
- Gol de Benzema. - Real Madrid C.F.
Desde que el Real Madrid ha intensificado su búsqueda de otro nueve, Karim Benzema se está reivindicando con goles. Suyo fue el de la victoria del Real Madrid en su último partido de liga, frente al Mallorca, y también ha sido el autor del único gol que se vio anoche, en el Sánchez Pizjuán, frente a un correoso y difícil Sevilla, que deja la eliminatoria en clara ventaja para los merengues.
También se pudo ver un cambio de actitud de Valdano, alejándose prudentemente de la plantilla y de Mourinho, a los que pretende dejar trabajar con total tranquilidad, por el bien del Real Madrid. ¿Habrá ganado el pulso Mourinho o será una táctica de Valdano? Sólo el tiempo lo dirá.
Consecuencias del vídeo antideportivo
El partido venía muy caliente, de tal manera que sonaba a guerra. El Sevilla llevaba toda la semana publicando un vídeo tan antideportivo como peligroso, como se pudo comprobar al final del partido, cuando Iker Casillas fue agredido por unos vándalos, recibiendo dos botellazos en la cabeza, de los cuales el segundo dio con sus huesos en el suelo.
Undiano Mallenco no se enteró muy bien del asunto, ya que en su acta reflejó el lanzamiento de una única botella. Tampoco tuvo en cuenta la condenable actitud de los recogepelotas, protegiendo al agresor al correr como posesos para esconder las dos botellas arrojadas sobre Casillas.
Ahora queda una patata caliente importante para la federación: ¿habrá sanción al Sevilla? Si ésta no se produce, el Real Madrid volverá a la carga, argumentando que tienen razón cuando afirman que el reglamento no trata a todos por igual. Pero si hay sanción, seguramente el Sevilla recordará aquellos bochornosos momentos protagonizados por el famoso cochinillo del Nou Camp.
Los futbolistas locales tampoco fueron ajenos a la campaña de odio contra el Real Madrid. Tal fue así, que se pasaron la mayoría de los noventa minutos tratando de echar al público encima del árbitro, protestando hasta lo más inverosímil, en lugar de jugar al fútbol, acto que debería ser censurable.
Trivote efectivo de Mourinho
Pero José Mourinho sabía lo que se le venía encima al Real Madrid. Así que decidió hacer a su equipo fuerte en el centro del campo, para aguantar las embestidas locales y funcionó. Sustituyó su habitual 4-2-3-1 por un trivote en el centro del campo, flanqueado por cuatro defensas atrás y tres hombres de ataque, con libertad de movimientos, por delante.
Lass, Khedira y Xabi Alonso imponían su ley en la medular, apoyados a la perfección por una línea defensiva que trataba, en todo momento, de no dejar espacios entre líneas y por una delantera muy solidaria, que presionaba la salida del balón y ayudaba a cerrar las internadas por banda del Sevilla.
La gran polémica: ¿entró el balón de Luis Fabiano?
Con ese esquema, el Real Madrid dominó de principio a fin al Sevilla, excepto en una jugada, al filo del descanso, en la que Luis Fabiano arrancó en posición correcta, sorteó a Casillas, chutó a gol pero, en última estancia, Raúl Albiol se lanzó al suelo y rebañó el esférico en la misma línea de meta.
Esférico es la palabra clave para explicar por qué el balón no entró, por mucho que Del Nido se obcecase en que las imágenes decían lo contrario. La referencia válida es el poste y no la línea de gol. La razón es muy sencilla: el balón tiene una curva esférica que no está apoyada en el suelo y para que el tanto sea válido, toda ella debe rebasar la línea de gol, no sólo el punto de apoyo del balón.
La imagen que deja fuera de toda duda que el balón no es gol es aquella que toma el poste como referencia. Se puede comprobar perfectamente que en ningún momento el balón deja por completo atrás el poste, siendo detenido antes de que esto ocurra por el central Albiol.
De hecho la polémica debería ser otra: ¿por qué Luis Fabiano no vio la segunda amarilla, minutos antes de esta acción, tras su fuerte patada sobre Carvalho, sin posibilidad alguna de jugar el balón?
Benzema al rescate
Obviando polémicas, entre otras cosas porque el asistente Fermín acertó de pleno al no conceder gol, el único equipo que puso el fútbol durante la noche fue el Real Madrid. Su trabajo de contención ante el Sevilla fue de libro, aunque tal esfuerzo evitó que durante la primera parte se viera un buen número de ocasiones de gol.
Sin embargo apareció Benzema, que efectuó una cabalgada muy en la línea de aquellas que solía efectuar Ronaldo Nazario, se fue de cuantos defensas le salieron al paso y batió por bajo a Andrés Palop, con un golazo que ponía en franca ventaja al Real Madrid.
Resultado demasiado corto
Marcar un gol fuera de casa en este tipo de competiciones de ida y vuelta es fundamental dado el carácter doble que implica, en caso de empate. Así que, de entrada, el resultado se podría considerar como bueno para el Real Madrid. Sin embargo, tras una segunda parte en las que las ocasiones se sucedieron por doquier, resulta algo escaso.
El Sevilla, con el marcador en contra, cada vez dejaba más espacios atrás. Mourinho, como siempre, leyó perfectamente el partido y dio entrada a Marcelo y Di María, para intentar matar el partido a la contra, habida cuenta de la velocidad de ambos jugadores.
El Real Madrid llegó a desperdiciar hasta cuatro claras ocasiones de gol, con las que podía haber sentenciado la eliminatoria, en especial una protagonizada por Cristiano Ronaldo y Özil, que no supieron culminar con Palop ya batido. De ahí que el resultado de 0-1, bueno a priori, deba ser considerado corto, pues la eliminatoria podía haber quedado resuelta en la ida.
Conclusiones tras el choque
Manzano, al igual que Preciado, Quique Sánchez Flores y otros técnicos que no lo están haciendo bien, atendiendo a la marcha de sus equipos, echó balones fuera hablando del árbitro. La realidad es que el Real Madrid superó al Sevilla, pero es algo que el técnico local no puede reconocer.
Mourinho, que fue sustituido por Karanka en la rueda de prensa, salió reforzado. Ha conseguido dos cosas: su ansiado nueve y el alejamiento de Jorge Valdano, que ya no viajó con el equipo, como solía hacer, sino que llegó a Sevilla el mismo día del partido, junto con el presidente. Además, de sus declaraciones nada más terminar el partido, se desprende que la orden es clara: dejar trabajar al técnico sin más tensiones.
Pero en el fútbol la cuerda siempre se rompe por el mismo lado: el entrenador. Así que si bien Mourinho ha ganado esta batalla, deberá continuar obteniendo buenos resultados. En caso contrario, es muy posible que Valdano no perdone la actual afrenta.
