Rudolf Steiner, una mente privilegiada

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Monumento a Steiner en Viena - Creative Commons
Monumento a Steiner en Viena - Creative Commons
Creador de la Antroposofía, Rudolf Steiner fue experto en multitud de conocimientos, que iban desde la ciencia ortodoxa hasta la espiritualidad.

Rudolf Steiner nace en febrero de 1861, en Kraljevic, actual Croacia, que pertenecía al Imperio Austro-Húngaro.

Crece en una familia humilde. Su padre es empleado del ferrocarril, lo que lleva a la familia a cambiar varias veces de residencia.

Rudolf es un joven de muchísimas inquietudes, que tiene la fortuna de poder desarrollar y demostrar así la inteligencia tan extraordinaria que posee.

Una mente asombrosa

Steiner estudia física, matemáticas y filosofía en el Instituto de Tecnología. Años más tarde obtiene el doctorado en filosofía por la Universidad alemana de Rostock.

Es un excelente estudiante y con el tiempo mantendrá correspondencia con los científicos más importantes de su tiempo, del mismo modo que se alimentará a distintos niveles de las mentes más brillantes, como Beethoven, Goethe o Kant.

Rudolf Steiner tiene la particularidad de que aúna los dos puntales del saber de la época, es un brillante filósofo y, al mismo tiempo, un extraordinario matemático. Ambas disciplinas son muy importantes a finales del siglo XIX, cuando se cree de un modo apasionado en el progreso y en la habilidad de las personas para superar cualquier conflicto que pueda surgir.

Steiner está en contra de toda violencia, es un pacifista y un humanista, pero se ve obligado a huir a Suiza en un intento de alejarse de la locura nazi, que perseguirá su obra incluso después de su muerte.

Rudolf Steiner y la Sociedad Teosófica

Steiner conoce a Annie Besant, dirigente de la Sociedad Teosófica, e inmediatamente surge una corriente de simpatía entre ellos. Rudolf se interesa vivamente por la teosofía y rápidamente está inmerso de lleno en sus creencias, hasta el punto que Besant le otorga, en 1904, el mando de la Sociedad Teosófica en Austria y Alemania.

Pero la armonía se rompe alrededor de cinco años más tarde, cuando aparece en escena Jiddu Krishnamurti. Annie Besant afirma que Krishnamurti es el Cristo reencarnado, cosa que desagrada profundamente a Rudolf, que rechaza frontalmente dichas palabras desde el principio.

A pesar de que Krishnamurti tampoco entra en el juego y se va alejando, ahí empieza la ruptura entre la Sociedad Teosófica y Rudolf Steiner.

A partir de ese momento, Steiner y otros miembros se desmarcan definitivamente de la teosofía y nace una nueva asociación: la Sociedad Antroposófica.

Rudolf Steiner y Goethe

Steiner se convierte rápidamente en un admirador maravillado de Goethe, prácticamente desde que en 1882 su profesor de la universidad de Viena le recomendase como editor de su obra. Y es así como pasa a ser uno de los principales expertos del escritor, seduciéndole tanto el Goethe literario como el oculto.

Su fascinación por el literato y la necesidad de tener un lugar para realizar los eventos de la Sociedad Antroposófica, le llevan a crear una de sus obras más queridas, el Goetheanum.

La edificación de este teatro comienza en 1913, en la ciudad de Dornach, Suiza. Utiliza sus conocimientos de arquitectura sagrada para levantar su gran obra, que será la envoltura de sus ideas e ilusiones. Seis años más tarde, se representa en el Goetheanum el Fausto de su adorado Goethe. Desgraciadamente, la paranoia nazi acaba incendiando la magnífica construcción de Steiner en 1922, lo que le entristece profundamente.

Rudolf Steiner, el escritor

Rudolf Steiner conoce casi cualquier materia, y es capaz de escribir libros de los temas más dispares. Porque no solo tiene un conocimiento superficial, sino que los conoce en profundidad y así lo demuestra en sus escritos y en sus conferencias. Estos son algunos de los títulos de sus libros:

  • La educación del niño.
  • Hacía una renovación del organismo social.
  • Cristo y el alma humana.
  • Goethe y su visión del mundo.
  • La filosofía y la libertad.

El final del camino de Rudolf Steiner

Steiner llega al final de su vida triste y desmoralizado, contemplando que el mundo que le rodea no es lo que él había imaginado en su juventud. La destrucción de su Goetheanum es un golpe del que nunca se recupera del todo, y aunque ya estaba planeando reconstruirlo, la vida no se lo permitió.

Fallece de cáncer a finales de marzo de 1925, a los 64 años de edad. Su último deseo fue decir adiós a la vida junto a una enorme escultura, realizada por él mismo, que representaba a Cristo dominando a las fuerzas negativas.

Steiner, un adelantado a su época

Steiner, como Krishnamurti, huía de todo tipo de fanatismos, de cualquier cosa que encarcelara al ser humano, porque creía en su libertad y en que debía buscar la chispa divina dentro de sí mismo.

Fue un hombre renacentista, apasionado por el conocimiento e interesado tanto en lo que podía ver y tocar, como en esa otra parte intangible y misteriosa.

Steiner destacó en materias tan dispares como: arquitectura, metafísica, matemáticas, escultura, pedagogía, agricultura ecológica…

Rudolf Steiner fue una de esas personas que se adelantan a su época, y que casi siempre pagan un precio. Fue un genio maravilloso, un loco al que no le gustaban los límites, una buena persona que luchó por un mundo mejor.

Escribir, Ifolie

Beatriz Moragues - La escritura es una de mis pasiones. He sido colaboradora durante dos años de la revista "El mundo del gato", y puntualmente ...

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