A pesar de que la mayoría de los países tienen leyes relativas a la protección a la salud y, en los más avanzados, incluso, existe la obligación por parte de los poderes públicos de tutelar la salud pública, en el mundo se producen cada año cientos de miles de casos de un mal funcionamiento sanitario o una mala praxis médica.

La mayoría de las negligencias sanitarias no se denuncian por un desconocimiento del paciente de sus derechos, por lo que a la opinión pública llega sólo una pequeña parte de estas demandas y por eso, también, es imposible conocer el número exacto de afectados.

En España, la Asociación de Víctimas de Negligencias Médicas (AVINESA) defiende los derechos del paciente y lucha para que la legislación y el procedimiento para reclamar ante un error médico sea un trámite más sencillo y accesible.

¿Qué es un error médico?

Un error médico ocurre cuando algo que se había planeado como parte del cuidado médico no funciona o cuando se usa un plan equivocado. También se dan por una mala o insuficiente comunicación entre el médico y el paciente o cuando hay procedimientos de rutina (dar sal a un paciente con una dieta especial).

La presidenta de AVINESA, María Antonia Moral, explica que detectar una negligencia no siempre es fácil porque hay personas que confunden un mal servicio o su descontento con una mala praxis médica. No obstante, apunta que una negligencia se empieza a descubrir con la sospecha del enfermo o la familia y con la actitud del médico.

Pasos a seguir ante una negligencia médica

Moral señala que se nota que algo no se ha hecho bien cuando el médico no quiere dar la cara y oculta o falsifica pruebas. En cualquier caso, ante la sospecha de una negligencia médica en España recomienda:

  1. Recabar toda la información y pruebas posibles sobre el caso. Es muy importante tener toda la documentación sobre diagnósticos, tratamientos, pruebas...
  2. Ponerse en contacto con una asociación que defienda los derechos de los pacientes o con un abogado especializado en estos casos para seguir todo el procedimiento de manera adecuada, ya que la legislación es confusa y el proceso entraña dificultades.
  3. Requerir la valoración de un perito médico. Él nos dirá si ha habido negligencia médica o no.
  4. Denuncia: si cree que ha existido una asistencia irregular tiene derecho a denunciar ante los Tribunales, pudiéndose optar por las siguientes opciones:
  • Vía Penal: es válida tanto para centros públicos como privados y busca ver resarcido el daño mediante la correspondiente indemnización monetaria. Además, puede conllevar la privación de libertad o inhabilitación del médico.
  • Vía Administrativa: válida si ha sido atendido en un centro público. De esta forma se puede obtener una compensación económica, pero no se ejercitará ninguna acción legal contra el médico responsable. Si no ha obtenido contestación a su reclamación en un plazo de 6 meses es que ha sido desestimada. Se abre entonces otro plazo de 6 meses para acudir a los tribunales mediante un procedimiento contencioso-administrativo que terminará con sentencia.
  • Vía Civil: para reclamar daños y perjuicios ante los Tribunales civiles si la asistencia ha sido prestada en un centro privado, puede solicitar la correspondiente indemnización en. La demanda se interpone contra el centro y/o el médico responsable. Consulte siempre con abogados especialistas, ya que la materia requiere conocimientos técnicos muy concretos.

Derechos del paciente

Cualquier usuario de un centro sanitario, tanto público como privado, y como paciente tiene los siguientes derechos:

  1. Al respeto a su personalidad, dignidad humana e intimidad sin que pueda ser discriminado por razones de raza, de tipo social, de sexo, moral, económico, ideológico, político o sindical.
  2. A la información de los servicios sanitarios a que puede acceder.
  3. A la confidencialidad de toda información relacionada con su caso.
  4. A ser advertidos si los procedimientos que se apliquen pueden ser utilizados en un proyecto docente o de investigación (no podrá comportar peligro adicional). Será imprescindible la previa autorización por escrito del paciente.
  5. A que se le dé en términos comprensibles información completa y continuada, verbal y escrita sobre su proceso. Debe incluir pronóstico, diagnóstico y alternativas de tratamiento.
  6. A la libre elección de las opciones de tratamiento, siendo preciso el consentimiento escrito del paciente para la realización de cualquier intervención, excepto si supone un riesgo para la salud pública, no está capacitado para tomar decisiones o cuando la urgencia pueda ocasionar lesiones irreversibles o peligro de muerte.
  7. A que se le asigne un médico que será su interlocutor principal.
  8. A que se le extienda un certificado acreditativo de su estado de salud.
  9. A negarse al tratamiento, debiendo solicitar el alta voluntaria en los términos que establece la Ley.
  10. A participar a través de las instituciones comunitarias, en los términos establecidos en esta Ley.
  11. A que quede constancia por escrito de todo su proceso al finalizar su estancia en una institución hospitalaria.
  12. A utilizar las vías de reclamación y de sugerencias.
  13. A elegir médico y los demás sanitarios titulados de acuerdo con las condiciones contempladas por esta Ley.
  14. A obtener medicamentos y productos sanitarios que se consideren necesarios para promover, conservar o restablecer la salud.
Los derechos contemplados en los apartados 1, 3, 4, 5, 6, 7, 9 y 11 de este artículo serán ejercidos también con respecto a los centros de servicios privados.

La mayoría de las quejas, los partos

Desde AVINESA informan de que el área con más reclamaciones en España es en Ginecología, sobre todo en la forma en la que se ha desarrollado un parto y los problemas que ha podido generar una determinada forma de asistirlo.

Por otra parte, también se denuncian muchas actuaciones en Traumatología, donde se operan, muchas veces sin necesidad, prótesis de rodillas y cadera. Esta asociación ha denunciado la existencia de médicos que se lucran con la compra de material ortopédico para pacientes que no lo necesitan.

En conclusión, no hay más denuncias por negligencias médicas porque los pacientes desconocen sus derechos y porque el procedimiento para hacerlo es complicado. Lo más importante es informarse y exigir que se cumpla la ley.