Samuel Ramos aborda en su obra El perfil del hombre y la cultura en México (2002), la psicología del hombre mexicano. En este ensayo esquematiza la cultura mexicana en el cual busca interpretar la psique mexicana y concientizar al mexicano de su conducta e inseguridad para dar paso a una sociedad mexicana renovada.

Cultura Mexicana

Samuel Ramos explica el sentido del demérito del mexicano, ya que lo expresa en su cultura, en la cual busca identificar si hay existencia de una cultura mexicana. La educación del mexicano está basada en la imitación europea, caracterizada por adoptar roles extranjeros integrando una cultura que no comprende, debido a que es una reproducción.

El mimetismo que expone el mexicano viene desde la época de la república federal o centralista. En donde expone Ramos una cultura perdida en el tiempo, el mexicano no ha construido una cultura que lo encarne, lo simbolice, ya que a lo largo del tiempo se ha dedicado a adoptar costumbres para así edificar una cultura.

En los últimos tiempos la falta de cultura se ha demostrado en la negación de lo extranjero, a pesar de adoptar roles que no asimila pues solo los reproduce. El mexicano se figura en el papel del obrero, el cual hace las cosas pero no las piensa y no se toma el tiempo para razonar sus acciones, pues solo repite.

Conducta del Mexicano

Una de las principales conductas de mexicano se representa en el individualismo, el cual se desempeña por no tener una cultura propia en donde siempre figura primero él en lugar de los demás. Esto lo denota bajo el papel del ‘macho’, símbolo de la virilidad que muestra como un mecanismo de defensa, en él representa su fuerza para no verse vulnerable.

El mexicano se considera y se demuestra como un ser débil al esconder sus temores y no verse victimado por lo que recurre el papel de macho y a la picardía en la cual se denigra a sí mismo.

Proletariado y burguesía mexicana

La sociedad mexicana está dividida en dos: el proletariado y la burguesía. El proletariado se expone como el ‘pelado’, persona que se expresa con palabras vulgares que ostentan la hombría y valentía incitadas como mecanismos de defensa que utiliza para demostrar una fuerza inexistente.

El mexicano del proletariado no tiene un sentido de pertenencia, por lo que se define por la constante irreverencia que constituye en una personalidad falsa, en la cual ejerce una crítica constante hacia él para que los demás no lo hagan.

Así también Ramos expone al campesino o indígena, papeles que tampoco representan al mexicano, ya que son personajes que simbolizan otra cultura, así bien no constituyen el México actual, la burda imagen es la de aquel obrero de identidad falsa.

El burgués evoca al mismo mexicano individualista del proletariado, pero con educación e inteligencia, el cual también se reprocha su forma de ser, ya que el mexicano nunca se ha forjado una personalidad propia. El burgués se reprocha caer en lo pelado, pues en su inconsciente se ve como cualquier mexicano, por ello incita su búsqueda del conocimiento y la inteligencia para alejarse del pensamiento del 'pelado'.

El mexicano se representa en su comportamiento la inseguridad, debido a que no conoce realmente quien es, por lo que recurre a múltiples mecanismos de defensa para no exponer su inferioridad, en donde busca no ser abusado pues en su inconsciente connota una falta de sentimiento hacia su patria, por lo que se niega constantemente a sí mismo.

Samuel Ramos propone este ensayo, como un análisis para que el mexicano se entienda a sí mismo, en búsqueda de una conciencia y del alma del mexicano. Una reflexión interna del mexicano en la cual defina realmente lo que siente y se acepte a sí mismo. Lo que invita a la abstracción del mexicano, de quien es y razonar, para así construir una identidad y por tanto una cultura.