Nío es una localidad que se encuentra a 8 kilómetros de la Cabecera Municipal de Guasave y es la población que más trágicamente muestra el final del sistema misional jesuita. En esa zona se encuentran dos vestigios de iglesias, que no son muy grandes pero son prueba de la evangelización española. Para entenderlo mejor hay que conocer su historia y considerar, además, que en la actualidad el área se divide en dos pueblos: Nío y Pueblo Viejo.

Nío, pueblo con historia, en el noroeste de México

Según la información que la Sindicatura 2008-2010 ofrece a los visitantes de la misión jesuita inconclusa en Nío:

"Los pueblos de esta tierra tenían muchos años de existencia antes de la llegada de los españoles. Eran pueblos pertenecientes a la nación Cahita quienes descienden de los Toltecas, a los Colhuas o bien de los Aztecas."

La presencia española en esta zona se remonta al año 1532 cuando exploradores enviados por Hernán Cortes visitaron las playas de Guasave, actualmente Playa Las Glorias. El primer jesuita en visitar los poblados de Guasave, Tamazula, Nío y Bamoa fue el padre Martin Pérez, en 1591, donde encontró indígenas ya bautizados por otros religiosos que iniciaron la evangelización cuando acompañaron a Francisco de Ibarra en el año de 1564.

En 1582, Pedro de Montoya recibió instrucciones para que colonizara las poblaciones contiguas al río Petatlán, entre ellas Nío. Y para el año 1600, al iniciarse el siglo XVII, ya existían las primeras iglesias: Nuestra Señora de la Concepción de Bamoa, Nuestra Señora del Rosario de Tamazula, Natividad de San Pablo de Guasave y San Ignacio de Nío.

Ruinas de Pueblo Viejo, Guasave, Sinaloa

La primera misión del Nío fue fundada en 1595 y se ubicó en lo que hoy es la localidad de Pueblo Viejo. Hacia mediados del siglo XVIII los jesuitas iniciaron su construcción, pero vino una crecida del río en 1758 y la obra, que se encontraba ya muy avanzada, tuvo que abandonarse.

Sus restos han sobrevivido hasta el día de hoy y parece ser que son los más impresionantes de la zona, este vestigio se ubica dentro del panteón de Pueblo Viejo y el lugar es considerado Sitio Arqueológico “LA HUELLA DE LOS JESUITAS ANTES DEL SIGLO XVII” como se muestra en un letrero a la entrada del recinto, aunque no se encuentre bajo las mejores condiciones como debiera ser, además de que la conservación de estas ruinas puede estar en peligro también por la multitud de palomas que habitan en ellas.

Ruinas de Nío, Guasave, Sinaloa

Al interrumpirse los trabajos, luego de los estragos de la crecida del río, el pueblo fue fundado nuevamente río arriba, en Nío, y se comenzó la construcción de otra iglesia, pero esta también fue interrumpida. En esa ocasión fue porque Carlos III decretó la expulsión de la Compañía de Jesús de todo el Imperio Español en el año 1767, y así fue como las misiones fueron abandonadas.

Los vestigios de Nío se encuentran a un costado de la Iglesia de San Ignacio de Loyola, protegidas solo por un barandal que permite apreciarlas por todos sus ángulos. A este sitio llegan turistas a tomarse fotografías así como los guasavenses lo utilizan para hacer sesiones de bodas y otros eventos.

Estos sitios turísticos de Guasave se encuentran muy cerca uno de otro, a unos cuantos minutos, por lo que se pueden visitar en un solo viaje. Además, se pueden aprovechar ciertas fechas para conocerlos y a la vez asistir a otros eventos y vivir las tradiciones de la localidad, como las fiestas de la Iglesia de San Ignacio de Loyola, donde se llevan a cabo dos festejos al año, uno el 31 de julio que dura dos días y es precisamente para venerar a San Ignacio de Loyola, y otro para festejar a la Virgen de la Purísima, que está expuesta en el altar, este último es el día 8 de diciembre.

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