Sabía que estaba ante una posibilidad histórica. Lo sabía mejor que nadie. Y quizás por eso, a pesar de mantener el rostro impasible, comenzó tenso y cometió 16 errores no forzados en el primer set cuando en todo el encuentro de semifinales ante Djokovic había errado apenas diez tiros.

En la segunda manga estuvo contra las cuerdas, parecía que el sueño se desvanecía, pero el suizo escapó de cuatro break points, quebró en el momento justo con una bolea de antología y comenzó a revertir la historia. Llegó la lluvia, como en casi todas las jornadas del torneo, y en la reanudación ya no era el mismo Federer de los primeros sets, sino que era el Federer que aplastó a Youzhny y que derrotó con total autoridad a Djokovic. Mucho más fluido en sus golpes, impactando mejor y fallando mucho menos.

Ante esa versión del suizo, Andy Murray no pudo, nadie ha podido en realidad. Federer fue superior y tras vencer al ídolo local se coronó por 7º en la Catedral del Tenis, con los ojos anegados en lágrimas, como si fuera este su primer trofeo importante, cuando en realidad ya suma 17.

Federer ganó algo más que el certamen más prestigioso del mundo. El suizo volvió a ser el nº 1 del mundo y, aunque él mismo no lo crea o no lo quiera pensar siquiera, certificó que es el mejor tenista de la historia.

Números que asombran

Al coronarse en Wimbledon, Federer recuperó el nº 1 del mundo, lugar que había perdido en junio del 2010 a manos de Rafael Nadal, cuando estaba apenas a dos semanas de superar a Pete Sampras como el jugador que más tiempo estuvo en la cima del Ránking Mundial desde que este se implementó (286 semanas). El suizo superará al norteamericano dentro de dos semanas y romperá el último gran record que aún no ostenta. "Es impresionante, Sampras siempre fue mi héroe, todavía no me lo creo", comentó Federer al respecto.

La diferencia con Djokovic es de apenas 75 puntos (11075 contra 11000), por lo que el serbio podría superarlo en los Juegos Olímpicos tan solo avanzando una ronda más que el suizo. Sin embargo, después de Londres se jugarán los Masters 1000 de Toronto y Cincinnati y el US Open, torneos en los cuales "Nole" defiende 3600 puntos contra 990 de Federer, con lo cual allí el suizo casi con toda seguridad ampliará la brecha o recuperará su lugar en caso de perderlo en Londres.

Con su 7º título en Wimbledon, Federer igualó a Sampras y se convirtió en el tercer jugador que ha ganado el mismo Grand Slam en siete oportunidades desde la Era Abierta (1968): Pete Sampras también lo hizo en Wimbledon y Rafael Nadal en Roland Garros.

Con 17 títulos de Grand Slam, Federer ya superó por tres a Sampras, quien con sus 14 coronas parecía inalcanzable en su momento. El suizo también agrando su record de finales en torneos grandes habiendo disputado ya 24. Este fue el 75º título en la carrera del helvético y el quinto en un año que hasta ahora ha sido de ensueño: ya se consagró en Dubai, Rotterdam, los Masters 1000 de Indian Wells y Madrid y ahora Wimbledon. Nótese además la variedad de superficies en las que ha ganado: polvo de ladrillo, césped, hard bajo techo y hard al aire libre, toda una demostración del talento que tiene para adaptarse a los diferentes terrenos.

Una resurrección que parecía imposible

En octubre del año pasado, Federer cayó al cuarto lugar en el Ránking Mundial superado por Andy Murray. El suizo no estaba jugando bien y parecía que comenzaba a alejarse de los primeros planos del tenis, dominado en ese momento por un imparable Djokovic. Sin embargo, el helvético tuvo un cierre de temporada fantástico con títulos consecutivos en Basilea, el Masters 1000 de París y el Masters de Londres, con lo cual recuperó el nº 3 del mundo y demostró que aún había mucho tenis guardado. Aún así, la posibilidad de que recuperara el nº 1 del mundo se antojaba inimaginable, ya que Djokovic comenzó el año ganando el Abierto de Australia y seguía en un altísimo nivel.

Federer volvió a sorprender y con los trofeos que consiguió más las buenas actuaciones en los dos Grand Slams iniciales (semifinalista en ambos) llegó a Wimbledon con la repentina chance de volver a la cima. Y no la desaprovechó. Se repuso de dos sets perdidos ante Benneteau, luchó contra los dolores en la espalda ante Malisse, eliminó al que era el nº 1 del mundo y campeón defensor y cerró la hazaña venciendo a la ilusión local, con lo cual redondeó un torneo emocionante.

"La verdad es que nunca dejé de creer en mi tenis, durante el torneo todo funcionó a la perfección, es un sentimiento mágico. Es increíble lo que ha ocurrido. Ha habido momentos duros en el último par de años", comentó Federer, que a sus casi 31 años (los cumple el 8 de agosto) es nuevamente el mejor tenista del mundo y ya sin ninguna duda el mejor de la historia.