
- Antiguo reino del Ponto siglo I a.e.c. - Con licencia GNU
Los ejércitos del Ponto fueron derrotados en Nicópolis a orillas del Éufrates. Entonces, Mitrídates VI, se dispuso a montar sus cuarteles de invierno en Dioscurias donde se mantuvo desde el 66 hasta el 65 a.e.c. Tígranes, el rey de Armenia, se negó a darle hospitalidad y cobijo pues grande era el temor y respeto que sentía hacia el poder de Roma.
Mitrídates huye a la Cólquide
Con el fin de llegar a sus territorios en el Bósforo Cimerio, Mitrídates, dio un gran rodeo momento que Pompeyo aprovechó para crear una nueva alianza con Armenia iniciando, con la ayuda de Tígranes, una feroz persecución contra el rey de los partos. Ambos ejércitos, romano y armenio, encontraron una fuerte oposición de las tribus albanas pero consiguieron llegar hasta Fasis en Cólquide y reunirse con su legado Servilio, almirante de la flota euxina dejándolo al mando de las tropas que perseguían al rey del Ponto. Pompeyo continuó su avance y conquista hacia Siria donde venció y depuso al rey Antíoco XIII Asiático, convirtiendo la región en una nueva provincia romana. Corría el año 64 a.e.c.
Roma incrementa su supremacía, Pompeyo el Grande, un héroe para el pueblo romano
Ya en el 63 a.e.c., marcha hacia el sur e impone la supremacía de sus legiones en Fenicia, Celesiria y Judea, las ciudades más helenizadas de todo el territorio y particularmente de las más importantes ciudades de la Decápolis. A finales de ese año, captura la ciudad de Jerusalén. En esa época Judea estaba en guerra civil entre los hermanos Hircano II y Aristóbulo II, de la dinastía asmónea, el primero apoyado por los fariseos y el segundo por los saduceos.
Pompeyo toma partido por Hircano II
Unidas las fuerzas judías seguidoras de Hircano con las legiones romanas del general más invicto de Roma asediaron Jerusalén durante más de tres meses. El número total de muertos en el bando de Aristóbulo fue de, aproximadamente, 12.000 judíos tal y como cuenta Flavio Josefo en su obra Antiquitates Judaicae, libro XIV, capítulo IV: «De los judíos cayeron doce mil, pero de los romanos muy pocos... y no se cometieron daños insignificantes en el templo en sí, que, en épocas anteriores, había sido inaccesible y visto por nadie; pues Pompeyo entró, y no pocos de aquellos que estaban con él fueron también, y vieron lo que era ilícito que viera cualquier otro hombre distinto a los sumos sacerdotes. En aquel templo estaban la mesa dorada, el sagrado candelabro, y los recipientes para libaciones, y una gran cantidad de especias; y además de estos había tesoros dos mil talentos de dinero sagrado: pero Pompeyo no tocó nada de todo esto, debido a su consideración hacia la religión; y en este punto también actuó de una manera que era merecedora de su virtud. Al día siguiente dio la orden a aquellos que estaban a cargo del templo que lo limpiaran y que llevasen las ofrendas que la ley exigía a Dios; y restauró el sumo sacerdocio de Hircano, tanto porque le había resultado útil en otros aspectos, y porque dificultó que los judíos del país dieran ayuda a Aristóbulo en su guerra contra él».
Durante la campaña contra Judea muere Mitrídates VI. Pompeyo vuelve victorioso a Roma
Las ciudades griegas del Euxino septentrional abandonaron a su suerte al ejercito del Ponto que se unió en bloque al príncipe Farnaces tras lo cual Mitrídates se suicidó. Tígranes de Armenia se convirtió en el gran amigo y aliado de Roma y de esa forma, los nuevos territorios romanos se fueron extendiendo hacia el Este llegando hasta el mar Negro y el Cáucaso. Aristóbulo fue hecho prisionero y, encadenado junto a todos sus hijos, fue conducido a Roma para ser mostrados como parte del Triunfo de Pompeyo. Hircano fue nombrado, de nuevo, como Sumo Sacerdote. El tributo conseguido por el General romano como botín de guerra fue de 20.000 talentos de oro y plata así como el fruto de elevados impuestos anuales al pueblo judío que quedó subordinado a la autoridad administrativa y militar romana de la nueva provincia de Siria; a pesar de ello, permitió que Hircano II gobernara, con importantes limitaciones, eso sí, en las nuevas provincias de Judea, Perea y Galilea.
