La rubeola afecta principalmente a los niños y suele aparecer en brotes epidémicos, a pesar de que en los países desarrollados la incidencia de la rubeola ha descendido mucho. Un aspecto importante es que un ataque de rubeola inmuniza a la persona de por vida.

Aunque la rubeola no suele ser muy grave y muchos niños nunca llegan a contagiarse, la rubeola adquiere especial gravedad en el caso de las mujeres embarazadas, con gran riesgo de que el feto se infecte, produciéndose lo que se conoce como síndrome de la rubeola congénita. Si se produce la infección en los primeros meses del embarazo, particularmente las primeras 8 ó 10 semanas, la rubeola puede dar lugar a un aborto, dar a luz un bebé muerto o tener un bebé con defectos congénitos, como por ejemplo la meningitis, pérdida de visión o ceguera, pérdida de audición o patologías cardíacas, entre otros. Transcurridas las primeras 20 semanas el riesgo es mucho menor. Se estima que la rubeola es la responsable del 20% de los abortos espontáneos.

Causas de la rubeola

La rubeola se transmite de persona a persona a través de los estornudos, la tos o con el contacto con pañuelos, vasos o otros objetos contaminados. Las probabilidades de contraer la rubeola para una persona no vacunada que esté en contacto con otra que la padezca son muy elevadas. El periodo de incubación de la rubeola oscila entre las dos y las tres semanas, pudiendo contagiar a otras personas dos días antes de que aparezcan los primeros síntomas, y continuando el riesgo de contagio una semanas después de haber aparecido los primeros signos.

ntomas de la rubeola

La rubeola presenta unos síntomas característicos, que son pequeñas erupciones en la piel que adquieren un color rosáceo y que se inician en la cabeza para progresar hacia los pies. La erupción típica de la rubeola suele ser más intensa en el tronco. Estas erupciones no provocan dolores ni molestia alguna y terminan desapareciendo a los pocos días. Con independencia de las manchas, en general los síntomas de la rubeola se parecen a un proceso gripal, con malestar general, algo de fiebre, dolor de garganta, inflamación en los ojos, pérdida de apetito, dolor de cabeza, otitis en algunas ocasiones e inflamación de los ganglios situados alrededor de la nuca y detrás de las orejas.

La rubeola en los niños no suele presentar síntomas de excesiva gravedad, sin embargo no sucede lo mismo cuando la rubeola afecta a los adultos. En ese caso las complicaciones atribuibles a la rubeola abarcan enfermedades como la neumonía o la encefalitis, aunque de todos modos hay que decir que las probabilidades de que se presenten estas patologías asociadas a la rubeola son escasas.

Vacuna contra la rubeola

La vacuna que suele administrarse para la rubeola es la triple vírica. Esta vacuna da protección ante la rubeola, el sarampión y las paperas, mostrando una gran eficacia en la práctica totalidad de las personas vacunadas. Se trata de una vacuna combinada que se recomienda administrar en la niñez, cuando el niño cumple los primeros 15 meses. Es probable que esta primera dosis para prevenir la rubeola no proporcione la inmunidad deseable, por lo que hay que suministrar una segunda dosis entre los 4 y los 6 años o justo antes de la adolescencia, alrededor de los 12 años. También se recomienda la vacunación de la rubeola para los adultos que en su momento no recibieron la pertinente inmunización, teniendo siempre presente que no debe administrarse a las personas embarazadas.

Diagnóstico y tratamiento de la rubeola

Debido a que los síntomas de la rubeola a veces son muy leves o guardan similitudes con otras patologías, es posible que la rubeola no sea diagnosticada o que se haga de un modo erróneo.

Más allá de la vacuna no existe un tratamiento específico para la rubeola. La intervención médica se basa en el control de los síntomas, como la fiebre y el malestar general. Se aconseja permanecer en reposo y aislar al afectado con el objeto de evitar posibles contagios. Si hay infección bacteriana junto a la rubeola, tal y como puede ocurrir en el caso de la otitis o la neumonía, se procederá a tratar la infección con antibióticos.

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