Las road movies son un clásico subgénero dentro de la cinematografía y pueden contar historias de acción, policiales o de amistades cómplices. Pero existen también otras asimilables al thriller, el suspenso o el terror que se relacionan más con el bajo presupuesto y la categoría "clase B".

Características de las road movies

Las road movies como su nombre lo indica, son filmes que transcurren en una carretera en las que sus protagonistas viajan a bordo de su automóvil. Los motivos del viaje pueden ser diversos (placer, huida, iniciáticos) pero lo cierto es que los personajes deben pasarlo para sufrir una transformación y la trama lo pide como principio constitutivo para lograr el avance dramático.

Generalmente de muy bajo presupuesto y con actores desconocidos, son asociados a un cine de menor jerarquía y deben afrontar el gran desafío de poder sostener una historia con muy pocos recursos espaciales y actorales.

Características de las Road movies de terror

En el caso de las road movies de terror, el desafío es mucho mayor, ya que operan dentro de un género considerado de por sí marginal y además deben valerse de recursos escasos para aterrorizar. El espacio se gana entonces como elemento narrativo y así la soledad de la ruta, el paisaje solitario, la gasolinera abandonada y el motel mugriento con un dueño sospechoso sumado a algún psicópata que sin motivo aparente hostiga a los conductores.

Road movies de terror famosas

Si nos remontamos en el tiempo, quizás algunos recuerden aquella versión fílmica del texto de Stephen King Los niños del maiz (1984). En aquella ocasión una pareja (él ex combatiente de Vietnam) viajaba a través de la ruta cuando inesperadamente se cruza un niño vestido al estilo amish al que atropellan y deciden ir hasta el punto habitado más cercano a pedir ayuda. Al llegar descubren que es un pueblo fantasma habitado solo por niños que no sobrepasan los 18 años y que integran un culto siniestro liderados por otro niño, fanático religioso.

La mayor parte del film transcurre en la ruta rodeada de unos enormes maizales que no permiten ver más allá y tornan impenetrable la percepción, lo que torna más amenazante la topografía.

Otro clásico es El despertar del diablo (2006). Allí dos familias que viajan a través de un caluroso desierto deciden parar a refrescarse y a cargar combustible en un gasolinera. El dueño falsamente amigable y mentiroso como exige el género, engaña a los viajeros indicándoles un camino más corto que cuando intentan tomar, lleva a que pinchen sus cubiertas como resultado de una trampa oculta.

A partir de allí pasarán a estar atrapados en ese desierto a merced de una suerte de mutantes que se alimentan de carne humana. Es interesante remarcar que estos seres son deformes como consecuencia de haber sido sometidos a radiaciones producto de las pruebas nucleares que el ejército norteamericano realizó en la década del 50.

De hecho en el comienzo del film y sus créditos se observan imágenes de los bombardeos a Hiroshima y Nagasaki y avanzada la historia, los personajes descubren que al lado de la ruta tras una cerca de alambre, se hallan los restos de lo que fue una suerte de ciudad de utilería con muñecos preparados para medir los distintos impactos ante los ensayos militares; el espacio tiene banderas norteamericanas.

Rest Stop (Área de descanso traducida como Parada Mortal) también del 2006 es otro film asimilado al road movie de terror pero en este caso la trama es más compleja. Una pareja de jóvenes novios decide viajar a Hollywood para probar su suerte como actores. La chica se escapa de su casa sin avisar a su familia de su decisión.

A poco de partir la pareja tiene sexo al costado de la ruta y tras este hecho comienza una interminable pesadilla. Son perseguidos por un lunático en camioneta, de aspecto similar al mejor estilo granjero sureño norteamericano. Deciden entonces parar en un parque recreativo donde la joven va al baño y en las puertas del mismo lee inscripciones de mujeres que han sido torturadas y acosadas por el mismo maníaco.

Al salir la joven advierte que su novio ha desaparecido y todos sus intentos por salir del predio serán infructuosos. Sucia, culposa, lastimada y vulnerable, acorralada permanentemente por el loco de la camioneta y sin ayuda de una extraña familia disfuncional comandada por un predicador que vive en un motor home dentro del parque, la joven encontrará su peor destino.

Nota: la chica era nieta de un veterano de Vietnam. Rest Stop tiene una segunda parte, donde varios cabos sueltos de la primera se comprenden: el loco de la camioneta se encarga de "limpiar" al mundo del pecado, comandado por el delirio puritano del fanatismo religioso del predicador, empeñado en barrer con los desbordes de la juventud: vicios y fornicación principalmente. La ruta "alecciona" a los descarriados y nunca mejor dicho, los "encarrilla" en la senda correcta nuevamente.

En esta segunda parte, la pareja será buscada por el hermano del joven desaparecido en la primera, un recio militar que acaba de llegar de la guerra de Irak pero todos sus intentos por detener a los malos, que nos enteramos son fantasmas, son inútiles.

Un comentario aparte merece The Hitchet (2007) un thriller super efectivo. Nuevamente una joven parejita choca accidentalmente contra otro auto y como diluvia en vez de parar y asistir al herido se dan a la fuga. Pasados unos kilómetros paran en una estación de servicio donde el extraño se les aparece y partir de allí comienza un acoso sin fin.

En el medio el psicópata asesina a otras víctimas (entre ellas una familia profundamente religiosa, otra vez) pero lo interesante es que siempre se las ingenia para que parezca que los culpables son los jóvenes, así los va incriminado cada vez más en actos delictivos y criminales de los cuales son inocentes.

Road movie de terror: la metáfora social

Kitch, inconexos, absurdos, estos filmes de guiones a veces dudosos y de una efectividad discutible a la hora de asustar, han logrado al menos construir la identidad del género y sus tópicos: la amenaza del espacio abierto y de la ruta, la familia fanática religiosa, el psicópata acosador de víctimas inocentes y el militar justiciero que fracasa siempre.

Lo que es cierto es que es un subgénero típicamente norteamericano que parece plantear cierta mirada crítica sobre la política y la moral nacional y sobre la cuestión conspirativa del sistema del "american way of life" cuyos fantasmas nunca mueren, como nunca mueren los constructos culturales que la cimientan.