Rubén Olivares nació en Iguala Guerrero un 14 de enero de 1947. Se trasladó con su familia a la Ciudad de México y se establecieron en el corazón de los barrios bravos, en la colonia Bondojito. Su niñez estuvo marcada por las enseñanzas de su padre y por la preocupación de defenderse de los demás, porque "solamente así se abre uno paso aquí en los barrios, peleando, para que nos respeten", declaró en alguna ocasión el ex campeón mundial.

La habilidad de sus manos

Sus manos siempre le fueron útiles para ganarse la vida. Ayudó a su padre a elaborar combustible a base de viruta, trabajo en una tortillería, aprendió a tallar la madera y antes de convertirse en un pugilista aguerrido y poderoso sus dedos producían figuras religiosas y artesanías que nadie hubiera imaginado que las elaboraban los mismos puños que años después noqueaban a sus rivales de un sólo golpe.

Los sueños de juventud

Pero los sueños son la esencia de la vida y el "Púas" tenía uno. En una ocasión, el joven artesano caminó hacia Salto del Agua, entró en los Baños Jordán y buscó el gimnasio de Arturo "Cuyo" Hernández. El "Púas" Olivares se dirigió a él y le dijo: "señor yo quiero ser boxeador, yo quiero ser campeón del mundo".

Y el sueño comenzó en 1964 cuando ganó el torneo amateur de "Los Guantes de Oro". Debutó como profesional en enero de 1965, con victoria por KO en el primer asalto. Y el 22 de agosto de 1969, en el Forum de Inglewood, en Los Ángeles California, con más de 18.000 personas, Rubén "Púas" Olivares se coronó campeón del mundo de los pesos gallos al vencer a Lionel Rose en el quinto asalto. Así nació el gran ídolo y la leyenda viviente del pueblo mexicano.

Uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos

Después vendrían tres títulos mundiales más y el ingreso al Salón de la Fama del Box, que consolidaban el arraigo y el cariño de la gente hacia Rubén Olivares. Pero ahí no terminaba la fama de este pugilista; su carisma, el estilo desfachatado y sincero con que asumía la vida, con esa esencia de "gente de barrio" que nunca perdió lo convirtieron en un personaje que interesó al mundo del cine, a televisión, la literatura y la política.

Del ring a la televisión y al cine

En 1978 el escritor Ricardo Garibay publicó el libro Las Glorias del Púas Olivares, que después fue a la pantalla grande, teniendo como protagonista al mismo Rubén Olivares. Filmó 20 películas más que sirven como retrato de la forma en que se desarrolla la vida en los míticos barrios de la Ciudad de México. Hizo programas de televisión como Velo de novia y la Pulquería; y en la música, la cumbia Ahí viene el Púas fue todo una sensación a finales de los años setenta.

Ayudar afuera del ring a exboxeadores

Actualmente su vida ha cambiado y su tiempo lo dedica a realizar acciones a favor de la sociedad y su fama la aprovecha para buscar apoyos y poner en marcha proyectos de ayuda social.

Recientemente fundó la Fundación Rubén Púas Olivares A.C., que tiene como finalidad ayudar a todos los expugilistas que pasan por dificultades económicas, "porque no tenemos dinero, ningún ingreso, ninguna pensión, nada. Es más, no sabemos ni dónde vamos a caer, porque ni para el panteón tenemos" , declaró el "Púas" en la presentación de su fundación.

Una leyenda citadina

Rubén Olivares es la representación de los corazones de la Ciudad de México, de las carencias y de la lucha diaria; de ese esfuerzo por forjar sueños y conseguirlos. Su leyenda sigue viva y simboliza la solidaridad de las clases humildes, en esa ayuda que siempre están dispuestas a dar y compartir. Su figura trasciende el ring porque su espíritu está en las calles y acompaña todos los días a los niños y jóvenes que confían en que sus puños los lleven a un mundo donde las angustias se acaban de un solo golpe y después la gloria.