
- Portada de la edición de bolsillo de "Roma", de Steven Saylor - Imagen tomada por J. C. Chirinos
El propio Steven Saylor (Texas, Estados Unidos, 1956) coloca como epígrafe el argumento con que ha armado esta monumental novela: La leyenda es histórica, igual que la historia es legendaria. Esta frase, tomada de The foundation of Rome, de Alexandre Grandazzi, es la "excusa" perfecta para acometer las más de 800 páginas que recorren la historia de la capital del Imperio Romano desde su fundación, en el año 1000 a.C., hasta la época posterior a la muerte de Julio César, durante el reinado de su sobrino-nieto Octavio, mejor conocido como César Augusto, el primer emperador.
Contar mil años 'casi' como una "saga literaria"
Saylor no está tratando un tema nuevo para él: es conocida su serie de ficciones ambientadas en la Roma antigua (Sangre romana, La casa de las vestales, El enigma de Catilina, y así hasta 12 libros, que se conocen bajo el nombre de Roma Sub Rosa Mistery Series) . Pero en esta ocasión, con Roma -de aliterante subtítulo: La novela de la antigua Roma-, no se sirve de una trama literaria complicada, pues su intención no es crear un espacio de ficción, sino sumergir en el terreno de la leyenda la historia que ha llegado hasta nosotros a través de fuentes como Tito Livio, Cicerón, Estrabón, etc. Contar mil años en forma de "saga literaria", hubiera supuesto para el autor un trabajo mucho más arduo y un texto mucho más largo que el que aquí comentamos. No: Saylor parte de una suposición histórica, según la cual la primera deidad de los romanos fue Fascinus, amuleto falomórfico utilizado por las vestales debajo de los carruajes en que desfilaban, y que en Roma pasa de generación en generación hasta que se pierde su significado difuminado por el oscuro velo de la noche de los tiempos.
Las dos familias: Pinarios y Poticios
A partir de esta suposición, el autor nos cuenta las aventuras de dos familias, los Pinario y los Poticio, que a través de los años irán protagonizando los episodios más relevantes de la historia romana: los primeros pobladores, comerciantes de la sal y los metales; la amenaza de Caco, el monstruo casi sagrado que es derrotado por Hércules, a quien veneran desde entonces; el rapto de las sabinas; la invasión de los galos; las guerras contra Aníbal; el asesinato de Julio César. En cada episodio, un Pinario o un Poticio, o el descendiente de las dos ramas al mismo tiempo, estará involucrado de una u otra manera, a veces protagonizando, a veces en un papel marginal. Pero siempre con un mismo leit motiv: la posesión de Fascinus, porque el amuleto, un falo de oro alado que se hereda de generación en generación, los protege.
¿Novela Histórica o Historia?
El resultado se puede ver, al menos, de dos maneras, dependiendo de la intención con que se lea. Los que anden buscando sumergirse en una novela histórica al uso, que enganche desde el principio con una subtrama que discurra por debajo de la macrohistoria, hallarán en Roma poca sustancia, si bien disfrutarán de la ambientación y la rigurosa descripción de cada época.
En cambio, los que tengan curiosidad por conocer de manera amena la historia de una de las ciudades más importantes para la cultura occidental, se dejarán "engañar" por la arquitectura de esta enorme novela que en realidad es una serie de once relatos unidos por la ciudad y por la excusa del amuleto protector. En ambos casos, siempre habrá recompensa, y esa será la distracción.
Un libro de historia también es un libro
No es una mala novela. Quizá pudo haber sido más "dramática", pero desde luego no es fallida. Los mapas de la ciudad en cada momento histórico, las recomendaciones bibliográficas y el árbol genealógico son en este sentido de gran ayuda. Y, en última instancia, para los que están acostumbrados a ver documentales de la BBC, el Canal de Historia o Documanía, será una experiencia muy plástica y estimulante. Un libro de historia debe ser un libro de historia, pero también tiene que ser un libro, escribió una vez Ortega y Gasset. Sin duda este libro cumple con creces esa petición.
