La publicidad televisiva y la ficción cinematográfica a menudo pretenden hacernos creer que, después del parto, la madre irradiará felicidad y alegría por los cuatro costados.

Sin embargo, entre el 60 y el 80% de las madres manifiestan sentir tristeza después del parto, una especie de depresión leve que puede durar unas horas, un par de días o, como máximo, una semana. Los síntomas más habituales de estos episodios de tristeza son:

  • El insomnio.
  • Períodos de tristeza o ganas de llorar.
  • Pérdida de interés en las actividades que se solían realizar habitualmente.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Pérdida de apetito.
  • Ansiedad.
  • Miedo a perder la cordura.
  • Irritabilidad.
Si estos síntomas no desaparecen en un máximo de quince días, o son exagerados y están acompañados de otros problemas emocionales graves, es posible que nos encontremos ante una depresión posparto, un síndrome de estrés postraumático o, en el peor de los casos, ante una psicosis posparto.

La depresión posparto

Entre el 10 y el 20% de las madres europeas sufren depresión posparto. Los síntomas son los mismos que hemos descrito anteriormente, pero su duración es más larga –entre tres y seis meses después del nacimiento del bebé; puede alargarse hasta un año-. Algunas madres sufren otros problemas emocionales más graves que requieren intervención psiquiátrica.

¿Por qué es tan elevada la incidencia de la depresión posparto?

Este trastorno psicológico está relacionado con la caída súbita de los niveles de estrógeno y progesterona después del parto, así como por el incremento de la prolactina, la hormona responsable de la producción de leche materna, que tiene un efecto sedante.

Si añadimos estos factores a la posibilidad de haber sufrido un parto traumático o un trato inadecuado en el hospital que haya hecho que la madre se sienta menospreciada o maltratada, tendremos el cóctel perfecto para que se produzca una depresión posparto.

Las relaciones familiares también pueden influir en las emociones de la nueva madre. Las mujeres que tienen conflictos con sus propias madres o con sus parejas tienen un riesgo mayor de sufrir depresión posparto.

Estos conflictos suelen verse agravados por la falta de sueño, la pérdida de deseo sexual –algo completamente normal en el puerperio-, la soledad –sobre todo cuando el padre debe reanudar su vida laboral- y las molestias físicas a consecuencia del parto. Son tantas las emociones y sensaciones nuevas a las que debe enfrentarse la madre que es muy normal que se sienta abrumada por su situación.

Señales de alarma

La depresión posparto no siempre aparece inmediatamente después de dar a luz. Puede surgir hasta un año después del nacimiento del bebé. Los síntomas pueden ser leves o agudos. Es necesario consultar con un especialista cuando aparece cualquiera de los siguientes signos de alarma:

  • Tristeza profunda y llanto incontrolable.
  • Irritabilidad y malhumor.
  • Nerviosismo, ansiedad o ataques de pánico.
  • Somnolencia y cansancio excesivo.
  • Trastornos del sueño y del apetito.
  • Confusión mental o pérdida de memoria.
  • Dificultad para concentrarse y confusión mental.
  • Preocupación exagerada o, por el contrario, no preocuparse por el bebé.
  • Sentimientos de culpa, de incapacidad o de auto desprecio.
  • Sentimientos de desesperación y pesimismo excesivo.
  • Temor a hacer daño al bebé o a sí misma.

El trastorno por estrés postraumático

Según un estudio de la Facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York, entre el 3 y el 6% de las mujeres experimentan un trastorno por estrés postraumático (TEPT), un desorden psicológico que se diagnosticó por primera vez a los soldados que regresaban de la guerra de Vietnam.

Aunque una de cada tres mujeres describen el parto como "una experiencia traumática", esto no quiere decir necesariamente que sufran TEPT. El problema es más habitual entre mujeres cuyos partos se complicaron o que tuvieron la sensación de que las personas que las atendieron en el hospital cometían errores durante el parto. También suele ser más frecuente entre las mujeres que padecieron problemas graves durante el embarazo, ya fueran emocionales, físicos o de maltrato. Estos son algunos de los síntomas del TEPT:

  • Sensación de pánico al estar cerca del lugar del parto.
  • Pensamientos recurrentes y obsesivos acerca del parto.
  • Sentimientos de desapego hacia el bebé.
  • Alterarse o sufrir ansiedad al recordar la experiencia del parto.
  • Pesadillas.
  • Tristeza injustificada, temor, ansiedad o irritabilidad.
El tratamiento más adecuado para el TEPT puede ser la terapia psicológica, la terapia de grupo o, en casos muy graves, el tratamiento farmacológico, que siempre debe ser prescrito por un psiquiatra. Si aparecen estos síntomas es muy importante buscar ayuda. Cuanto antes se resuelva este problema, mejor atención recibirá el bebé y más tranquila estará la madre.

La psicosis posparto

Este trastorno es muy poco habitual. Afecta a una de cada diez mil madres. Cuando una mujer sufre este trastorno, no es consciente de ello, y suele ser la familia la que da la voz de alarma. Los síntomas son los siguientes:

  • Alucinaciones, falsas creencias (por ejemplo, creer que es la Virgen María)
  • Anorexia; se niega a comer.
  • Confusión mental extrema.
  • Incoherencia.
  • Actividad frenética.
  • Paranoia.
  • Afirmaciones irracionales.
Si a una mujer se le diagnostica psicosis posparto debe ser hospitalizada de inmediato, hasta que se encuentre en una situación estable, aunque posteriormente tendrá que seguir un tratamiento y estar bajo observación médica. Los médicos podrían prescribir ansiolíticos, antipsicóticos o antidepresivos.