Los aciertos de esta función están muy ligados a un equipo con mucha capacidad de trabajo y mucho talento para aprender constantemente de sus empeños y evolucionar según la sociedad va mostrando sus heridas más acusadas. Son gente de teatro con notable experiencia que logran esta vez su mejor texto y más eficaz puesta en escena.

Crueldades para reír a más no poder

Mamá se está muriendo, "aunque yo creo que no se va a morir nunca, sí, nos moriremos todos, tú, yo, todos, y ella seguirá viva sin poder moverse ni hablar, pero viva", y sus únicos hijos, Juan (que delira por dejar de cuidarla e irse a Lanzarote) y Carlitos (que desespera por conseguir dinero sea como sea) se enfrentan y a ratos asocian, siempre en busca de la mejor liberación posible.

Y esta mamá terrible lo tiene todo para ser un personaje absorbente que de entrar en escena "comería" todas las escenas con su feroz simpatía ideal para una magnética diva del teatro porque es pícara, tremebunda en sus egocéntricos intereses, viuda de dos hombres y con cada uno un hijo, aunque Carlitos iba para ser Carlota... y de allí gran parte de las triquiñuelas para forjar un ser que la sirva mientras viva.

Mamá terrible es un gran personaje que ya forma parte del apasionante subgénero del teatro de los personajes ausentes. Mamá feroz desde la habitación, sin voz, sólo a timbrazos, y protagonista de una historia que Juan y Carlitos se van contando a sí mismos en una espiral de crecientes hallazgos humorísticos al mejor estilo del cine italiano de sus años de oro (Monstruos de hoy, Los nuevos monstruos, Un burgués pequeño, muy pequeño), y con el gran antecedente de El verdugo que también tuvo una versión teatral muy buena con Juan Echanove y Luisa Martín.

Nada es lo que parece

El teatro español no es muy dado al humor negro, de manera que de entrada las carcajadas del público confirman el acierto: al mal tiempo buena cara. La desesperación de Juan y Carlitos en una casa antigua en mal estado, con las paredes descascaradas y el salón con vistas a la pared de un edificio es fiel reflejo de estos malos tiempos donde la busca y captura de dinero es un drama que cada vez aflige y enloquece a más gente.

La risa libera, confronta y triunfa sobre la tragicomedia de estos dos desgraciados que empiezan luchando de manera desigual porque Juan es el chulo que hará lo imposible por desvalijar a su hermano que es más bien tonto y se deja.

Pero resulta que nada es lo que parece para bien del mejor teatro, y el canalla insensible dispuesto a todo con malas artes no lo es tanto, y el tonto lo es menos: de allí la habilidad para generar comicidad a través de sorpresas y emociones sin detener la acción trepidante porque todo sucede con un ritmo envolvente y situaciones generadoras de sorpresas.

Una comedia a cuatro manos

Los autores Jordi Sánchez y Pep Antón Gómez (Asesinos todos, El gran día...) y éste como director (Sexos, Familia, Descalzos en el parque) han sabido crear el ambiente propicio para que Fernando Tejero y Pepón Nieto logren dos auténticas creaciones, ya que el humor que destilan sus trabajos surgen de diálogos y situaciones muy bien urdidos, sin necesidad de explicar nada... todo a través de la acción.

Jordi Sánchez y Pep Antón Gómez tienen gran experiencia no sólo en el teatro, sino también en televisión y cine, y tampoco solamente como autores acostumbrados al difícil arte de escribir a cuatro manos, sino también como actores o directores, de allí que esta Mitad y Mitad resulte una comedia tan bien desarrollada en una casa minuciosamente diseñada por los escenógrafos Silvia de Marta y Max Glaenzel.

Las contradicciones y matices de los personajes tienen en los actores una dedicación y una entrega que el público agradece. La identificación comienza desde que se levanta el telón. Y la risa está servida a la manera de una modélica tragicomedia: da en la diana de un mundo desesperado y la caída de límites morales: mamá ya no es sagrada ni intocable, menos aún cuando se ha mostrado como una arpía de cuidado capaz de destruir la vida de sus hijos con tal de que se la cuide hasta el último suspiro... el que "parece" que no va a llegar nunca.

Mitad y mitad pertenece a un tipo de comedia que a menudo tropieza en el tramo final. No es el caso: la última parte da un subidón para despedirse entre fantásticas carcajadas después de una última media hora de señalado suspense mientras los espectadores no paran de reír.

Mitad y Mitad en el Teatro de La Latina: "Escribiendo a cuatro manos logramos una colaboración tan feliz que no para de crecer y crecer. El resultado: varios guiones de cine y televisión y cuatro obras de teatro, cuatro, que no han hecho más que darnos satisfacciones y momentos de alegría. Cuando nos dicen: "¡Cómo os pasáis con vuestro humor negro!", respondemos: ¡Pero, hombre, por Dios! ¿Aún no sabes que la realidad siempre supera la ficción?" (Jordi Sánchez y Pep Antón Gómez).