La seguridad sigue siendo el punto más débil del comercio electrónico, y aunque su implantación y su constante crecimiento sea un hecho desde hace años, la desconfianza todavía tiene su peso en la opinión pública, que sigue considerando más segura la compra tradicional.

Es evidente que el comercio electrónico tiene sus ventajas y desventajas, pero también es probable que el miedo a las compras online, fomentado por las noticias de hackers, virus o fraudes, influyan negativamente a pesar de no tener demasiado fundamento. Los fraudes, que ciertamente los hay, están en todas partes.

Tanto en el comercio electrónico como en el comercio tradicional hay que actuar con sentido común y observar las medidas de seguridad pertinentes.

La seguridad de las páginas de Internet

La primera norma que debe seguirse antes de hacer cualquier compra online, consiste en comprobar la seguridad de la página en cuestión. Una de las claves principales para saber que estamos en una página segura está en la dirección URL; en vez de iniciarse con el habitual "http", debe empezar por "https". Otro elemento de seguridad es un candado cerrado, que suele aparecer abajo a la derecha.

Existen herramientas para comprobar si el navegador acepta una página segura, alertando que se trata de una página cifrada y ofreciendo información respecto de los certificados de seguridad asociados a la misma.

Sistemas de pago en el comercio electrónico

Al igual que otros sistemas de compra donde el cliente y el vendedor no coinciden físicamente, el comercio electrónico presenta problemas similares. Aunque existen diversos sistemas de pago, quizá el más seguro sea el pago contra reembolso, aunque no el más cómodo. El cargo en la cuenta es otra modalidad que suele utilizarse en ciertas compras, como pueden ser las suscripciones. El método más común, no obstante, es el pago con tarjetas de crédito o débito, que acaparan las tres cuartas partes de todas las transacciones.

Las tarjetas de crédito para pagar en el comercio electrónico

Las compras online con tarjetas de crédito siguen el mismo proceso que en el comercio convencional. El eslabón débil de la cadena se encuentra en la circulación del número de la tarjeta a través de Internet. Aún así, el protocolo utilizado hace que, aunque sea interceptada, las posibilidades de ser interpretada correctamente, y por tanto hacer un uso fraudulento de la misma, sean prácticamente nulas.

Sin embargo, existen otros inconvenientes, ya que alguien que accede a una tarjeta puede pagar con ella en Internet, de ahí que los bancos hayan implementado un nuevo elemento de seguridad; un número clave asociado a la tarjeta y que sólo conoce su propietario. De este modo, tras una compra online, el vendedor solicitará al cliente el número clave que lo identificará como el propietario de la tarjeta.

Pagos de los productos o servicios a través de la Red

Si bien buena parte del volumen de negocios en el comercio electrónico se mueve a través de las tarjetas de crédito, no es menos cierto que para los pequeños pagos, las tarjetas no resultan adecuadas, sobre todo por las comisiones que llevan asociadas.

Cuando se trata de pequeñas compras, como pueden ser libros, PDF, música u otros productos digitales de escaso costo, lo más adecuado es la utilización de un sistema de micropagos, siendo PayPal el más conocido y empleado, con millones de usuarios en todo el mundo.

Pagar a través del teléfono móvil

Otra modalidad que está ganando cada vez más adeptos, consiste en efectuar los pagos a través del teléfono móvil. Aunque todavía queda bastante camino por recorrer en cuanto a su aceptación y uso, bancos y operadores telefónicos, tras varias iniciativas, han creado dos plataformas que hoy en día pueden considerarse como las más y mejor implantadas en el sector: Movipay y Paybox. El sistema se basa en la validación del pago mediante un sms que, con anterioridad, se ha asociado a una tarjeta de crédito.

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