Sepsis, septicemia y shock séptico son conceptos que a veces son utilizados indistintamente para hablar de una misma realidad, cuando de hecho no es así. Septicemia es un término un tanto impreciso y ambiguo que, médicamente hablando, ya está en desuso. La septicemia se limita a señalar la presencia de microorganismos en el torrente sanguíneo. La sepsis nos indica que existe una respuesta sistémica a la infección. Se distingue entre sepsis y sepsis grave, e incluyendo a ambas, se introdujo en el lenguaje común el concepto de Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SIRS), pudiendo estar causada por infecciones o bien no ser infecciosa, como en el caso de las quemaduras, traumas o intervenciones quirúrgicas. Y por último, el shock séptico sería la respuesta más grave de la sepsis. Esta condición incluye, a su vez, el shock séptico refractario; una situación en la que, tras una hora de administración de líquidos y vasopresores, no se consigue una respuesta satisfactoria.

La sepsis constituye una de las causas principales de muerte en pacientes críticamente enfermos. Datos de 1995 publicados en los Estados Unidos reportaron unos 750.000 casos anuales de los que 210.000 terminaban en fallecimiento.

Causas de la sepsis

La causa más frecuente, tanto para sepsis como para shock séptico, es la infección bacteriana. Los gérmenes que más habitualmente se hallan involucrados son los gram-negativos, y a no mucha distancia los gram-positivos. Los virus también pueden ser causa de sepsis, fundamentalmente en individuos inmunodeprimidos. En este caso los agentes involucrados suelen ser el virus del herpes simple o el herpes zoster. El citomegalovirus es más común, y también más grave, en receptores de trasplante de médula ósea. Otros agentes causantes de posibles cuadros de sepsis o shock séptico son el virus del dengue y los enterovirus. También, entre las causas no bacterianas, podemos señalar parásitos como Plasmodium falciparum, las rickettsiosis y los hongos.

La localización más habitual de estas infecciones tiene lugar en los pulmones, con una incidencia del 40%, seguida de cerca por el área intraabdominal, con un 30%. En menor medida se puede ver afectado en tracto urinario, en un 10% de los casos, infecciones de los tejidos blandos en un 5% o infección debida a catéter vascular con otro 5%.

La bacteriemia es una complicación que se presenta con mucha frecuencia; entre el 40 y el 60% de los casos en pacientes con shock séptico.

Criterios diagnósticos de la sepsis

Los criterios diagnósticos de la sepsis se establecen en función de distintas variables. Las variables generales incluyen:

  • Fiebre superior a los 38º.
  • Hipotermia.
  • Taquipnea.
  • Frecuencia cardíaca superior a 90.
  • Alteración del estado mental.
  • Edema significativo o balance hídrico positivo.
Las variables inflamatorias contemplan los siguientes parámetros:

  • Leucopenia (WBC inferior a 4.000 mm3).
  • Leucocitosis (WBC superior a 12.000 mm3).
  • Cuenta WBC normal con más de 10% de formas inmaduras.
  • Proteína C-reactiva plasmática con más de 2 desviaciones estándar del valor normal.
Variables hemodinámicas:

  • Índice cardíaco por encima de 3.5 L.min-1.M-23 .
  • Hipotensión arterial.
  • Saturación venosa mixta de oxígeno superior al 70%.
Variables de disfunción orgánica:

  • Hipoxemia arterial.
  • Oliguria aguda.
  • Aumento de la creatinina superior a 0.5 mg/dL.
  • Anormalidades de coagulación.
  • Ileo.
  • Hiperbilirrubinemia.
Variables de perfusión tisular:

  • Acidosis láctica.
  • Disminución del llenado capilar o piel marmórea.
Es importante señalar que en el caso de los niños o neonatos no deben aplicarse estos criterios diagnósticos. En la población pediátrica debe observarse síntomas como la fiebre, superior a los 38.5º, hipotermia, por debajo de 35º, taquicardia y, como mínimo, una de las siguientes disfunciones orgánicas: alteración del estado mental, hipoxemia, pulso filiforme o incremento de los niveles séricos de lactato.

Síntomas de la sepsis

Los síntomas que se aprecian ante la presencia de una sepsis, debida a la circulación insuficiente, son la caída de la presión arterial, acompañada de la disfunción general de los sistemas corporales y órganos principales, tales como los riñones, los pulmones, el hígado y el sistema nervioso central.

Los primeros signos que suelen manifestarse consisten en una respiración muy rápida acompañada de un cambio en el estado mental. En términos generales, la sintomatología comprende fiebre o hipotermia, escalofríos, confusión o delirio, mareo ocasionado por la hipotensión, temblores, erupciones cutáneas, latidos cardiacos rápidos y piel caliente. Ocasionalmente pueden hacer acto de presencia hematomas y sangrado.

Tratamiento de la sepsis

Generalmente un cuadro de sepsis requerirá la hospitalización en la unidad de cuidados intensivos y la administración de antibióticos por vía intravenosa, siempre y cuando se trate de una sepsis infecciosa de origen bacteriano.

En las primeras 6 horas se someterá al paciente a fluidoterapia y vasopresores como la dopamina o la norepinefrina, tratamiento de la infección y determinación del ácido láctico. Con ello se pretende mejorar el aporte de oxígeno mediante la normalización del volumen intravascular con monitorización PVC, la postcarga con monitorización PAM, la contractilidad con motorización FC y ritmo O2 con monitorización de SVO2. Dentro de las primeras 24 horas el tratamiento incluirá esteroides, proteína C activada, control de glucemias y control de la presión meseta o Plateau.

Otros tratamientos que se pueden requerir, incluyen la medicación para aumentar la presión arterial, diálisis cuando se presente insuficiencia renal o ventilación mecánica en caso de insuficiencia pulmonar.

Si el artículo te ha parecido interesante ayuda a su difusión con un clik en "me gusta".

Podéis seguir mis artículos en Twitter.