Francis Ford Coppola, director irregular y contradictorio, siempre intrépido en sus propuestas, llega a la década de los 80 arruinado por la grandilocuencia de sus proyectos “Apocalypse now” y “One from the Heart”, aunque con la reputación de autor líder de una generación intacta, consolidada desde el éxito sin precedentes de sus “Padrinos”.

Adaptación de Susan E. Hinton

Pese a todo, como le pasa al Chico de la Moto en esta película, Coppola es consciente de que su liderazgo es cosa del pasado y obsesionado por ese inevitable paso del tiempo, muy presente en toda su obra, decide realizar a principio de la década un díptico sobre la juventud desarraigada norteamericana basado en las novelas adolescentes de la escritora Susan E. Hinton.

Casi paralelamente adapta los dos libros de la autora, “Rebeldes” y “Rumble Fish”, dos proyectos gemelos que decide dirigir de forma diametralmente opuesta: clásica, optimista y con colores hiperrealistas la primera, experimental, oscura y con un onírico blanco y negro la segunda. En ambas, el reparto será una cantera de actores desconocidos que reinará durante toda la década en el cine más rentable de Hollywood y en las carpetas de millones de adolescentes del mundo.

Al contrario que con el taquillazo de “Rebeldes”, con la vanguardista “Rumble Fish”, el director además de provocar su enésimo fracaso comercial, alumbra su obra más personal. Su última obra maestra, ambientada en una irreal Tulsa, Oklahoma, ciudad en decadencia que parece un confuso acuario donde los personajes deambulan como peces mientras el tiempo pasa de forma implacable. Una excelente metáfora de lo viene a ser la vida.

Rusty James y el Chico de la Moto

La película nos cuenta la historia de dos hermanos, Rusty James (Matt Dillon) y El Chico de la Moto (Mickey Rourke), miembros de una familia disfuncional, cuyo padre (Dennis Hopper) siempre está borracho y ausente.

En este ambiente marginal, Rusty James idolatra a su hermano mayor, que tras unos meses de ausencia, regresa totalmente cambiado. Atrás queda su legendario pasado como líder de las pandillas. Ahora, el enigmático Chico de la Moto ha madurado prematuramente y rechaza esas peleas de bandas que antes lo significaban todo.

Desoyendo los consejos de su iluminado hermano, Rusty James decide heredar el puesto de mítico pandillero líder, pese a su evidente falta de popularidad y prestigio. Rusty James no es El Chico de la Moto. Es impulsivo, rebelde, poco reflexivo y no quiere ser consciente de que los tiempos han cambiado. Incapaz de aceptar su inminente madurez, mira hacia otros tiempos, donde todo era más feliz. Nunca llegará a estar a la altura del mito, porque ese mito ya no pertenece a su época.

Sólo al final del film, Rusty James descubre que no se puede volver atrás en el tiempo. Reencarnado en su hermano, encara el desesperanzador futuro consciente de que sólo la evasión de la pecera en la que vive puede salvarlo.

Temáticas recurrentes en Coppola

Si hay un tema presente en toda la película, ese es el del paso del tiempo. Coppola decide reflexionar sobre este ente abstracto y para evidenciarlo, nos muestra un reloj en la mayoría de las secuencias. Nos muestra nubes pasando rápido y el día volviéndose noche en segundos. Utiliza cámaras rápidas para jugar con ello y transmitir, según sus objetivos, atemporalidad, suspensión o fugacidad. Los personajes de “Rumble Fish” parecen anclados en el tiempo, y pese a esto, el tiempo pasa en ocasiones alarmantemente rápido, o en otras, muy lento. A veces pasa sin que los personajes se den cuenta y otras, ese tiempo sencillamente desaparece.

Otro tema, muy presente, que Coppola tocaría a lo largo de toda su carrera, es el de la familia. Ya desde “El Padrino” el director indagaría en esta estructura social básica, plagada de complejos códigos, que es el lugar donde sus personajes encuentran la identidad necesaria para existir, ese modelo a seguir que les permite una establecer unas coordenadas para orientarse en el mundo, pese a que en muchos casos no encuentren más que soledad. La relación entre Dillon y Rourke es similar en muchos aspectos a la de Michael y Fredo Corleone, y seguramente no distaría demasiado de la de Coppola y su propio hermano, al que dedica la película.

Blanco y negro propio de Orson Welles

El extraño blanco y negro de la película no es gratuito. Después de todo, la historia está contada a través de los ojos del Chico de la Moto, un personaje daltónico, casi sordo y medio autista, que se define a sí mismo como “un viejo televisor en blanco y negro y el volumen bajo”. El color solo aparece en el pez prisionero en la tienda de animales, incapaz de vivir con los demás, y en otros momentos de poético simbolismo.

La fotografía de Stephen H. Burum explota este recurso y en todo momento, creemos estar presenciando un sueño. En este sentido es evidente el influjo del Orson Welles de “Campanadas a Medianoche”, y sobre todo de “Sed de Mal”. El expresionismo de Welles en estas películas nos lleva a un universo distinto, que Coppola decidió explorar aquí con sorprendentes resultados.

Música del Police Stewart Copeland

Para la partitura de un film tan único, Coppola decidió apostar por el batería de The Police, Stewart Copeland, que en esos años se estaba introduciendo como compositor de cine. Posteriormente, el músico trabajaría con directores como Oliver Stone o Ken Loach.

Con una extraña música, basada en la percusión, no hace más que potenciar la irrealidad pretendida por Coppola, dotando al film de un anacronismo y unos matices oníricos que no sólo complementan perfectamente la narración, sino que la amplifican.

La idea del implacable paso del tiempo está presente en toda la banda sonora, marcada por secuencias rítmicas, que son los ecos perfectos para cada fotograma.

Cantera de futuras estrellas

Otra baza que convertiría a “Rumble Fish” y a su mucho más luminosa hermana gemela, “Rebeldes”, en películas de culto es su excepcional elenco de actores. En esos años desconocidos, las carreras de Matt Dillon, Mickey Rourke, Nicholas Cage, Tom Cruise, Patrick Swayze, Chris Penn, Laurence Fishburne... despegarían irrefrenables tras participar en estas dos películas.

En “Rumble Fish” destacan además de los carismáticos hermanos protagonistas, la veteranía de Dennis Hopper como genial padre alcohólico, la belleza sublime de Diane Lane, la presencia de Tom Waits como camarero-filósofo o la presencia de la guionista y autora de la novela original, S.E. Hinton, encarnando a la prostituta drogadicta, símbolo de los nuevos tiempos.