El mismo término “ricos” nos lleva a consideraciones clasistas. Cuando parecía que la lucha de clases solo era un tema en los libros de historia y que no influía en los tratados de economía, resurge con cierta ironía la cuestión de clases. Los ricos adquieren más conciencia de su posición privilegiada ahora que la vapuleada clase media se ahoga en los recortes presupuestarios y financieros que decretan los gobiernos ante la crisis económica mundial.

La crisis mundial, la alarma que agita las conciencias millonarias

La responsabilidad del multimillonario debe ser de estado también. Así opinaba el “rico norteamericano” que abrió el ánfora de Pandora de los vientos solidarios. Se trata de Warren Buffet, que llegó a declarar que el Congreso de su país, EEUU, le había estado mimando con leyes favorables a él y a sus compañeros de estatus social, los multimillonarios de la primera potencia. Llegó a pedir colaborar con parte de su fortuna en las arcas del estado para confeccionar el presupuesto del próximo año.

Lo que parecía un gesto solidario de un solitario “Robin Hood” de la alta sociedad tuvo respuesta positiva, de seguir en la misma línea, por parte de la mujer más rica de Francia, la dueña de L’Oreal, Liliane Bettencourt, que había sido protagonista de un escándalo fiscal el año pasado. ¿Son estas propuestas una forma de mejorar su imagen social? La respuesta podría ser obvia. No obstante, firmó un comunicado junto a una decena de multimillonarios donde “rogaban” hacer una contribución especial al tesoro nacional y así “la amada Francia” pudiese salir antes de la crisis financiera.

Grandes fortunas, ¿solidarias con su sociedad?

No es una contradicción riqueza y solidaridad. Es habitual ver a las fortunas del mundo crear fundaciones con su nombre para paliar la pobreza y las desigualdades sociales. Sin embargo, lo que hace peculiar este “movimiento” solidario de los multimillonarios europeos es el discurso que lleva detrás. En la mayoría de los casos han firmado manifiestos o cartas a sus dirigentes asumiendo que lo justo sería pagar más ya que poseen más, palabras textuales del grupo alemán “Vermögende für eine Vermögensabgabe” (Ricos a favor de un impuesto sobre el capital).

Este grupo cívico lo componen “gentes corrientes”, según su fundador, Dieter Lehmkuhl, un médico jubilado cuya fortuna ha declarado asciende a 1,5 millones de euros."Somos un grupo muy diverso: profesores, doctores, empresarios. La mayor parte de nuestra riqueza es heredada. Pero tenemos más dinero del que necesitamos". Es un reconocimiento de que su procedencia de clase les permitió conseguir sus fortunas y que debe gravarse fiscalmente a su patrimonio.

Demagogia populista o medida efectiva

Es tradicional el debate sobre si bajar los impuestos a los ricos es política de derechas, neoliberal, para facilitarles sus inversiones en proyectos empresariales y subirles los impuestos es política de izquierdas con tintes populistas. La realidad es que tanto una línea política como otra ha tenido tendencia en toda Europa a bajar los impuestos a los más ricos, incluso en suprimir la fiscalidad sobre sus patrimonios.

Parece que hay temor en los gobiernos al aumento de la presión del fisco a los ricos porque podrían retraer sus iniciativas empresariales y dejar de crear empleos. Esos prejuicios deberían desaparecer escuchando a estos millonarios que expresan lo que tendrían que declarar los políticos: “hay que actuar para que deje de aumentar la distancia entre ricos y pobres”, declaró Lehmkuhl a los medios de comunicación alemanes.

Un gesto solidario con muchos críticos

En Estados Unidos, un diario hacía burla de los discursos solidarios del magnate americano, Warren Buffet, llamándole “hipócrita” en su portada. El “New York Post” criticaba que las palabras del multimillonario parecían parte del discurso populista de Obama, que desea subir los impuestos a los ricos si es reelegido, sin un buen fundamento técnico.

La medida, según el periódico, no serviría de mucho ya que Buffet la propone para los que ganen un millón de euros al año y en el ejercicio fiscal del 2009, por ejemplo, solo era el 0,2% de los declarantes. Un analista económico portugués, precisamente de un país “rescatado en la eurozona”, el catedrático Joao Carlos Espada, explica que una subida de impuestos a los más ricos no pasaría de un “parche” en el pinchazo, sin arreglarse la rueda económica.

Según sus explicaciones la riqueza en Occidente (tan admirada en el mundo) ha venido en estas últimas décadas no de la redistribución de esta de ricos a pobres a través de los tributos, sino de la libertad económica entre competidores productores de bienes y servicios, lo que permitió al ciudadano medio ser consumidor de bienes que en otras épocas hubiesen sido prohibitivos. Es probable que sea así… en los libros de historia. La realidad económica es tan grave que el altruista gesto de los multimillonarios sería más que bienvenido.