Uno de los espectáculos más hermosos de la naturaleza está a punto de iniciar en los bosques de oyamel existentes en la región central de México: el arribo de millones de mariposas monarca (Danaus plexippus), aunque desafortunadamente cada vez es menos su número y mayor la degradación de su hábitat. Las autoridades se han preocupado por el desarrollo e impulso turístico de la región y muy pocos lo han hecho por el lepidóptero.

La zona, ubicada especialmente en la región limítrofe entre los estados de México y Michoacán, se ha considerado como Reserva de la Biosfera de la Monarca y cuenta con los santuarios de El Rosario y Sierra Chincua, cuya apertura al público se prevé para el próximo 21 de noviembre con un costo de entrada por adulto de 40 pesos y 30 pesos a niños, estudiantes y adultos mayores.

El trayecto de la mariposa

La mariposa monarca emigra anualmente de Canadá y Estados Unidos a finales de agosto y principios de octubre, recorriendo una distancia que oscila entre los cuatro y los cinco mil kilómetros (cerca de 150 kilómetros por día). ¿La razón? Escapa de las bajas temperaturas para llegar a esos bosques y reproducirse en primavera, cuando sus órganos sexuales maduran e inicia la ceremonia de apareamiento.

En los meses de abril y mayo, durante el regreso a su lugar de origen, las hembras fertilizadas depositan sus huevecillos en el envés de las hojas de las plantas conocidas como "algodoncillos" (del género de las asclepias y caracterizadas por segregar un jugo venenoso), de las cuales se alimenta la oruga durante su crecimiento, incorporando a su organismo el veneno que le servirá como defensa contra los mamíferos pequeños, aves y reptiles. Al crecer se cuelga de la hoja para tejer su capullo, continuando así su ciclo de vida.

Pormenores del viaje

Durante el trayecto nacen de 4 a 5 generaciones, y es la quinta la que retarda hasta 8 meses su ciclo de vida y en consecuencia ésta es la que retorna a México.

El de la monarca es un fenómeno interesante y sorprendente, no sólo por la belleza que rodea a millones de ejemplares sino porque no se ha podido determinar bien a bien cuáles son los factores por los que, año con año, la mariposa regresa a los bosques de oyamel y pino. Se piensa que estos insectos se guían a través del olfato para reconocer los sitios en los que deberán permanecer para cumplir con su ciclo de vida.

Un festival dedicado a ella

La llegada de las mariposas es también un excelente pretexto para llevar a cabo en Michoacán el Festival Cultural de la Mariposa Monarca que, según las autoridades estatales, constituye un encuentro de ánimos, voluntades y creatividad en torno a la conservación y auspicio del equilibrio ecológico en la zona oriente de esa entidad. Los municipios que participan comúnmente en ese festival son Angangueo, Aporo, Contepec, Ciudad Hidalgo, Epitacio Huerta, Irimbo, Maravatío, Senguio, Tlalpujahua, Tuxpan, Ocampo y Zitácuaro.

El festival surgió en 1991 como una estrategia para fortalecer las manifestaciones culturales y la calidad de vida de los habitantes de la zona. Durante las semanas en que éste se desarrolla, entre los meses de febrero y marzo, participan grupos artísticos y culturales pertenecientes a las etnias mazahua y otomí que habitan la región, así como representantes puhrépechas procedentes de la meseta central michoacana. En su próxima edición se esperan muestras gastronómicas, talleres, exposiciones, documentales, conferencias y diversas actividades más.

Un destino incierto

Desafortunadamente, las cosas no son ya tan sencillas para la monarca, puesto que además de enfrentar a sus enemigos naturales (el clima y sus propios depredadores), tiene que vérselas también con la acción de los taladores clandestinos, quienes poco a poco han reducido considerablemente su hábitat en los últimos años. ¿Una prueba? Baste observar cómo se han ido moviendo las colonias de estos lepidópteros alejándose cada vez más de los santuarios, que también han sido mermados consciente o inconscientemente por ejidatarios, campesinos y turistas.

Por ello, cada año se destinan recursos y horas de trabajo para ampliar los senderos que conducen hasta su hábitat: 16.110 hectáreas de la biosfera, de las cuales 7.378 son protegidas por el Estado de México.

Sobre aviso no hay engaño

El doctor Edmundo Carlos López Barbosa, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, señaló hace años que la conservación de este fenómeno migratorio depende principalmente de dos factores: su fuente de alimento disponible (asclepias) y un sitio de hibernación en condiciones óptimas.

Por desgracia, la urbanización y el control de malezas en la agricultura están disminuyendo las asclepias, que son consideradas malas hierbas e incluso nocivas para el ganado. A ello se debe agregar que en los sitios donde las mariposas pasan el invierno, incendios y deforestación son también amenazas para su hábitat natural, al igual que el uso de insecticidas utilizados en la región para controlar plagas de insectos en la producción agrícola, y factores meteorológicos, como temporadas de sequía y tormentas de nieve.

La recomendación al visitante

La mariposa requiere de silencio absoluto y limpieza en las zonas de hibernación, por lo que se recomienda a los visitantes no llevar aparatos de sonido, conservar el área y no tirar elementos tóxicos que dañen a la misma.