La tradición oral ha sido el principal medio de difusión de fantásticas historias sobre seres desconocidos que cohabitan con el ser humano, algunas de estas historias han perdurado y extendido a varios lugares lo que dificulta el llegar al origen del relato.

Sin embargo hay leyendas que se hacen presentes con mayor fuerza en determinadas regiones o países, tal es el caso de los chaneques, seres que se presume eran conocidos por una de las culturas prehispánicas imperantes en México los aztecas.

Rastreando la historia

Dentro de la mitología mexicana se encuentran unos seres llamados Ohuicen Chaneque, es decir "los que habitan en lugares peligrosos", estas criaturas eran una especie de dioses menores para la cultura azteca.

En la cultura maya también se hace referencia a la existencia de unos pequeños seres con características muy similares a los chaneques los cuales eran llamados Alux'ob y aunque esta palabra está en plural su nombre en singular sería Alux que significa, "geniecillo del bosque o bien enano legendario" lo que lleva a pensar que son dos seres totalmente distintos.

Regresando a la mitología azteca, se dice que los chaneques tenían como misión principal el cuidar de la naturaleza utilizando para ello algunos poderes mágicos, poderes que alejaban al hombre de los lugares protegidos logrando así un entorno inalterable.

Distintas versiones

Como en todas las leyendas cada región tiene su versión y características, se cuenta que en los estados de Chiapas y Tabasco (México) es en donde habitan los chaneques más agresivos, se dice que estos seres prefieren atacar a los niños varones, ante los cuales se ganan su confianza para posteriormente agredirlos. Sin embargo es en el estado de Veracruz en donde se dice que estos seres tienen su origen, nombrado incluso un lugar como "Los Chaneques"

Hay otros que aseguran que los chaneques son más bien espíritus de niños en busca del camino que los lleve al paraíso para lo cual necesitan el alma de un niño pequeño.

También se cuenta que estas criaturas pueden hacer que una persona pierda su tonalli; en las culturas prehispánicas mesoamericanas el tonalli era el espíritu asociado con el día de nacimiento de las personas, mismo que de perderse podría ocasionar la muerte.

Describiendo a los chaneques

Aunque existen diversas versiones sobre estos seres si en algo coinciden es en sus características físicas, se dice que son personitas de aproximadamente un metro o metro veinte de altura, que tienen el cuerpo deforme, los pies al revés y que carecen de la oreja izquierda.

Una variante que hay en algunas regiones es que tienen enorme cabeza y piel color chocolate.

En un relato tabasqueño se cuenta que son del tamaño de un niño de siete u ocho años, que andan desnudos y que poseen dienten delgados y puntiagudos. En este mismo relato se hace referencia a la existencia de chaneques de sexo femenino a las que denominan chanequitas, a ellas se les describe de la misma estatura que los chaneque varones con una pequeña diferencia ellas portan en la cabeza una larga trenza.

Todas las versiones aseguran que los chaneques son seres juguetones, personitas que se divierten haciendo maldades a la gente, extraviándolas por algunos días, ocultando sus pertenencias o causándoles algunas enfermedades.

Remedios contra los chaneques

De acuerdo con las creencias populares, se dice que un remedio que sirve como protección es el usar la ropa al revés cuando se ande sólo por el bosque, monte o selva.

En una leyenda de Tabasco se dice que cuando alguien se tope con estos seres se debe uno quitar la ropa y volvérsela a poner al revés, caminar en sentido contrario a las huellas de estos seres, esto para reencontrar el camino y no perderse.

Posteriormente se cuenta que uno debe volver al lugar en donde uno lo encontró y ponerle tabaco, perfume, un peine, un carrete de hilo, espejo y bebida embriagante; además de eso se les debe colocar una hamaca. Una vez dormido el chaneque, se dice que se debe amarrar y golpear con un mecate y después dejarlo libre, se dice que la acción anterior rompe el encanto de estos seres.

La anterior instrucción era dada por los ancianos en forma de relato a los niños pequeños, esto como una forma de protección a su pueblo. Este ciclo se repetía y aún se repite de generación en generación lo que ha permitido que la historia de los chaneques perdure hasta nuestro días.