insistir en el matrimonio y en la actitud "ellos han vivido juntos hasta el fin de sus vidas", la primera parte de la película ha ofrecido a las mujeres el egocentrismo o la rescisión de sus sacrificios por sus novios o maridos. El egocentrismo se considera no sólo admisible, sino también deseable, y estaba expresado por Samantha Jones cuando rompe con su novio Smith: "Te amo. Pero me amo a mí misma más".

Espíritu consumidor

En el caso de las críticas sobre una falsa emancipación, tal vez no sería razonable, después de haber tratado de encontrar al hombre perfecto durante las seis temporadas, que las mujeres rechacen la idea de "el hombre perfecto" y empiecen a vivir "solas y felices".

Sobre la apreciación acerca de que en la película se hace una promoción del espíritu consumidor, se desalienta con el hecho de que no se puede esperar a que las amigas, durante tanto tiempo las “trend-setters”, dejen de comprar ropa en tiendas con "caché" para ir a comprar ropa barata en los supermercados.

Más que vestidos y zapatos

Considerando el espíritu consumidor, tras el estreno de la película "Sexo en Nueva York II" se podría concluir que un gran número de mujeres en los cines, obviamente, piensa que la película sigue siendo algo más que sólo las conversaciones de las cuatro amigas sobre sus novios, vestidos y zapatos nuevos. Por el lado masculino, parece que a la mayoría de hombres, así como los críticos, no les gusta.