La celebración de la Pascua, como tal, implica el comienzo de un camino iniciado en la cuaresma, con la propuesta de abstinencia. Una abstinencia que tiene que ver no sólo con lo material, sino también con los sentimientos. Comenzar a cambiar el enojo por la comprensión, la arrogancia por la humildad, el egoísmo por la generosidad, la amargura por la esperanza.

Semana Santa y actualidad

La Semana Santa, es, para los cristianos la fecha más importante, fecha en donde se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, como tal, es un momento en donde la grey católica se pone en contacto con la vida de Jesús, con sus ejemplos y con su legado.

La fiesta de Pascua, habilita un espacio de reflexión, en cierta forma una dimensión para contactarse no sólo con Dios, sino también con el otro, esto implica una apertura, en donde uno se convierte en un nosotros, posibilitando un acercamiento al prójimo, tanto en palabra como en acto.

Los actuales valores depositan en el espíritu humano, la individualidad y la competencia, como que el hombre se ha alejado de su esencia y fundamentalmente del contacto con Dios. Erik Fromm, marca que en el mundo, hasta la religión se ha convertido en un negocio y la dignidad del hombre quedó como atrapada en el consumo. Con mayor razón, es que, en este tiempo de Cuaresma, se da una invitación a la reflexión, a redimensionar los valores que Jesús ha dejado.

La esperanza de superación

La Semana Santa, en sí, implica realizar un análisis exhaustivo de nuestro proceder, poseer la capacidad para reconocer nuestros errores y tratar de enmendarlos, vivir conforme a preceptos que hacen del amor una esperanza de superación, recuperar la espiritualidad como seres de luz.

El hecho de creer, marca la necesidad de ver al otro en una renovada dimensión, el otro con el que se camina en compañía. Jesucristo como ejemplo de vida, muestra un camino, en donde el amor, el respeto y cuidado por el semejante, son cuestiones fundamentales para una convivencia pacífica.

Dentro de las enseñanzas, Jesús marcó la necesidad del perdón. La idea de perdonar, logra reconstruir vínculos, desarticular rencores, permitir acuerdos, lograr la paz. El mensaje de Jesucristo, es un mensaje esperanzador, que fomenta la necesidad de lograr no sólo paz individual, sino la paz en cada rincón del planeta.

Ahora más que nunca, es necesario, releer las palabras de Jesús, intentar vivir conforme a lo que él propuso, elevar el alma hacia el contacto con Dios, vivir con un proyecto en donde la solidaridad, el amor, la humildad, el respeto por el otro sean los valores centrales a tener en cuenta en el diario proceder.

La propuesta es elevarse en la fe, profundizar el amor hacia el otro, cuestiones que en estos tiempos, parecen difíciles de ejercitar, pero que permiten el crecimiento del humano como tal.