La serotonina se conoce científicamente como 5-hidroxitriptamina o, en su modo abreviado: 5-HT. Fue aislada por vez primera en el año 1948 y desde entonces son muchos los conocimientos que poseemos sobre esta sustancia. Su nombre procede de la locución latina “serum”, que significa plasma de la sangre. Ello es así porque al ser descubierta se constató que tenía una función vasoconstrictora.

La serotonina no es una sustancia que se encuentre exclusivamente en el organismo humano. Otros animales y vegetales también la poseen. El ser humano posee entre 5 mg. y 10 mg. de serotonina en su organismo, del cual, un 90% se encuentra localizado en el tracto gastrointestinal. El 10% restante se puede encontrar en las plaquetas de la sangre y en el cerebro.

Serotonina y alimentación: el triptófano

El triptófano es un aminoácido esencial cuya función consiste en regular los niveles de serotonina y niacina en el cerebro. Para que el triptófano cumpla adecuadamente su cometido se necesita que el organismo tenga la cantidad suficiente de hierro, riboflavina y vitamina B6. Nuestro organismo no posee triptófano, de ahí la importancia de una dieta equilibrada.

Alimentos en los que se puede encontrar triptófano son los huevos, el pescado, el queso, el pollo, la leche, el pavo, el maíz, las leguminosas o las nueces, entre otros. Cabe señalar, no obstante, que no basta con ingerir más o menos cantidad de estos alimentos, ya que el cerebro solo podrá absorber triptófano cuando este se combina con carbohidratos que, a su vez, son convertidos en azúcar en el intestino. Esta situación es la que estimula la producción de insulina, que es la responsable de que las neuronas del cerebro sean receptivas al triptófano, a partir del cual se crea, finalmente, la serotonina.

Aunque hay alimentos que pueden darle un “subidón” al organismo, la mejor manera de mantener buenos niveles de triptófano y, por consiguiente, de serotonina consiste en llevar una dieta variada. Dicho esto, es cierto que alimentos como el chocolate, la harina, el arroz, el pan o la pasta, entre otros, mantienen elevados los niveles de serotonina. Los más efectivos, según diversos estudios, son los plátanos, el chocolate, la piña y el pimiento o chile.

Funciones de la serotonina

La serotonina actúa como neurotransmisor y son muchas las funciones en las que interviene. Entre las más destacadas se pueden señalar:

  • Regulación del sueño: la serotonina es uno de los actores esenciales en la producción de melatonina, una hormona que, entre otras cosas, es la encargada de regular los ciclos del sueño. Por su parte, a la hora de dormir la serotonina interviene también en el control del estrés y de la temperatura corporal.
  • Regula los estados de ánimo: la serotonina juega un papel fundamental en el estado de ánimo. Muchos estudios demuestran que los niveles por debajo de lo normal de serotonina están asociados con diferentes anomalías de la personalidad, en especial la depresión, y más aún la depresión estacional. También el trastorno obsesivo compulsivo, la esquizofrenia o comportamientos donde está presente la violencia o la falta de control guardan relación con el desequilibrio en los niveles de serotonina.
  • Regula el apetito: la serotonina interviene en la necesidad de comer. Así pues, mientras unos niveles adecuados determinan la sensación de saciedad, cuando estos niveles están por debajo de lo normal se incrementa la necesidad de comer, en especial hidratos de carbono.
La serotonina interviene igualmente en otros muchos procesos del organismo, como la constricción de los vasos sanguíneos, las secreciones gástricas –inhibiendo la producción del ácido clorhídrico–, la producción de diversos tipos de hormonas, la estimulación muscular, la regeneración del hígado o la mitosis celular, entre otros.

La serotonina y la actividad sexual

El comportamiento humano está influenciado por la luz solar. En las estaciones como el otoño y el invierno aumentan los casos de depresión y de falta de apetito sexual, mientras que primavera y verano se caracterizan por el incremento de la sensación de bienestar y de estímulo sexual. Apelativos como “hormona del placer” u “hormona del humor” responden a algunos de los atributos de la serotonina. Cuando se produce la eyaculación y el orgasmo durante la actividad sexual, el hipotálamo libera oxitocina a través de la hipófisis. Tras el orgasmo se libera al organismo una cantidad considerable de serotonina que proporciona un estado de placer y de tranquilidad.

Otra relación entre la serotonina y la actividad sexual está en la migraña que un pequeño porcentaje de la población experimenta, por lo general, cuando se produce el orgasmo. Al parecer, según algunos estudios, la relación entre ambos fenómenos tiene que ver con los niveles bajos de serotonina.

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