
- Beatriz Sarlo - Escribirte
El programa central de la Televisión Pública, "678", causó una ruptura en el espacio televisivo desde que apareció allá por abril del 2009. En el peor momento del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2011), este innovador programa comenzó a emitirse desde el canal estatal, defendiendo las políticas oficiales, pero más que nada, interpelando a los opositores. Pero no sólo a los políticos, sino que también y sobre todo a los periodistas. Por primera vez en la historia de la televisión argentina, comenzó a evaluarse desde los medios el papel que cumplen los comunicadores.
Beatríz Sarlo, quien fue marxista y militó 20 años en el maoismo, es el primer invitado de peso opuesto al kirchnerismo. El debate era esperado por los habituales televidentes, pero más que nada por opositores, de izquierda y de derecha, que querían ver titubear a los panelistas de "678", un programa que, sin dudas, molesta a muchos. No sólo por el hecho de que sea financiado con fondos públicos, sino también por la violencia con la que a veces se critica desde el programa.
A su vez, "678" es uno de los pocos lugares televisivos donde se discuten temas profundos en materia política, filosófica y sobre derechos humanos. Estos factores llevaron a que el programa emitido el martes 24 de mayo haya sido un completo éxito. La cantidad de gente que se unió al hashtag de twitter #sarloen678 fue récord absoluto, siendo el tema más nombrado en la red social durante dos días. "Estuvo entre los 10 temas más comentados del mundo y arrojó alrededor de 10 tweets por segundo"
Debate profundo
Además de los asiduos representantes del panel de "678", se contó con dos especialistas especialistas del oficialismo. Por un lado, el presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), Gabriel Mariotto y el filósofo Ricardo Forster.
Sarlo comenzó criticando como "malo periodísticamente" el primer informe del programa (sobre los indignados y el 15M de España). El debate se tornó alrededor de la cobertura de los medios del primer mundo, donde Sarlo argumentó que algunos medios progresistas alemanes y otros ejemplos como la BBC, hacen buenas coberturas del tercer mundo, mientras que Mariotto aseguró que la lógica centro-periferia se cumplía de manera despiadada, y agregaba que la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en Argentina era superadora en ese sentido. Forster alegó que la ensayista no tenía en cuenta el sesgo que tienen la información que viene desde esos lugares, y la charla se tornó hacia las cuestiones de poder, dónde se encuentra.
La periodista Sandra Russo retomó las críticas de Sarlo hacia el informe, para explicarle que en "678" no se cambia el sentido de las declaraciones a la hora de hacer los informes. Esta, mantuvo que caen en el error de la descontextualización.
"Conmigo no, Barone"
Uno de los momentos más picantes de la noche, y de los que más repercusión tuvieron, fue cuando Sarlo elevó la discusión con el polémico miembro del staff, Orlando Barone. "678" suele indagar en el pasado de los personajes. Ejercicio interesante que ayuda a comprender los razonamientos políticos que se llevan a acabo, de este modo se pudo concientizar sobre algunos colaboradores y comunicadores de la Dictadura Militar que irrumpió en Argentina entre 1976 y 1983. Aunque a veces se hace de manera sesgada y sin sentido. Sarlo posee una carrera bastante limpia como para indagarla al respecto, pero Barone no lo tuvo en cuenta y preguntó sobre su trabajo para el diario La Nación y el Grupo Clarín (dos grupos mediáticos cuestionados por el programa) y recibió una respuesta demoledora: "Conmigo no Barone, conmigo no". Le recordó que él trabajó también para esos medios y le aseguró que ella escribe con la total libertad.
Acuerdos provechosos
Lo mejor que dejó la noche fueron las conclusiones que se pudieron sacar. Por un lado fue interesante el cuestionamiento a la lógica del programa que llevó a cabo Sarlo, criticando los informes descontextualizados. Pero también se pueden sacar puntos positvos, fundamentales para la política del kirchnerismo y para "678", como lo es la política de derechos humanos. Se acordó que el juicio a los represores es adecuado, que debe realizarse un ADN a los hijos de Ernestina de Noble, dueña del Grupo Clarín, de quienes se sospecha que pueden ser hijos de desaparecidos en la dictadura.
