El saltar la cuerda es algo tan lleno de tradición para los pequeños como lo es la "matatena" o jugar a las canicas. Pero analizada a profundidad, dicha práctica representa la ejecución de un deporte bastante poderoso y co-creador de un físico sano y perfecto.

Práctica milenaria redescubierta en el siglo XX

La práctica de brincar la cuerda se remonta al año 1600 a. C. aproximadamente, cuando los egipcios comenzaron a utilizar lianas para saltar. Durante los años 40 del siglo XX, los niños en Estados Unidos redescubren esta tradición al utilizar cuerdas de tendedero mojadas para obtener la fuerza necesaria al golpear el piso. Hoy en día, es una rutina deportiva empleada lo mismo por boxeadores, gimnastas y atletas en general, y tiene ciertas características que la hacen idónea como coadyuvante de una vida más saludable.

Ejercicio de enormes beneficios para la salud

Brincar la cuerda de forma adecuada ayuda al organismo a quemar entre 1.000 y 1.200 calorías por hora. Esto es mucho más que caminar, una sesión regular de pesas e incluso el spinning. Los beneficios son variados: además de la pérdida saludable de grasa corporal, ayuda a desarrollar piernas y glúteos fuertes y atractivos.

La cuerda además tiene gran impacto benéfico sobre el sistema cardiovascular, además de ayudar a mejorar el equilibrio y la coordinación del practicante. Como todo ejercicio aeróbico, también oxigena el cerebro y contribuye a la posterior relajación natural del cuerpo, durante el periodo de descanso.

Equipo adecuado y algunas restricciones

Para lograr un rendimiento favorable, es necesario contar con el material adecuado. Una cuerda ajustable es lo ideal, ya que la misma no debe sobrepasar el pecho del practicante, sostenida verticalmente por debajo de los pies. Asimismo, al momento de brincar, los brazos deben ir ligeramente pegados a los costados y los mangos de la cuerda firmemente sostenidos. Ropa ligera como playera, shorts y un par de resistentes y bien acolchonados zapatos deportivos son recomendables también.

Se aconseja que los pies apenas se eleven del piso. Una elevación de 3 a 4 centímetros es más que suficiente, para reducir el impacto en las articulaciones. No se recomienda este ejercicio a personas con problemas de columna, de alta presión arterial y/o padecimientos cardiacos.

Opción saludable a bajo costo

Hay que considerar entonces esta alternativa como parte de una rutina deportiva, combinándola por supuesto con un estilo de vida y alimentación sanos y moderados. El costo de una cuerda es mucho menor que cualquier equipo de gimnasio y los beneficios son ilimitados. Como en toda práctica deportiva, es conveniente consultar con nuestro médico antes de iniciarla.