Desde su origen, los seres humanos ponen en manos de la religión o en ceremonias ancestrales el curso de su destino, confiados en que el año que viene será mejor si cumplen con determinados rituales para obtener buenaventura y felicidad.

Purificación en temazcal

Una práctica común en las comunidades indígenas de Mesoamérica es el temazcal (“casa de vapor”, en náhuatl).

Se trata de la tradicional purificación de cuerpo, alma y espíritu que se realiza en una construcción de barro completamente cerrada, con una sola puerta de acceso que es sellada después del ingreso de los participantes, en la que se introducen piedras al rojo blanco sobre las que se arroja agua para producir vapor caliente.

La construcción representa la matriz de la Madre Tierra, de la que después del intenso baño surgen hombres y mujeres nuevos. Se acostumbra realizar en los equinoccios de verano e invierno y durante la transición del año viejo y el nuevo.

Renacimiento

La ceremonia consiste en “cuatro puertas”, correspondientes a los cuatro puntos cardinales, en las que se introducen 13 piedras calientes por “puerta” que aumentan paulatinamente la temperatura interior, hasta llegar a los 50 grados centígrados.

Se trata del renacimiento a una vida limpia de enfermedades de cuerpo y alma a través de la veneración de los cuatro elementos de la vida: tierra, aire, agua y particularmente del fuego que todo lo purifica.

Contra el hambre

Con más de mil millones de hambrientos en el mundo, de acuerdo a cifras oficiales de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), uno de los rituales más socorridos es el de la abundancia que consiste en regar arroz, frijol, maíz, lenteja, trigo, girasol y alubias sobre el piso de la casa a las 12 de la noche del 31 de diciembre.

Las siete semillas -que corresponde al número cabalístico de la semana, las constelaciones, los pecados capitales- permanecen durante la noche y por la mañana son recogidas en vasijas de cobre y almacenadas en la alacena de los alimentos donde permanecerán todo el año.

Para la salud

Para garantizar salud y energía, los expertos recomiendan preparar una infusión caliente de sidra y cuatro manzanas verdes o de las siguientes siete hierbas: romero, laurel, orégano, albahaca, ruda macho, Santa María y pirul. Debe bañarse con este líquido a las 12 de la noche del 31 de diciembre o a las 12 de día del primero de enero y vestirse de blanco con ropa interior verde.

Para viajar

Quien pretende recorrer mundo el año venidero deberá sacar maletas y dar una vuelta alrededor del barrio donde vive. Es importante que ingrese nuevamente al hogar con las valijas para garantizar que regresará del periplo sano y salvo. Entre más distancia recorra, más largo será el viaje. Para tener protección en el viaje, es importante poner un puño de sal en las maletas.

Para el buen sexo y el amor

Para quienes buscan buen sexo y amor deberán ponerse ropa interior de color rojo durante la velada del año nuevo y bañarse con la infusión de las siete hierbas de la salud, agregando a la cocción 12 rosas rojas y un frasco de loción “7 Machos”. Si se quiere devolver el mal o las envidias, la ropa interior roja debe ponerse al revés.

Para el dinero

Con antelación, debe colocar la mayor cantidad de dinero dentro del zapato del pie derecho y pararse sobre ese pie a las 12 de la noche del 31 de diciembre, al tiempo que recibe abrazos y parabienes del resto de los invitados.

Para garantizar fortuna, se sugiere vestir prendas íntimas de color amarillo y lanzar al cielo 12 monedas de la misma denominación, guardando cuando menos una en la cartera que portará todo el año. Regalar y conservar un dólar garantiza prosperidad.

Finalmente, para alejar malas vibraciones y sentimientos negativos, algunos expertos en conjuros recomiendan barrer el hogar con una escoba de canutillo natural, que deberá desecharse al terminar la faena, y trapear con agua protegida con sal. La limpieza se hace del fondo de la casa hacia la calle.

A las 12 de la noche deberá llenar una copa de agua y arrojarla hacia la calle para que se vayan sufrimientos y congojas.

Durante la velada del año nuevo es imprescindible mantener prendidas todas las luces del hogar para alejar las tinieblas y barruntos de mala suerte.