En cierta circunstancia de la vida, las personas empiezan a perder ciertas facultades que hace unos años atrás aún las gozaban, pues esto quiere decir que se encuentran en la entrada de la etapa de la vejez.

La pérdida de estas facultades, la dificultad de hacer ciertas cosas, la pérdida de los deseos, la lentitud en los movimientos y la propensión a enfermedades son los síntomas claros de que ya no se está tan joven.

Sin embargo la vejez o la tercera edad no es excusa para echarse a morir, a quedarse inactivo, sentirse mal o a dejar de hacer las cosas que más gustan; al contrario, la buena salud va de la mano con la actividad y el movimiento y por supuesto una buena alimentación que tiene que ser antes de llegar a la tercera edad.

Todas las personas a partir de los 50 años de edad empiezan a tener un declive, pero esto no quiere decir que estén en la tercera edad, es solo un preámbulo que indica la etapa que está por llegar y por ende los cuidados mayores deben venir en esta etapa.

Alimentación

Si durante la etapa de los 20, 30 y 40 años de edad se ha llevado una alimentación incorrecta como abuso de frituras, azúcares y comida chatarra, es necesario cambiar ese régimen, ya que quizás en la juventud no se sienta nada, pero los estragos comienzan aparecer a partir de los 50 e incluso antes.

Hay que evitar en lo posible el consumo de frituras y de grasas saturadas y sustituir aquello con el consumo de vegetales como el brócoli, verduras, zanahoria, cebolla y pimiento.

No estaría demás tomar tabletas de calcio, pues con la edad los huesos empiezan a perder volumen y puede abrirse paso a una osteoporosis.

También se debe evitar consumir bebidas alcohólicas y el tabaco. Tomar mucha agua para evitar la deshidratación del organismo y también de la piel, pues entre más agua se tome, menos se arruga la piel.

Se puede consumir azúcar, pero moderadamente y preferible el azúcar moreno, que tiene menor cantidad de químicos.

Comer frutas entre comidas, tomar leche, comer pollo, carne y pescado para equilibrar la alimentación. La dieta tiene que ser variada, pues se puede comer de todo, excepto las cosas que hacen daño a la salud.

Ejercitarse

Si la persona se ha ejercitado en las décadas anteriores, es recomendable no dejar de hacerlo, ya que el ejercicio mantiene un buen ritmo cardíaco, le da energía al cuerpo, quema las grasas y propende a la salud en general. Tal vez si antes se hacían dos horas diarias de ejercicios, se puede hacer una hora.

Los mejores ejercicios para personas en estas edades son los estiramientos, trabajo lumbar, el trote, las caminatas, saltar la soga, los aeróbicos y bailoterapia, porque son suaves y hacen trabajar todo el cuerpo.

Si se es una persona que jamás ha hecho ejercicio o tiene sobrepeso, no hay que desanimarse; también hay ejercicios adecuados para comenzar como caminar media hora diaria, hacer estiramientos y trabajo lumbar. Luego cuando se haya acostumbrado al cuerpo, se puede subir el ritmo progresivamente.

Actividades generales

Es un error pretender que una persona que está entrando a la tercera edad o que ya está en ella deje de hacer las cosas. Esto debe ser al contrario, pues mientras esa persona salga, camine, haga las cosas de su casa, cuide su jardín, lea, escriba y trabaje, sus neuronas se van a mantener y eso retardará la pérdida de las facultades y el padecimiento de demencia senil, Alzheimer, embolias, parálisis parcial o total, entre otras.

La tercera edad y su víspera no significan que una persona sea inútil, más bien es el momento en el que más útil puede ser para sí misma y su familia.