Este tipo de alarma de “Scramble” (disputa) y consiste en mantener en una base aérea un número de aviones listos para despegar en un espacio breve de tiempo prestos a interceptar cualquier vuelo desconocido que penetre el espacio aéreo.

Alerta aérea en tiempos de paz

De forma habitual en tiempos de paz el número de cazas que se dispone en esta misión es muy limitado ante la falta de alertas, dedicándose la mayor parte de las fuerzas a las tareas de entrenamiento y mantenimiento, solo incrementándose el número de aviones disponibles si el grado de alerta aumenta por una tensión bélica latente, esta tónica de alarma pasaba inadvertida y era casi desconocida por la opinión pública hasta el 11 de septiembre de 2001.

Scramble el 11 de septiembre

Ese luctuoso día el grado de alerta era el más bajo existente en Estados Unidos y por ende en todo Occidente, se vivían tiempos de paz y nadie ni en EEUU ni en el mundo especulaba con la idea de que unos aviones comerciales secuestrados se estrellarían contra edificios emblemáticos en Nueva York o Washington.

De este modo, solo una docena de aviones en alerta protegía el espacio aéreo de EEUU, una cifra totalmente insuficiente que fue incapaz de interceptar los aviones secuestrados, hasta el punto fue ineficiente el despliegue que dos cazas F-16 desarmados que hacían un vuelo de enseñanza fueron desviados de su entrenamiento en un intento desesperado de interceptar los aviones que se dirigían a Washington.

Todo en vano, el mundo asistió horrorizado a la destrucción de las Torres Gemelas y el Pentágono, solo un vuelo el United 93 se estrellaba en Pennsylvania gracias al heroísmo de sus pasajeros que se rebelaron contra los secuestradores de Al-Qaeda.

Lecciones aprendidas tras el 11-S

Ahora bien pasada esta primera hora de confusión y cuando el sistema de alerta estadounidense se puso en marcha el despliegue en fuerza hizo del cielo de Estados Unidos un escudo impenetrable con más de 400 cazas en vuelo, demasiado tarde pero que demostraba a las claras que un servicio de esta clase debe reforzarse permanentemente y no bajar a ciertos niveles de despreocupación que se dan en periodos prolongados de paz, hasta el punto que hoy día la interceptación y derribo de un avión secuestrado sospechoso de ser usado como “Kamikaze” recibe el nombre de misiones “Renegado”.

Scramble y alerta en España

España no fue ajena a este “verle las orejas al lobo” y mientras que hasta esa fecha el grado de alerta habitual era de dos aviones para defensa inmediata del territorio peninsular y un tercero en Canarias, desde entonces la alerta cotidiana implica el despliegue constante de seis aviones para despegue inmediato para protección de península y Baleares más el séptimo de Canarias, las distintas alas de combate del Ejército del Aire: alas 11º Sevilla, 12º Madrid, 14º Albacete, 15º Zaragoza y 46º en Canarias, se reparten en esta misión por sectores de vigilancia asignados con sus cazas F-1, F-18 y Eurofighter.

Aunque este despliegue ha sido reforzado por sucesos puntuales como celebración de grandes eventos deportivos, cumbres internacionales, bodas reales, etc.

Alerta de combate por Perejil

En una ocasión concreta que ese despliegue fue masivo, fue durante la Crisis de Perejil en julio de 2002 que implicó la totalidad del Ejército del Aire en pie de guerra con ocho cazas F-18 en vuelo en disposición para el combate sobre el Estrecho de Gibraltar con otros ocho en tierra en alerta para unirse a ellos en cinco minutos y el resto de la fuerza aérea presto para unirse a la lucha en plazos consecutivos de 15 y 60 minutos.

Estos intervalos de alerta se deben a la necesidad de preservar las fuerzas y no enviarlas de golpe ante una primera amenaza sino mantener una respuesta proporcionada contundente capaz de atender las variadas amenazas en diversos sectores que se puedan dar en un conflicto. Este despliegue se mantuvo desde el 17 julio que se recuperó el islote hasta el 21 que se dio por cerrada la crisis.

Clases de alerta en “Scramble”

Los grados de alerta del “Scramble” se mencionan en los minutos que deben acometerse existiendo tres modelos principales:

  • Alerta 5. El avión debe estar en el aire en cinco minutos una vez sonada la alarma, por tanto el piloto está a bordo del caza totalmente equipado y armado con los sistemas encendidos y los motores prestos a ser encendidos y puestos en marcha en dos minutos de cronómetro. Es la alerta más urgente y se emplea en tiempos de guerra.
  • Alerta 15. Es la alerta más común, el avión permanece en el hangar de alerta armado y equipado pero con sistemas y motores apagados, pilotos y mecánicos permanecen en un alojamiento adjunto. Al sonar la alarma, el piloto salta a la cabina se coloca el equipo mientras la tripulación de tierra revisa el avión y quita los protectores de los sensores, el piloto enciende los motores, activa los sistemas y los alinea con su posición geográfica un proceso que dura unos seis minutos. Comprobados los sistemas y en funcionamiento se da la orden de despegue, aunque el límite de tempo de esta alerta es de 15 minutos la operación se realiza habitualmente en no más de ocho.
  • Alerta 60. El caza se encuentra en hangares desarmado y sin combustible al darse la alarma debe ser reabastecido y rearmado y ser puesto listo para el despegue en 60 minutos. Este tipo de alarma se aplica también a los aviones que cumpliendo otras misiones, instrucción es la más común, son retirados de ellas y pasan a engrosar el sistema de alarma ante una emergencia.

Patrones de amenaza aérea

Las más de las veces cuando la alarma suena el avión a interceptar es un vuelo civil que se ha equivocado de rumbo, una avioneta particular que se ha saltado el plan de vuelo o incluso un avión ligero usado para el narcotráfico. El verdadero peligro es sí el avión interceptado es una aeronave de guerra enemiga o peor aún un avión secuestrado presto a ser usado como avión bomba, una verdadera operación “Renegado” ahí estaría el verdadero temor a cumplir con esta misión.