Uno de los fundadores de la sociología moderna, Émile Durkheim, creía que los seres humanos ordenan el mundo con el único fin de satisfacer sus propias necesidades. En una sociedad basada en el sistema de clases, las categorías superiores servirían para imponer su superioridad sobre las clases más bajas.

Teoría de la Proyección

Esta teoría preconiza que las clases superiores o dirigentes proyectan su superioridad y dominio sobre las clases bajas, y las clases bajas experimentan una sensación de sometimiento, e incluso de segregación, a las capas más altas de la sociedad.

El sistema de castas en la India es un buen ejemplo de ello. Las personas de las castas más bajas eran sometidas a realizar los trabajos más serviles y no podían esperar una equiparación con los estratos sociales más altos.

Esta tendencia está experimentando un cambio ahora, pues las personas de los estratos más bajos están siendo educadas a negarse a someterse a los dictados del sistema de castas. Están labrándose su propio futuro.

Teoría de la Frustración/Agresión

La Teoría de la Frustración/Agresión sostiene que la conducta colectiva es una respuesta agresiva a los sentimientos de frustración. Así, muchos de los movimientos sociales de carácter colectivo, especialmente en el ámbito de los derechos humanos, tienen su origen en el aspecto práctico de esta teoría.

Cuando la insatisfacción colectiva de un grupo humano alcanza un punto crítico, este grupo se asocia para crear un movimiento que pretende cambiar su “statu quo” y provocar los cambios ambicionados. Esta teoría puede ser probada empíricamente si se estudian, por ejemplo, las razones que originaron la Revolución Francesa.

En los tiempos modernos, donde los partidos políticos y sociales dividen a la población en grupos con diferentes actitudes socio-políticas, esta teoría puede haber perdido su atractivo. Pero también es cierto que si los distintos partidos se unen bajo una misma bandera y unos intereses idénticos, su probabilidad de éxito será mayor.

Inseguridad e Inferioridad Social

La inseguridad e inferioridad social hacen referencia a las vulnerabilidades propias de los individuos y de las comunidades, atribuibles al crecimiento demográfico, cambios en la estructura económica o razones de seguridad. Estos movimientos dan como resultado el cambio de las estructuras sociales.

La triste realidad es que los gobiernos, que tienen la responsabilidad de eliminar situaciones como éstas, suelen ser los que, de manera inconsciente, contribuyen al mantenimiento de las mismas. Los programas sociales de acción afirmativa son una forma de reducir la inseguridad y conducir a la implantación de estructuras sociales más estables

Las leyes contra la segregación social y el acceso a la justicia para todos aquellos que la demandan sirven para reducir los casos de inseguridad e inferioridad en la sociedad, al menos, en un cierto grado.

Teoría marxista

Marx concebía el capitalismo moderno en términos de conflicto entre dos clases: la burguesía y el proletariado. El modelo marxista sostiene que el factor preponderante en la segregación racial no es la raza o la etnia, sino la organización económica, política e ideológica de la sociedad, que permite o alienta a ciertos grupos dominantes a segregar a otros grupos.

Así, la discriminación racial es producto de un sistema de estratificación social basado en un sistema de clases.

La deficiencia del modelo es que, en lugar de tratar de centrar su análisis en estereotipos o categorías producidos ideológicamente y creado por grupos sociales dominantes para ampliar su estatus social mediante la creación de grupos sociales artificiales de clase social baja, los marxistas suelen centrar su atención en las diversas diferencias sociales o biológicas (cultura, sexo, color de piel, edad, etc.) que son explotadas por los poderosos para oprimir a los relativamente más débiles.

La situación no ha variado

La discriminación racial es degradante tanto para los victimarios y las víctimas. A pesar de que la lucha contra el racismo y la segregación social es un asunto recurrente a nivel internacional desde la creación de las Naciones Unidas, este fenómeno sigue insultando la dignidad humana en el nuevo milenio.

La segregación racial constituye una tragedia que sigue generando violencia contra muchos pueblos dondequiera que nos hallemos, ya sea en países del Tercer Mundo o en los llamados países ricos. No obstante, y a pesar de las tres Conferencias Mundiales contra la discriminación, nos encontramos en este año 2010 ante una realidad histórica vigente y persistente.

Una realidad que, lejos de desaparecer, crece y se extiende por distintas regiones del mundo.