Ser emprendedor en el ámbito de la lectura y escritura

Ser emprendedor - Rebeca Martín
Ser emprendedor - Rebeca Martín
Una introducción a las nuevas prácticas culturales y la influencia del emprendimiento como táctica empresarial trasladada a otros ámbitos como la lectura.

El concepto de emprendimiento en el ámbito de la lectura demuestra la necesidad que tenemos los profesionales del sector (escritores, editoriales, bibliotecarios, profesores…) de competir con la atracción que los medios audiovisuales ejercen sobre el público en general. Esto debe incitarnos a investigar y formarnos en las herramientas que tiene a su disposición el mundo de la empresa. El mundo de la animación a la lectura debe actualizarse constantemente si quiere sobrevivir y conectar con los lectores en un mundo cada vez más tecnificado y automatizado. Bienvenidas sean todas las estrategias a nuestro alcance que nos ayuden a generar atención por productos que interesa leer, ya sea publicidad, imagen, TIC... lo que sea, bien diseñado, justificado y debidamente conectado con los libros nos puede ayudar a establecer interesantes diálogos con la lectura y cualquier tipo de lenguaje.

Cultura letrada: literatura, imagen, sensaciones, cine, etc.

Emprender en términos de lectura y escritura significa en gran medida incidir y fomentar la alfabetización y esto implica todas las vertientes de la cultura escrita o cultura letrada: literatura, imagen, cine, incluso sensaciones… Roger Chartier, historiador especializado en historia del libro, afirma que “un libro solo adquiere existencia cuando tiene un lector que lo lee, y que su significado cambia con cada nueva lectura (…) diversas comunidades usan e interpretan de muy variadas formas un mismo objeto impreso en el que se ven envueltos gestos, espacios y costumbres que dotaron de un sentido propio a aquellas personas y les permitieron, a la vez, una apropiación de los textos, desde los más antiguos hasta los más modernos, incluido el texto electrónico”.

De la cultura letrada a la cultura digital.

Según Roger Chartier la cultura no es solo un conjunto de saberes almacenados en libros, sino el modo en que esos conocimientos se transmiten, se comparten, se alimentan unos de otros. Es decir, hay que subrayar más bien los procesos sociales y de diálogo o interacción, y, por tanto hay que alentar ante todo el razonamiento, el pensamiento crítico, las herramientas para descifrar, analizar e incorporar los saberes. Actualmente nos encontramos en un contexto cultural nuevo que potencia estos razonamientos: hemos pasado de la cultura letrada a la cultura digital. Y los esquemas han cambiado. En la cultura impresa, la cadena de valor de la lectura comenzaba en un autor que escribía una obra publicada por una editorial y vendida en una librería. En el mundo digital el soporte se unifica (la pantalla), cualquier puede publicar a través de ella y comercializar o distribuir sus obras de forma totalmente gratuita, incluso permitir que otros se conviertan en coautores y añaden valores a lo publicado. Así el texto se presenta como un “continuo”, un flujo de información. ¿Qué pasa entonces con el resto de agentes culturales? ¿Cuál es el papel de las bibliotecas y las librerías? ¿Cuáles son los nuevos espacios de lectura?

Nuevos espacios de lectura

La cultura actual es diversa, y las prácticas letradas tienen que atender a todo eso, desde las obras literarias a las series de televisión. Por tanto los espacios de lectura tradicionales tienen que reciclarse, y además deben aparecer otros nuevos que posibiliten el flujo de información y las conversaciones culturales en las que se ha convertido la alfabetización. Ahora, es posible emprender desde espacios físicos y virtuales, pero es necesario “enmadejarlos”, no solo fomentando la relación entre los espacios básicos del hogar, la escuela y la biblioteca sino dinamizando todos los espacios hábiles de la comunidad, abriendo y prolongando así el "mundo de la lectura" hacia todos los rincones posibles.

El papel de la biblioteca

La biblioteca debe jugar un importante papel en esta nueva organización del conocimiento y la cultura, en un mundo plagado de tecnología, información y comunicación en el que los lenguajes se vuelven multimedia y la alfabetización se enmarca, cada vez más, en contextos socioeducativos concretos. ¿Por qué? Porque es necesario redefinir la cadena de valor de la lectura. En la sociedad del conocimiento actual, gracias a la “nube”, cualquiera puede editar, recomendar, re-escribir y difundir conocimiento, por tanto hay que buscarles nuevos valores a las bibliotecas para que se integren en el sistema digital y ofrezcan algo de interés para los usuarios. En concreto, si ya son espacios físicos que posibilitan el acceso a los nuevos formatos y medios de lectura (ordenadores, conexión a Internet, etc…), también deberían formar en su uso, entiendo que facilitan el acceso a la lectura y a la cultura a través de la tecnología. Formular talleres, facilitar el acceso a libros en red, compartir contenidos digitales de calidad, formar a los usuarios que se enfrentan a una experiencia distinta a la hora de leer, deben ser metas de las bibliotecas actuales.

Rebeca Martín, Rebeca Martín

Rebeca Martín García - Me llamo Rebeca Martín García, dos apellidos poco comunes en la estepa castellana. Soy de Salamanca, ciudad de la que me ...

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