Millones de personas en todo el mundo lloran la pérdida del que consideran el Avatar de esta Era. Su legado consta de una doctrina universalista que trasciende las religiones tradicionales y de una obra benéfica traducida en escuelas, hospitales y otros servicios públicos. Pero algunos hablan de un lado oscuro difícil de soslayar.

Vida

Se llamaba en realidad Sathya Narayana Raju Ratnakara y nació en 1926 en el seno de una humilde familia campesina radicada en Puttaparthi, un pueblecito del estado de Andhra Pradesh, en el sur de La India.

Se cuenta que a la edad de 14 años fue picado por un escorpión, a raíz de lo cual sufrió un desconcertante cambio de comportamiento que lo llevaba a recitar continuamente poemas y a entonar cantos de carácter sagrado.

Luego se proclamó la reencarnación del fakir musulmán y santo hindú Sai Baba de Shirdi, muerto en 1918, y desde entonces no cesó de crecer su fama.

Leyenda

Sus adeptos no se conforman, sin embargo, con una visión tan sencilla del maestro. Para ellos sus poderes y lo que representa su doctrina obligan a creer los portentos que se le han atribuido desde siempre.

Como el de que no naciera de forma natural, sino después que su madre hubiera sido penetrada por una bola de fuego que vino del cielo.

En su adolescencia materializaba dulces y flores, así como la famosa “vibhuti”, ceniza sagrada que en todas sus apariciones posteriores brotaba espontáneamente de sus manos ante la atónita mirada de los presentes.

Se le considera autor de todos los milagros y prodigios imaginables: adivinación del pensamiento, telekinesia, curación de enfermos (en directo y a distancia), bilocación, resurrección de muertos… nada parecía estar más allá de su poder, el de un Avatar Cósmico superior incluso a Jesucristo, simple enviado suyo.

Obra y doctrina

Si todo esto no fuese suficiente para creer en su grandeza, ahí están – aseguran sus devotos – los ashram, centros de educación y meditación construidos en la India y en todo el mundo.

El Sri Sathya Sai Super Hospital de Especialidades, a las afueras de Puttaparthi, donde se atiende a los pacientes más pobres por una cantidad simbólica de dinero.

Los 2.250 km de tuberías que llevan el agua potable a 732 poblados del sur de la India. Todo ello financiado con las donaciones de numerosos devotos que gestiona su Fundación.

Y más admirable sería aún su mensaje, pues él no pregonaba ninguna creencia nueva. Decía solo que la única religión verdadera es la del Amor Universal, sin distinción de clases, razas o identidades de cualquier tipo. No es necesario abandonar la creencia religiosa propia, hindú, budista, musulmana o cristiana. Solamente hay que profundizar en ella, pues al final de todas está el Amor.

El lado oscuro

Pero hay quién piensa que, como diría Nietzsche, algo "humano, demasiado humano", se cuela por los intersticios de su poderosa luz divina.

Un grupo de racionalistas indios recorren los pueblos reproduciendo los mismos prodigios que Sai Baba realizaba ante sus seguidores: materialización de collares, de anillos, de relojes, creación de “vibhuti”, etc. Y lo hacen delante de todo el mundo, pues se trata de simples trucos de magia que cualquier prestidigitador de segunda realiza sin ninguna dificultad.

Las denuncias de abusos sexuales a jóvenes y adolescentes – siempre masculinos – pueblan las redes y los libros desde hace años. En todas se describe en primera persona cómo la divinidad que pregonaba la pureza, se comportaba como un verdadero sátiro en cuanto se quedaba a solas con ellos.

Algunos devotos llegan a admitir que tal vez pueda ser cierto, pero lo justifican con la idea de que pretendía “arreglarles la sexualidad", “liberarles la kundalini" (una especie de energía sagrada que supuestamente se halla, mire usted por donde, en la mismísima base de la columna vertebral). Las mujeres en cambio nunca necesitaban tales arreglos.

Más oscuro aún es el asesinato el 6 de Junio de 1993 de seis miembros del círculo más íntimo del Avatar que intentaron matarlo en su propio dormitorio. A pesar de ser divino, y por lo tanto inmortal, salió huyendo "humildemente" por una ventana - quizá para no tener que usar sus poderes. La investigación posterior, aseguran, parece estar intencionadamente plagada de confusión por parte de algunas autoridades para evitarle problemas. Tampoco faltan las voces que hablan de fraude económico, oscurantismo, corrupción, etc.

La evidencia

Ante todo esto, poco importa su elevado tren de vida - tres grandes mansiones, coches de lujo, joyas - en medio del mar de miseria que lo rodeaba.

Mejor es cotejar la imagen arriba mostrada con una de sus sentencias, dedicada a los millones de adeptos esparcidos por todo el mundo que creen a pies juntillas lo que él decía: “Yo soy la suprema belleza”.