Esposas de plástico reciclado, penes de madera provenientes de forestaciones certificadas, vibradores con pilas recargables o a energía solar y preservativos veganos son los últimos juegos eróticos para alcanzar el sexo ecosostenible.

Juguetes sexuales ecológicos en los “sex-shops”

El sector de los juegos sexuales para adultos está asomando en los temas del ambiente e intenta dar pasos en la justa dirección. Para reducir el consumo excesivo y eliminar las baterías clásicas, los vibradores son recargables y, según los expertos del sector, duran más años que los clásicos a pila.

Los materiales utilizados son seleccionados cuidadosamente y testeados para salvar, además del cuerpo, el planeta. Los juguetes sexuales se realizan con vidrio sostenible, metales y siliconas certificadas y plástico reciclado, como el utilizado en las bolitas chinas o el PVC de los vibradores. Ninguno de estos juguetes eróticos contiene ftalatos (compuestos químicos nocivos utilizados en la fabricación de plásticos), con frecuencia asociados al cáncer o al daño ejercido sobre el esperma. Los materiales utilizados en algunas empresas estadounidenses son controlados por médicos sexólogos como Carol Queen y Charlie Glickman, quienes buscan combinar salud, educación sexual, ecosostenibilidad y placer.

Impacto ambiental cero en la fabricación de juguetes eróticos

Entre los productos más vendidos de la Good Vibrations, tienda de juguetes eróticos online, se encuentran los aceites, lubricantes y polvos para el cuerpo que no contienen sustancias químicas derivadas del petróleo. Los clientes buscan alternativas más seguras como ingredientes orgánicos y naturales para limitar la liberación de hidróxido de carbono.

En el sex-shop de venta online se pueden comprar productos a partir de 1 dólar, como preservativos veganos que no contienen leche como la mayoría de los profilácticos, hasta 232 dólares, lo que cuesta el Vanity Bunny, un conejito violeta de silicona natural con vibración regulable.

Actores pornográficos cuidan el ambiente

Además del sector objetos y gadgets, también el ambiente artístico pornográfico apunta a salvaguardar el ambiente. “Nosotros no contaminamos”, dice el actor italiano porno Rocco Siffredi, “en los sets de filmación trabajamos solo con nuestros cuerpos, sin juguetes eróticos”. Las últimas investigaciones están destinadas a encontrar materiales que al tacto parezcan piel verdadera; productos naturales y menos contaminantes.

Según Corrado Parisi, propietario de un sex-shop de Milán, Italia, los clientes están más pendientes de las nuevas tecnologías. En los últimos años se ha incrementado la clientela femenina, siendo las mujeres las que ponen más cuidado en la higiene y en la calidad de los materiales utilizados.