El 9 de septiembre de 2010, una jueza de California, la Sra. Phillips, declaró inconstitucional la ley conocida como Don’t Ask, Don’t Tell (“No preguntes, no cuentes”), normativa actualmente vigente en los Estados Unidos que impide a las personas homosexuales trabajar en las Fuerzas Armadas si declaran públicamente su inclinación sexual, aunque, a la inversa, prohíbe también preguntar por tales cuestiones a los militares.

No preguntes, no cuentes

Esta ley, que fue aprobada en 1993, nació en cierto modo como una especie de "punto medio" de acuerdo entre el presidente Bill Clinton -entonces partidario de abolir otra ley anterior, que prohibía totalmente a los homosexuales trabajar en el Ejército, independientemente de si declaraban o no su condición- y los elementos más retrógrados del conservadurismo, que se negaban a la integración de homosexuales en general (colectivo conocido en EEUU como LGBT, acrónimo de Lesbians, Gays, Bisexuals and TransGender) en la milicia nacional.

Irónicamente el grupo que interpuso la citada demanda en California, los Log Cabin Republicans, es una sección del propio Partido Republicano que, en contra de la homofobia mayoritaria de su grupo político, aboga por la igualdad de derechos de todos los ciudadanos estadounidenses, incluidos los LGBT.

Injusta ley contra homosexuales en las Fuerzas Armadas de EEUU

La jueza Phillips añadió en su resolución final la consideración de que la ley Don't Ask, Don't Tell, aparte de inconstitucional, tiene un "efecto pernicioso" para las Fuerzas Armadas, dado su evidente carácter discriminatorio y prejuicioso. Pese a todo, su decisión no supuso la abolición inmediata de dicha normativa, algo que es asunto del Congreso y el Senado.

Desde 1993 hasta 2010 se han verificado unos 14.000 despidos de militares de toda clase y graduación, expulsados de la noche a la mañana simplemente por ser homosexuales acorde a lo estipulado en esta ley, tan injusta como absurda, puesto que no se prohíbe el hecho de ser homosexual y militar al mismo tiempo, sino su mera manifestación pública.

La polémica, largo tiempo acallada, se revitalizó en febrero de 2010 tras un anuncio del Pentágono de su pretensión de estudiar la posible derogación de esta normativa anacrónica. Obviamente la reacción de los colectivos pro derechos humanos no se hizo esperar.

Manifestaciones públicas de los LGBT ante la Casa Blanca

Importantísima fue la manifestación de abril de 2010, cuando seis militares veteranos homosexuales se encadenaron, totalmente uniformados, a la valla de la Casa Blanca, acompañados de algunos activistas de la organización GetEqual. La protesta transcurrió en silencio durante 45 minutos, hasta que varios agentes de seguridad rompieron las cadenas de los manifestantes y los arrestaron. En ese momento uno de ellos, Dan Choi, alzó la voz para reclamar al presidente "una resolución firme y un liderazgo real".

La lucha contra la discriminación sexual en EEUU

Tras este suceso, Barack Obama reaccionó declarando oficialmente el pasado junio de 2010 "Mes del Orgullo Homosexual", en una tentativa de erradicar la discriminación por cuestiones de orientación sexual en su país. Iniciativa aplaudida por los LGBT, pero que en opinión de muchos aún se queda corta. Incluso el mismo Obama reconoció que queda todavía mucho camino hasta lograr una sociedad realmente libre de discriminaciones de cualquier tipo.

No obstante, prometió luchar por esta causa, reafirmando entonces su pretensión de revocar tanto la ley Don't Ask, Don't Tell como la actual Ley de Matrimonio, con vistas a legalizar los matrimonios homosexuales.

No han sido éstas las últimas manifestaciones al respecto en EEUU. Mismamente, el pasado 20 de septiembre, la popular cantante Lady Gaga -icono homosexual internacional y reconocida bisexual- junto a miembros del SLDN (Service Legal Defense Network) convocó una manifestación multitudinaria en Southern Maine, Portland, desde donde urgió a las dos senadoras republicanas de dicho Estado a votar en favor de la revocación de la Don't Ask Don't Tell y a romper con la opinión general del cabecilla de su partido, John McCain, y el movimiento ultraconservador Tea Party.

Derrota demócrata en la votación sobre la derogación de la ley

Pese a todos los éxitos judiciales logrados recientemente por los LGBT y las buenas intenciones del Ejecutivo, las políticas en esta línea acaban de recibir un doloroso revés a causa de la enconada oposición del Partido Republicano durante los debates en el Congreso sobre la derogación de Don't Ask... Los demócratas no lograron obtener el 60 % de los sufragios necesarios para anular la norma -solo consiguieron 56 votos-. Esta derrota demócrata manda al traste inmensos avances en materia de derechos civiles en un país que se autoconsidera abanderado de la democracia mundial.

La paradoja viene servida de la mano de la ironía más irracional. Por un lado, seguirá todo como antes, sin problemas teóricos para que los homosexuales sean militares, pero reprimiendo a la vez su libertad de expresión.

Considerar que una persona sea válida para un empleo si cumple unos requisitos que no tienen que ver con su preparación para dicho trabajo es realmente absurdo, más aún cuando tales requisitos dependen de cosas tan privadas y ajenas al mundo laboral como la sexualidad. Parece como si acaso, tras esta ley, se escondiera un "pánico" o "vergüenza" a saber con exactitud el número de homosexuales presentes en las Fuerzas Armadas.

Los republicanos frenan las reformas de Barack Obama

La reacción republicana en el Congreso ha paralizado no sólo los planes de Barack Obama sobre la ley Don't Ask Don't Tell, sino también otros puntos fuertes del programa presidencial. Por ejemplo, han quedado congelados prácticamente todos los gastos públicos (durante dos años) para cualquier proyecto del Ejecutivo que no tenga que ver con la seguridad nacional, bloqueándose así las inversiones para la reforma sanitaria -que incluía mejoras en las ayudas a pobres (Medicaid) y pensionistas (Medicare)- y el nuevo plan contra el desempleo.

Esta estrategia republicana, inspirada en el llamado Contrato con América de 1994, pretende recuperar el predominio conservador sobre las dos cámaras, como afirmó personalmente John Boehner, líder de la minoría republicana en la Cámara de Representantes y probable futuro presidente del Congreso tras las comicios de noviembre.

Para colmo Summers, principal asesor económico del presidente hasta el momento, acaba de anunciar su retirada. Qué más decir: se presenta un futuro próximo muy negro a Obama, mientras Washington parece aquejarse de "esclerosis múltiple".