En Sudamérica se ha detectado red de tráfico de medicamentos falsificados. La trama está dirigida por grupos dedicados a la venta de armas y drogas. Luego de la distribución de estupefacientes y la venta de armamento, el crimen organizado está incursionando en el comercio de medicamentos falsificados. El producto está llegando a mercados como el brasileño a través de farmacias participantes en este negocio y de callejeros, según ha hecho saber la autoridad policial de Brasil.

Nueva ruta

Los remedios son producidos en serie, en manufacturas clandestinas y con un montaje de distribución planeado por grupos experimentados en el narcotráfico y el comercio bélico. Imágenes tomadas por Interpol, muestran las fábricas ubicadas en Bogotá y en tres ciudades más de Colombia.

Las condiciones vistas en las imágenes obtenidas por la policía internacional, revelan un deplorable escenario de elaboración de los “medicamentos”, estimándose que los componentes usados para la fabricación serían principalmente harinas y bicarbonato de sodio, entre otros.

Comprimidos, como así también ampollas entrarían a los mercados de diversos países usando marcas famosas y dirigidas al tratamiento de diversos problemas, tales como el cáncer, hipertensión arterial y hasta estimulantes sexuales, según medios periodísticos brasileños (G1 – Diario Catarinense).

La Policía Federal brasileña ha manifestado que Colombia es uno de los puntos de partida y tránsito de una de las más recientes rutas de entrada de remedios falsificados a mercados como el de Brasil. Desde allí, los cargamentos entran vía aérea a Bolivia, luego ingresan a Brasil transportados en camiones hasta llegar a Cuiabá (capital del estado de Mato Grosso) y luego son distribuidos para grandes capitales.

Derroteros famosos

Hasta ahora la ruta más conocida comenzaba en Paraguay. Los grupos de traficantes usan barcos para transportar los cargamentos, ingresar a Brasil por el Lago de Itaipú y por el río Paraná (Región llamada como Triple Frontera). Foz Iguaçu y Guaíra, en el estado de Paraná, son las ciudades desde donde la mercadería ilegal es introducida en Brasil y otros países, según surge de las investigaciones del caso.

“La logística importante allí es la del transporte... Yo pienso que es allí que nosotros debemos enfatizar en nuestro trabajo, no dejar llegar ese producto a los intermediarios para después ser comercializados en las grandes ciudades”, dijo uno de los jefesde la Policía Federal de Brasil, José Mauro Nunes, encargado de las operaciones.

Incautaciones

En 2008, fueron incautados medicamentos en el 10% de operativos contra narcotraficantes y comercializadores de armamentos. Según Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil), sólo en los primeros tres meses de 2009 fueron confiscadas 170 toneladas de medicamentos falsificados, contrabandeados o que forman parte del grupo de drogas que son de uso prohibido por el país. Esto significa que en un trimestre, los productos adulterados contrabandeados y que fueron secuestrados por las autoridades, crecieron nueve veces con respecto al mismo periodo de 2008.

Para evitar la adquisición de falsificados, el consumidor debe estar muy atento a las informaciones que las autoridades dan a conocer en cada país, la verificación de los precintos que son colocados en las cajas, los sellos de seguridad y solicitar factura de la compra. El director presidente de Anvisa de Brasil dijo que, “nosotros hemos observado en las acciones policiales que efectuamos en conjunto, haciendo de soporte, que las farmacias en las cuales los farmacéuticos están presentes, el índice de falsificación y de venta de productos de forma irregular es menor que en las otras farmacias”, expresó Raposo de Mello.

Movimiento de millones de dólares

La vertiente económica del millonario mercado de la salud une a ladrones de cargas de medicamentos y corrupción, alrededor de un objetivo común como es la obtención de lucro fácil a cualquier costo. Para garantizar el éxito los criminales muestran una intrincada red de empresas, la mayoría con actividades aparentes y en nombre de testaferros, con el motivo de dificultar las acciones de represión como también facilitar el lavado de dinero de actividades delictivas.

Cuando se observa a Jorge Otto Quaresma entre lámparas, accesorios para barriletes, recipientes y cestos, en su tienda del segundo piso del Mercado de Madureiras, en un suburbio de Rio de Janeiro, difícilmente imagina que del otro lado del mostrador hay un hombre que vende, además de baratijas, medicamentos para el tratamiento de la leucemia. Otto, según lo que consta en su prontuario, está implicado en el robo de cargas de medicamentos.

En el área fronteriza entre Paraguay y Brasil, del lado paraguayo, vendedores ambulantes ofrecen tabletas de estimulante sexual, según lo ha constatado personalmente quien escribe este artículo.

En algunas farmacias argentinas, cuando se solicita alguna medicina suelta, el empleado vende una serie de píldoras sin existencia de embalaje a la vista.

Antes de llegar hasta las manos de los consumidores, las falsas medicinas recorren un largo camino hasta obtener una apariencia legal.