En la Tierra damos por sentado hacer el amor en los lugares más insólitos y las posturas más inverosímiles, pero pocos imaginan lo extremadamente difícil que sería tener sexo en el espacio y cómo respondería el cuerpo a la concepción, el embarazo y el parto.

“La gravedad nos facilita las cosas, y en el espacio nos complica la vida…”, dijo Stephen Hawking luego de flotar en la ingravidez en el avión de pruebas Zero G, un Jumbo 747 adaptado para simular la ingravidez a 11.000 pies de altura. El mayor inconveniente para hacer el amor sin gravedad es para los astrofísicos la tercera ley del movimiento de Newton: todo empuje recibe una reacción igual o contraria.

Michio Kaku, divulgador científico del espacio dice que “no imagino semejante danza erótica alocada si cada vez que intentas llevar el compás no lo puedes controlar”. Sin embargo, los biólogos espaciales están tomando en serio la idea.

Sexo en gravedad cero

Por entender mejor los efectos de la “gravedad cero” en el ser humano, los científicos espaciales están estudiando desde hace una década cómo influye la microgravedad en la salud mental y física de los astronautas. Los futuros viajes a Marte han propiciado más investigaciones que apuntan al sexo en gravedad cero.

La gravedad cero afecta la fisiología del cuerpo, la sangre fluye irregular, los huesos se descalcifican y los músculos pierden masa, y aún no se sabe del todo cómo afecta a la mente y a las emociones. El sexo representa uno de los mayores retos.

Hacer el amor requiere de movimientos pélvicos en el hombre y la mujer, y la ausencia de gravedad hace que llevarlos a cabo sea algo complejo, a menos que se diseñe un traje especial que acople a la pareja y facilite la cópula.

"El sexo es el sentimiento más poderoso y tarde o temprano los astronautas deberán hacerlo allá arriba”, afirma April Ronca, bióloga espacial, pese a que algunos creen que en el pasado tanto los rusos como los norteamericanos ya han tenido experiencias sexuales en secreto.

Kaku recuerda que “a un astronauta le cuesta tanto trabajo ajustar un tornillo en el espacio, como a un bebé asir una manzana…”. Los astrofísicos opinan que el principal inconveniente para vencer la dificultad de movimientos es la invención de un traje espacial de alta tecnología que aún no se ha diseñado.

Sexo animal en el espacio

La Nasa y los rusos ya han experimentado con el apareamiento de animales en el espacio. El primer animal en copular y tener crías fue el pez "medaka" y luego se probó con ratas, a bordo del transbordador Discovery, pero se detectaron malformaciones en los recién nacidos.

Un video de You Tube producido por The History Channel muestra en pasajes fantásticos los distintos planteamientos científicos y filosóficos en favor de la idea del sexo en el espacio y algunas opiniones controvertidas que dejan abierto el caliente debate.

“La microgravedad es mala para el desarrollo de crías de animales y debe serlo también para los humanos”, afirma el científico espacial David Garrison de la Universidad de Stanford.

El "efecto viagra"

En un reciente libro The final misión: Mir, the human adventure, escrito por el científico Pierre Kohler se revela un informe confidencial de la Nasa sobre la misión del transbordador Discovery en 1996. El proyecto incluía las prácticas sexuales más convenientes en la ingravidez.

Los experimentos hacían parte de un trabajo entre norteamericanos y rusos para evaluar los problemas más importantes para las personas durante una larga estadía en el espacio, entre ellos el sexo. Kohler asegura que se practicaron 20 posturas sexuales entre hombre y mujer.

Al final del experimento, se comprobó que solo cuatro posturas son cómodas sin recurrir a la asistencia mecánica, y las seis restantes necesitaron de un cinturón elástico y un túnel inflable parecido a un saco de dormir. “Es el peor escenario para tener sexo", recalca con humor Michio Kaku.

El ex astronauta Mike Miullan asegura que cuando estuvo en el espacio a bordo del transbordador Discovery tenía erecciones cada vez que se levantaba por las mañanas, lo que él mismo llamó “el efecto viagra”.

"Esto sería un alivio para los astronautas que no estén seguros de su desempeño sexual”, dice Miullan. Los biólogos espaciales creen que esto se debe a la afluencia de sangre en la ingravidez. Miullan también cree que los módulos rusos en la Estación Espacial Internacional parecen estar diseñados para tener sexo.

La Nasa y esposos en el espacio

La Nasa no prohíbe el sexo en el espacio, pero su política es no enviar parejas de esposos para evitar conflictos que pongan en riesgo una misión. No obstante, en 1992 una pareja de astronautas recién casada viajó al espacio en el transbordador Endeavour. Se casaron justo antes del despegue y la Nasa no pudo reemplazarlos.

Miullan afirma que en las naves actuales el mejor lugar para hacer el amor es la exclusa neumática de carga, aunque no significa que sea confortable. “Las naves espaciales son tubos herméticos incómodos viajando en el espacio y no imagino un buen rincón para tener sexo”, agrega Michio Kaku.

La empresa Orbital Technologies, con sede en Rusia, tiene planes para un "hotel espacial" en 2012. Sus clientes serán acaudalados turistas transportados en una nave Soyuz que hace viajes a la Estación Espacial Internacional. Ya han diseñado un cubículo especial para tener sexo en el espacio.

En 2004, la voluntaria Vana Bonta y su esposo ensayaron un traje espacial diseñado por ellos mismos para tener sexo en el espacio. Durante 30 segundos la pareja tuvo acercamientos eróticos en el Zero G.

“Santo Dios, un simple beso exige un esfuerzo enorme, pero hay que seguir intentándolo”, dijo Vonta después de aterrizar. Su esposo Allen Newcomb aseguró que “ella es caliente hasta en el espacio, ufff! , aunque no pudimos tener verdadero sexo”.