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Saturnalia, el origen de la Navidad

La Saturnalia - Isaiasgarde
La Saturnalia - Isaiasgarde
El final de año siempre ha sido una época de fiesta y celebración, aunque por distintas razones dependiendo del periodo histórico donde nos encontremos.

La Saturnalia era una festividad romana que se celebraba del 17 al 23 de Diciembre aproximadamente. En ella se conmemoraba el final del periodo de trabajo en el campo y se dejaban atrás, por unos días, las estrictas reglas sociales. En su carácter, la antigua fiesta romana se asemejaba más al actual Carnaval que a la Navidad propiamente dicha.

Esta magna celebración estaba dedicada en su origen al dios Saturno, que era el equivalente del griego Cronos para los romanos. Esta deidad regía sobre la agricultura y las cosechas y básicamente tenía potestad absoluta sobre el paso del tiempo.

Saturno gobernaba a hombres y dioses antes de ser derrotado por su hijo Júpiter (Zeus para los griegos), en una edad dorada donde todos los seres humanos disfrutaban de absoluta igualdad. De ahí que la mayor característica de la Saturnalia sea la equiparación de señores y esclavos durante esos días.

Navidad para todos

Durante el tiempo que duraban estas fiestas, los patricios romanos abandonaban sus elegantes togas y vestían ropajes más sencillos y los esclavos dejaban de serlo por unas horas para vestir los atuendos de sus amos, incluso se permitía a estos criticar a sus señores con impunidad.

Este intercambio de roles llegaba incluso hasta el interior de las casas, en donde los hijos cambiaban los papeles con los padres, "gobernando" durante esos días los asuntos de la casa. Incluso se llegaba a nombrar un Rey de Saturnalia, normalmente un niño cuyos deseos e instrucciones eran seguidas por muy extrañas y absurdas que fueran.

Las celebraciones comenzaban con un sacrificio frente al templo de Saturno en el Foro Romano y continuaban con un fastuoso banquete público. La duración de las fiestas fue un asunto no exento de polémica durante la época romana. En un principio se circunscribía al día del sacrificio pero después fue alargándose varios días hasta llegar a durar una semana entera, algunos emperadores como Augusto acortaron su duración pero la presión popular provocó que volvieran a tener una semana de duración.

La costumbre en Saturnalia era salir a la calle a bailar y cantar con el pelo adornado con guirnaldas y velas en las manos. Se solía visitar a parientes y amigos y agasajarlos con regalos entre los cuales eran populares las frutas, velas y figuritas de terracota.

También era habitual cometer todo tipo de excesos con la comida y la bebida, siendo estos unos días de desenfreno y bacanales, hasta el punto que los cristianos utilizaban el término "saturnalia" cuando se referían a una orgía.

Saturno, Mitra y la Navidad

Pero no solo la pagana religión romana se veía representada en estas fiestas, también el extendido culto de Mitra sentía identificación por estos días de libertinaje. La religión mitraica era un culto solar de origen persa muy extendido sobretodo entre los soldados romanos. Al final de la Saturnalia, el día 25 de Diciembre, se celebraba el Nacimiento del Sol Invicto, coincidiendo con la época del Solsticio de Invierno. Según esta religión este era el momento de la resurrección del sol, alargándose los días cada vez más hasta su momento de máximo esplendor a mitad del verano.

Los mitraístas dedicaban estos días a agasajar a los niños, símbolo del renacimiento y la juventud, con regalos de todo tipo: muñecos de terracota, anillos, sellos, dados, bolsas de canicas, etc. Otra tradición muy extendida era la de decorar las casas con plantas verdes repletas de muñecos y adornos, un claro antecedente del árbol de navidad que utilizamos años después.

La Navidad cristiana

Tras años de paganismo y con los cristianos practicando su culto de forma ilegal, el emperador Constantino (272 d.C. -337 d.C.) decidió legalizar esta religión en el 321 d.C. Este mismo emperador decidió que el día del Nacimiento del Sol Invicto sería una nueva fiesta cristiana, la del nacimiento de Cristo, asimilando así ambas festividades para que cristianos y paganos pudiesen festejar al mismo tiempo.

Más tarde, en el 350 d.C., el papa Julio I hizo oficial que el 25 de Diciembre se celebrara la Fiesta de la Natividad de Cristo o Navidad como se la conoce de forma más común. A partir de entonces esta fiesta fue extendiéndose junto al culto cristiano, popularizándose y asimilando las formas de celebración que los distintos pueblos venían realizando para el Solsticio de Invierno.

A pesar de tener un trasfondo religioso distinto, las celebraciones en estas fechas de profundo invierno parecen ser una tónica común en los distintos pueblos y culturas. De hecho, el contenido religioso casi siempre se diluye en favor de la diversión, la unidad con la familia, el placer de disfrutar de los amigos y el protagonismo de los niños. ¿O acaso no muestran características muy similares las actuales navidades con las pretéritas celebraciones romanas?

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