Afamado realizador de televisión y publicidad, Ridley Scott se lanzó a la pantalla grande con una interesante película de época: Los duelistas, en la que Harvey Keitel y Keith Carradine daban carácter a unos personajes atormentados que viven un duelo permanente a lo largo de 20 años y que daba título al film.

Posteriormente, esa maravilla del género de ‘terror’ psicológico que fue Alien, un par de años después, y la posterior Blade Runner hicieron concebir a la industria esperanzas de que estaba ante un nuevo genio.

El temprano declive de Ridley Scott que culmina con La teniente O'Neill

No fue así, o su trayectoria no pareció seguir el mismo camino. Hay directores de filmografía irregular pero que dotan de un sello particular a su cine. No era el caso. Según iba avanzando su carrera iba siendo más políticamente correcto o se iba dejando llevar por las imposiciones de la industria. Incluso las malas lenguas llegaron a comentar que sus dos primeras películas las había dirigido su hermano Tony. Realizador procedente igualmente de la publicidad pero con un estilo más personal y que cuenta en su filmografía con obras tan estimables como Revenge o Marea Roja.

Dejando de lado Legend, que fue un fracaso en todos los niveles, películas posteriores como Tormenta blanca, La sombra del testigo o Thelma & Louise dejaban ver una factura impecable, un saber moverse con buenos presupuestos pero demasiado pendiente de aquello que quisiera ver el espectador, que se vendiera bien. Películas que tenían como denominador común una atractiva primera visión pero que malamente aguantaban una segunda.

Su carrera está plagada de lo que se da en llamar 'versión del director', lo que da idea de su visión comercial. Alguna de ellas tan absurdas como el medio minuto adicional que suponía la aparición de un unicornio en la nueva versión de Legend y que repetía aparición en una de los múltiples montajes de Blade Runner. El punto culminante de ese declive llegó con La teniente O'Neill. Vehículo exclusivo de lucimiento de una musculada Demi Moore, de moda en la época y que supuso el principio del declive de su carrera.

La bendición del Oscar con Gladiator

Parecía dado por imposible. Que era otro juguete roto en manos de la industria, y entonces llegó Gladiator. Película de aventuras con buen guión y que suponía una vuelta al cine de los años 50. Un héroe en entorno histórico que se levanta contra el corrupto poder establecido.

Espectaculares escenas de lucha, buena fotografía y un actor en estado de gracia y que sus posteriores papeles se han encargado de darle el cartel de símbolo en el cine de aventuras - con contenido- moderno. Un lugar similar al que pudo ocupar Kirk Douglas en su tiempo.

Tocado con la bendición de los Oscars, aunque el de dirección se lo llevara Stephen Sordebergh por Traffic', parecía que iba a permitirle encauzar de nuevo su carrera pero lo que hizo fue definirla. Vehículos comerciales como Hannibal o Black Hawk derribado' para financiar fallidos proyectos personales como Los impostores. Todos ellos bien filmados pero sin profundidad en la historia que las hacia olvidables a poco tiempo de verlas.

Al servicio de la industria cinematográfica

Como muchos directores de la actualidad - Spielberg el caso más evidente, más efectista que efectivo y cada vez, menos personal. Aprovechó el conflicto en Oriente Próximo para filmar 'El reino de los Cielos, que como todas, prometía más de lo que fue. De ella solo se puede sacar la buena fotografía y el mensaje que más que la misión religiosa, había intereses económicos en la campaña. Como Kubrick hizo en 2001, dejaba ver que la historia humana se repite, cambia la vestimenta.

Tratando de volver al exito de Gladiator, retomó una fructífera colaboración con Russel Crowe: Un buen año, visto el tráiler, visto todo, Red de mentiras, interesante película de espionaje, y American Gangster, interesante revisión del cine del hampa pero que también carente de fuerza. Esta colaboración termina en Robin Hood' donde parece el director vuelve al buen camino.

Un nuevo enfoque a la leyenda de Robin Hood

Robin Hood parte de una historia bien conocida y le da otro enfoque. Su rodaje tiene una leyenda similar al personaje homenajeado. Se decía que problemas de peso del protagonista para hacer de oponente de garantías a la lady Marian del momento - Sienna Miller; de problemas de exteriores y de problemas de diferente índole. Al final, la realidad parece ser que era problemas con el guión. El resultado es una película muy estimable, sin el aire panfletario de la correspondiente de romanos. Con buen ritmo, parece más atinada históricamente y con un buen hacer de los actores.

Parece que tiene ahora bastantes proyectos en cartera: la pre-cuela de Alien o una nueva versión del clásico de Richard Fleisher 20.000 Leguas de Viaje Submarino. A ver si hay suerte y la brillantez de su última película no queda en espejismo.