Bajo la suave envoltura de "picaresca" se tapan, en muchas ocasiones, descaradas estafas, alarmantes ultrajes e innumerables abusos ante el beneplácito de sus autores y la perplejidad de las víctimas. La verdad cuesta y en palabras de Alfonso Paso en su artículo "España en el médico"

"... ni a empujones se dice la verdad", máxime cuando el mentir produce buenos ingresos y saber que, aún descubierta la infracción, apenas se verá el castigo.

Así, pues, en el campo del Seguro, muchos contratantes de pólizas se animan por las referidas circunstancias y disfrazados de una ingenuidad o supuesta ignorancia intentan engañar a las Aseguradoras y, a veces, tal vez demasiadas veces, lo consiguen.

El seguro, un contrato de buena fe

De tiempo inmemorial es la costumbre de cerrar un acuerdo o una venta con un simple y comprometido apretón de manos entre los que intervenían en la operación. Sobraban los escritos porque las palabras convenidas tenían la fuerza del mejor documento notarial. No eran frases con doble sentido ni palabras descolocadas, porque se presumía sencillamente de seriedad y honradez. Hoy en día, en muchos y alejados rincones de España, se continúa utilizando tan sencillo como valioso proceder entre sus lugareños.

Entendidos en la materia sostienen que, en el citado comportamiento, se inspiró el Seguro para considerarlo en cualquiera de sus muchas modalidades como un contrato de buena fe que, claro está, afecta por igual a ambas partes, compañía y asegurado; de esta forma se indica en el condicionado general de la póliza, en la mal llamada "letra pequeña", constituyendo la garantía del mejor entendimiento ante las consecuencias de un siniestro.

Prevenir es tener tranquilidad

El azar y la improvisación son hechos que siempre se han de mirar de reojo porque ocasionan muchos problemas. Es cierto que no pocas personas los defienden , incluso de modo vehemente, desoyendo al polifacético Leonardo da Vinci cuando tantas veces insistió en decir que "quien de verdad sabe de qué habla no encontrará razones para levantar la voz". Y así ocurre, que se suele ver la piedra sólo cuando tropezamos con ella.

Las técnicas actuales, que tanto nos rodean, proporcionan innegables comodidades y beneficios, pero también llevan aparejadas de forma implícita variadas anomalías o fallos imprevistos y peligrosos de los que, en caso de sufrirlos, debemos obtener la reparación, reposición o indemnización debida.

Basado en la propia tranquilidad, una vez más, se impone el sentido común en incuestionable razonamiento para la contratación de la oportuna póliza de seguro.

Coste del seguro y garantías

Evaluando las múltiples garantías que actualmente ofrece cualquier compañía de seguros en su variada gama de contratos, el coste o prima que hemos de pagar al suscribirlos, resulta más que aceptable, ya que el contratante apenas reconoce que muchos siniestros no acaban con la resolución de su caso particular, más o menos sencillo, sino que seguidamente la aseguradora pone en marcha los dispositivos necesarios para recuperar, al menos en parte, los daños abonados, reclamándolos al causante de los mismos.

A este respecto, Santiago Castell, como director comercial de la Compañía Arag, especializada en defensa jurídica, ha manifestado recientemente que "El número de litigios en España es de los más altos de Europa y que ya en 2009, tras el estallido de la crisis, esta cifra alcanzó hasta los 9,5 millones de asuntos ingresados en todas las jurisdicciones". Conocer éstas y otras interioridades es necesario.

Los "aprovechados" del seguro y sus fraudes

Contratar una póliza no es "vender" un seguro por muy extendida que esté la frase, incluso entre algunos profesionales. Muchos opinan, con razón, que al cambiar el verbo, la póliza como documento, como contrato, pierde su integridad, su encanto y hasta su respeto. En consecuencia, por esta deformación lingüística surge la ignorancia o el aprovechamiento de muchos asegurados, más de los que pueda pensar alguien ajeno al sector, hasta el punto de existir en las compañías aseguradoras, por imperiosa necesidad, el correspondiente departamento anti fraude para detectar las mentiras, las verdades a medias o las increíbles y fingidas historias de una fascinante imaginación que esgrimen aquellos que de Internet sólo aprenden lo que les interesa, sencillamente para cometer un fraude.

Al final, con la verdad, todo se soluciona

El sistema de Mediación en Seguros está considerado como idóneo y tranquilizador , necesario en todos los ramos sin excepciones, según explica el reconocido profesional Tomás Sorrius Sauras en su tratado "El mundo del seguro de transportes".

El Corredor de Seguros, como profesional cualificado, asesorá y gestionará sin límites a sus clientes, advirtiéndoles que huyan de las supuestas gangas, siempre engañosas, manipuladas por oportunistas y mentirosos. Les indicará en todo momento que, hoy como siempre, la verdad sólo tiene un camino y por él todo se soluciona de la forma más cordial y satisfactoria.