Según Intermón Oxfam (IO) existen aproximadamente "10 millones de personas amenazadas por una crisis alimentaria aguda en la región del Sahel, África". Crisis provocada por una fuerte sequía, que tiene a esta parte del continente africano sumido en la desesperación.

En la página web de IO, se pide ayuda internacional para solucionar la grave crisis que se viene presentando en esa zona, donde la escasez de lluvias ha originado que se produzca una reducción en el rendimiento de las cosechas, y como consecuencia de este descenso, un aumento de entre el 25% y el 50% en el precio de algunos alimentos.

Sequías en Sahel

La franja de Sahel, conocida como "El Cinturón del Hambre", se extiende desde el Océano Atlántico hasta el Mar Rojo, abarcando aproximadamente 3.862.000 kilómetros cuadrados que incluyen los territorios de Senegal, Malí, Mauritania, Guinea, Burkina Faso, Argelia, Níger, Nigeria, Chad, Camerún, Yibuti, Eritrea y Sudán.

Y es precisamente en esta región, donde se originó la peor sequía en la historia de África. Fue entre los años 1968 y 1973, cuando la escasez de lluvias dejó no sólo como consecuencia daños ecológicos, hidrológicos y agrícolas, sino una cifra de 250 mil personas muertas.

Esta sequía se extendió durante años, destruyendo esta región de forma paulatina. Durante este período prolongado de precipitaciones insuficientes, las plantas, los animales y la población se vieron profundamente afligidos por la falta de agua potable y la escasez de alimentos.

Se cree que el Sahel ha sufrido, al menos, cuatro sequías importantes. Entre éstas, las sequías de 1914-1918, 1942-1947, 1968-1973 y 1983-1985. Aunque según informaciones basadas en escritos por viajeros europeos, ya para el año de 1640 se conocía de sequías similares en esta región del planeta.

Antecedentes de sequías que han devastado la región africana

La Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, señalaron en su Informe Mundial sobre Desastres - 2005 que alrededor de 9 millones de personas en Sahel estaban siendo afectadas por una sequía durante ese año. Sequía que vino a empeorar la inseguridad alimentaria que se había producido en África, después de que una plaga de langostas acabara con toda la vegetación del área en el año 2004.

Tras un nuevo año de lluvias irregulares, en el Sahel se disparó la tasa de mortandad infantil, las epidemias, el hambre, la desnutrición y los desplazamientos de poblaciones de una zona a otra.

En el año 2006, estas débiles precipitaciones se extendieron a Etiopía, Kenia, Somalia, Tanzania, Burundi y Yibuti, exacerbando una carencia crónica de agua y de pastos que obligó a muchos animales a huir fuera de sus zonas naturales de vida, en busca de agua. Se cree, que aproximadamente durante ese tiempo se perdió el 95% de las cabezas de ganado.

Los resultados fueron:

  • Pobreza crónica entre la población.
  • Pérdida de los cultivos.
  • Escasez de agua potable.
  • Migraciones internas,
  • Muertes por deshidratación.
  • Desertificación de tierras.

El Niño afecta el sur de África

Una severa sequía causada por el fenómeno de El Niño, afectó a los cultivos en el año 2007. Las zonas afectadas fueron: Sudáfrica, Suazilandia, Botsuana, Lesoto, Namibia, el sur de Mozambique y Zimbabue.

Uno de los productos más perjudicados fue el maíz, cultivo básico del que dependen 300 millones de africanos como fuente principal de ingresos, cuya disponibilidad cayó en más de 40% en menos de un año.

Emergencia humanitaria

A lo largo del año 2008 las sequías prosiguieron. Durante ese año, la Organización de Naciones Unidas a través de un comunicado alertó al mundo sobre cinco países del Cuerno de África que podrían afrontar una emergencia humanitaria: Etiopía, Somalia, Kenia, Yibuti y Eritrea. 17 millones de personas estaban al borde de la supervivencia a causa de una extensa sequía que tenía en situación de riesgo la vida, la salud y el sustento de millones de africanos.

Por su parte, en el año 2009 se presentó casi la ausencia total de precipitaciones durante el conocido como período de la temporada de lluvias, afectando mayormente a Kenia, Somalia, Uganda, Sudán, Yibuti y Tanzania. El número de afectados ascendió a 23 millones y la desnutrición superó los niveles considerados como de urgencia en otras regiones.

La situación es altamente precaria, debido a que la mayoría de los países en este continente están experimentando precipitaciones irregulares y sequías frecuentes que llevan a la pérdida de los cultivos, el hambre, la inanición, la desnutrición, las migraciones masivas y la muerte.

Según algunos grupos ambientalistas, la situación puede agravarse aún más con el cambio climático, fenómeno que además de incrementar las sequías, se cree provoque períodos de calor intensivos y constantes que unidos a la falta de lluvias, originen una auténtica catástrofe humana.