Una tarde es mágica al caminar por las calles coloniales de San Miguel de Allende, sitio ideal para ir con la pareja y dejarse envolver por el ambiente de romanticismo que se respira entre sus restaurantes, casas antiguas, galerías y paisajes. Además San Miguel es patrimonio cultural de la humanidad por su historia y conjuntos arquitectónicos. Por si fuera poco, su vida nocturna es una de las más famosas del país además de sus hoteles boutique son célebres por conservar monumentos de valor histórico.

El primer punto de visita obligada es su jardín principal, con sus árboles que dan frescura y que hacen una combinación mágica con los helados que ahí se venden y se pueden disfrutar sentados en alguna de las bancas, contemplando desde ahí su portal, la presidencia municipal, las tiendas de artesanías y su imponente templo de San Miguel.

Fundación de San Miguel de Allende

Generalmente la población es visitada tanto por turistas nacionales como internacionales, especialmente estadounidenses, que incluso regresan para quedarse a vivir. Mientras se toma un café o se paladea una comida se puede hablar de su historia. La población fue fundada por fray Juan de San Miguel para albergar a grupos otomíes y chichimecas, se le llamaba Iztcuinapan. Posteriormente don Ángel Villafaña creó en 1555, la Villa de San Miguel el Grande, al noreste del anterior.

El héroe insurgente Ignacio Allende fue originario de San Miguel y aquí se empezó a organizar la conspiración, para realizar juntas después en Querétaro. Al ser descubierta se tuvo que adelantar el levantamiento armado y se decidió que Hidalgo, por ser sacerdote y por su carisma, fuera el que dirigiera las fuerzas insurgentes, aunque en realidad, el que tenía los méritos suficientes por ser un destacado militar de carrera era Allende.

Los primeros insurgentes fueron fusilados y sus cabezas se exhibieron durante algún tiempo en las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas. Al lograr México su independencia en 1821, fueron adquiriendo importancia los primeros héroes y en honor a don Ignacio su localidad natal se le denominó San Miguel de Allende.

Iglesia de San Miguel y Museo Regional

Una vez terminada la comida se puede visitar la iglesia estilo neogótico de san Miguel, del siglo XVII que fue construida por Ceferino Gutiérrez. En el interior se observan sus dos naves en cruz latina y capillas laterales, que albergan importantes pinturas y esculturas. Su altar mayor es neoclásico. El camarín fue construido por el arquitecto oriundo de Celaya, Eduardo Tres Guerras. También es de interés la cripta del presidente conservador Anastasio Bustamante. Además de su templo del Ecce Homo.

A un costado de la parroquia está el museo regional, en lo que fuera la casa de don Ignacio Allende. Se pueden apreciar figuras prehispánicas de la cultura Chupícuaro e información sobre la historia de San Miguel. La presidencia municipal es un edificio del año de 1735 que originalmente fue la casa consistorial.

Otros templos y edificios de interés

Toda la ciudad es un relicario que alberga varios templos, al noreste de la parroquia está en otro jardín la iglesia de san Francisco de hermosa portada barroca churrigueresca. Más al norte se ubica una estatua ecuestre con don Ignacio Allende, que sirve de punto de referencia para ver la iglesia Nuestra Señora de la Salud, se caracteriza por su portada que termina en una concha abocinada de estrías móviles. A un costado está el oratorio de san Felipe Neri, con óleos de la vida del fundador elaboradas por Miguel Cabrera.

El convento real de la Concepción es un edificio del siglo XVIII, a un lado está el centro cultural Ignacio Ramírez del INBA. También son de interés la casa de los perros, porque está adornada por estatuas que representa a estos animales. El Instituto Allende o Escuela de Artes, data del año de 1735, reedificada en 1809 por Manuel Tolsá.

Santuario de Atotonilco

Saliendo de la ciudad de San Miguel se toma la carretera que va a Dolores, Guanajuato, a lo largo del trayecto hay varios balnearios, que resulta una delicia de los que practican la natación. Pero para los que les gusta el arte sacro y la espiritualidad, entonces el sitio ideal es Atotonilco, que es un centro de retiro que posee hermosas pinturas murales, su capilla principal y seis más anexas.

Así que si quiere enamorarse y practicar el turismo cultural hay que visitar San Miguel de Allende, la joya del Bajío.