Desde que el pasado 15 de abril se estrenara el último film de Carlos Saldanha, responsable de otros grandes éxitos de la firma 20th Century Fox y Blue Sky Studios como Ice Age (la Edad de Hielo), la taquilla ha respondido con buenas cifras y millones de aplausos. La nueva aventura animada del director brasileño en 3D, es un homenaje a su tierra natal, así como un mensaje de sensibilizacion acerca de las terribles consecuencias del comercio ilegal de animales exóticos.

La historia de un guacamayo azul

Río comienza mostrando la apacible existencia como mascota de un guacamayo azul en EEUU cuando conoce la notícia de su condición de ejemplar único en el planeta. Un ornitógolo brasileño, apasionado de la protección de las aves, convence entonces a su inseparable dueña y protectora, Linda, para que se trasladen a Río de Janeiro, donde Blu, el plumífero protagonista, se encontrará con una hembra de su mermada especie, Perla, (Jewel en inglés), para la posible procreación.

Aunque lo desconocen, al tomar esta decisión, emprenden un viaje de regreso (Blu era tan sólo un polluelo cuando lo sacaron ilegalmente de la selva), que les llevará a una importante transformación interior para enfrentar sus miedos y superar sus límites, todo ello en el marco de un cautivador Brasil en pleno apogeo del Carnaval.

El antihéroe de la película es una cacatúa resentida llamada Nigel que asiste a los traficantes de aves exóticas para que puedan salirse con la suya. Sin embargo, toda una legión de la fauna amazónica cooperará con Blu y su nueva amiga, para evitar su secuestro y venta al mejor postor.

Todos los detalles

La producción de Saldanha lleva impreso el carácter de un proyecto personal en el que se han cuidado todos los detalles. Desde la selección de los actores de doblaje en la versión inglesa, entre los que se encuentran Jesse Adam Eisenberg (Blu), Anne Hathaway (Perla) o Jamie Fox (Nico) como los responsables de la música, bajo la dirección de Sergio Mendes y con voces como The Rio Singers, Will.iam (Pedro) cantante de The Black Eyed Peas y percusionistas de la talla de Carlinhos Brown, que provocan en el espectador el contagio de la samba desde el primer segundo de la película.

Asimismo, destaca en los fotogramas la calidad de reproducción del plumaje de las aves del Brasil, exhibiéndose en sus danzas hipnóticas y pegadizas. Sorprendente también la nitidez de los paisajes del propio Río de Janeiro: a vuelo de pájaro se aprecian vistas del Cristo del Corcovado, del Pan de Azúcar, de la Playa de Ipanema o de las propias fabelas con un realismo tal que hace olvidar que se trata de una película de animación.

Un guión que tiene mucho de real

El guacamayo o arara azul en portugués (Anodorhynchus hyacinthinus), es una especie endémica de América del Sur, presente originalmente en las selvas amazónicas de Bolivia, Paraguay y Brasil. Se trata de un ave que vive en pareja (en unión única exclusiva toda la vida), o en pequeños grupos. Sus ejemplares muestran un plumaje de color añil vivo, sin apenas dimorfismo sexual.

La valorización económica de su extraordinario colorido, ha llevado al guacamayo azul a la práctica desaparición, en manos de redes ilegales de tráfico de aves exóticas. Hoy se encuentra en peligro de extinción. En Brasil existe un programa de recuperación de este tipo de aves, que ha logrado el número de 6.500 ejemplares en 2002 (según Mc Garth), si bien se desconocen poblaciones en otros lugares.

La producción de Río explicita un mensaje de conservación y protección de la naturaleza a partir de un tema común y familiar como es el de la adquisición de las mascotas. A través de su narración, no sólo insta a grandes y pequeños a ser responsables en la compra de animales, sino que también aproxima al espectador a la realidad de origen de esa fauna, en el contexto de un Brasil bello, con sus luces y sus sombras.

En cualquier caso, esta novedad de cine 2011, invita a viajar a Río con toda la familia, para durante 96 minutos, parafraseando el tema musical principal del film, sentir el ritmo (Feel the Rhythm).