Sin duda, Santa Claus es uno de los personajes más conocidos en todo el mundo. Su traje rojo, botas negras y sus enormes barbas lo han convertido en uno de los iconos básicos en la celebración de la navidad. Sin embargo, Santa Claus es una leyenda con una base histórica que es importante recordar:

El fundamento histórico de Santa Claus

El mito de Santa Claus está basado en San Nicolás de Bari, un obispo nacido en Licia, Italia, en el año 270, que fue reconocido durante su vida como un religioso entregado a la caridad hacia los más desprotegidos de la época, lo que a la larga, le dio la investidura de santo, por parte de la Iglesia Católica.

Y aunque se le reconocieron varios milagros de justificaron su santidad, lo que quizás es lo más representativo, y que determinó en gran medida su transformación, fue la forma en las que se encargaba de dar regalos en la época navideña. La leyenda explica cómo San Nicolás de Bari se las ingeniaba para arrojar monedas por las chimeneas de las casas de los más pobres, detalle que fue recogido para el nacimiento de un nuevo mito navideño llamado Santa Claus.

El Santa Claus actual, un producto de marketing de la Coca Cola

Con el paso de los siglos, el mito de Santa Claus se fue tejiendo a base de relatos que fueron transmitidos de una generación a otra; sin embargo, a nadie le había preocupado la imagen de este santo dadivoso, entregado a las causas de los pobres y los niños.

La imagen de Santa Claus nunca fue algo importante hasta 1931, cuando a petición de la compañía de refresquera, Coca Cola, el pintor Haddon Sunblom le diseñó una imagen al mito: Un personaje obeso, de abundante y blanca cabellera blanca, bonachón, vestido con un traje invernal muy parecido a los usados en el Polo Norte de colores rojo y blanco, los que a su vez le han dado identidad a la Coca Cola desde su creación en 1886.

La primera imagen de Santa Claus, como tal, se dio a conocer en las revistas de la época y a partir de ese momento se convirtió no solamente en un referente navideño, sino en el vehículo en que se pudo insertar la Coca Cola en cada una de las familias norteamericanas, pues en las imágenes se veía al regordete personaje rodeado de niños, juguetes, chimeneas y por supuesto, su botella de refresco en la mano.

Santa Claus, referente mercadotécnico y comercial de la navidad

La imagen de Santa Claus fue adoptada por diferentes empresas para  mercadotecnia y publicidad de sus productos en épocas navideñas, lo que con el paso de los años ha desvirtuado tanto a San Nicolás como al objetivo del mito de este personaje, que era el dar quienes más lo necesitan y el promover la nobleza de los niños en la navidad; fecha pensada para la reflexión y la búsqueda de la reconciliación de las familias.

¿Y qué pasó con San Nicolás de Bari?

Al ser sustituido por un ente mercadotécnico carente de toda influencia religiosa, este santo fue condenado al olvido colectivo de la sociedad occidental, y solo es recordado por algunas comunidades europeas, en especial los días 6 de diciembre, en los que se conmemora su fallecimiento.

El conocimiento de ambos mitos invita al equilibrio y la reflexión en estas fiestas navideñas: por un lado,  el detalle de obsequiar algo al ser querido, herencia de Santa Claus; y por otra, la conciencia social de ayudar a quienes menos tienen, compartir el pan y la riqueza con los más necesitados, que a final de cuentas, fue el legado de San Nicolás de Bari.