En las últimas décadas el mundo entero ha visto una creciente cantidad de personas que salen del armario. Los más notables son los casos de las celebridades internacionales como Elton John y Freddie Mercury. En la Argentina unos de los íconos locales son Sandra Mihanovich y Osvaldo Bazán. ¿Pero qué es salir del closet exactamente?

El libro publicado en noviembre de 2008 por la CHA (Comunidad Homosexual Argentina), “Salí del closet”, dice que es el “proceso de asumirnos como gays, lesbianas, trans, bisexuales, etc. tiene que ver con aceptar y reivindicar una parte de nuestra personalidad que es de gran importancia para la construcción de nuestra identidad.”

Consejos

Aristóteles dijo que la prudencia es la virtud más grande que los mortales podemos aspirar, y la definió como "el arte práctico verdadero, acompañado de razón sobre las cosas buenas y malas para el hombre".

Salir del armario es una decisión que requiere prudencia. Todos tomamos decisiones en distintos momentos de la vida y en cada una de ellas hay que estar seguro de que sea la correcta.

Una noticia de este tipo tiende a ser un shock, sobre todo para los padres, es por eso hay que evaluarla unas cuantas veces antes de comunicarla.

Es recomendable tener en cuenta lo siguiente:

  • El ambiente familiar. Cada familia es un mundo, a veces un mundo homofóbico. Si esto es así posiblemente lo mejor para ambas partes sea no hablar al respecto hasta que se goce de independencia económica. Muchos de los miedos más comunes que detienen a los jóvenes de contarles a sus padres que son gays son: que los echen de casa, que los maltraten verbal y físicamente, que los deshereden y que no les paguen la universidad. No es lo más común en estos días pero si es factible que estos miedos se conviertan en realidad recuerden la prudencia.
  • El apoyo de los amigos. Es importante que las amistades forjadas sean un sistema de soporte. Si el grupo de amigos se niega a brindar apoyo lo mejor es reconsiderar qué tan preciadas son esas amistades e incluso tratar de cambiar de amigos.
  • Grupos de apoyo. En las ciudades grandes siempre hay un punto de encuentro, o sede de alguna ONG gay o a favor a los derechos humanos. Puede ser positivo tomar la iniciativa de ir a algún grupo de apoyo para conocer otras personas en una situación similar y tener un lugar de descarga emocional.
  • Cuidado con Internet. Hay ciertos sitios web que aseguran que se puede “volver” a los gays a heterosexuales, que la homosexualidad es una enfermedad y debe ser eliminada y otros mensajes afines. No hay que dejarse intimidar, ni creer en ellos puesto que están fundados en creencias religiosas ultra conservadoras y odio. Siempre que se busque información en Internet sobre diversidad sexual hay que fijarse la fuente, no es lo mismo si el Ejército de Salvación lo firma a que la Organización Mundial de la Salud lo avale.

¿A quién contarle primero?

Muchas personas encuentran que su familia es lo más importante que tienen y que deben ser los primeros en enterarse. Mientras que otros prefieren empezar por aquellas personas que saben que las van a apoyar e ir practicando decirlo en voz alta.

Sea quien sea hay que elegirlo pensando en el apoyo y entendimiento que esa persona puede brindar.

“Ya tomé la decisión”

Una vez que se sale del closet hay que armarse de otra gran virtud que Aristóteles no consideró, la paciencia. Puede que pase un año o más hasta que la relación familiar se estabilice y vuelva la armonía, pero hay que tener en cuenta que a veces la armonía no vuelve y por más duro que sea hay que estar dispuesto a aceptarlo.

Es cierto cuando dicen que una vez que se sale del closet las cosas nunca vuelven a ser como antes. Pero esto no significa que vayan a ser peor que antes. En una familia en al que haya respeto mutuo, honestidad y amor incondicional lo más seguro es que las relaciones florezcan.