No deja de ser curioso que una película tan "setentera" como "Chinese Bookie" se acepte mejor en la actualidad que en los años en que se exhibió. Cinéfilos y cineastas de generaciones posteriores supieron entender y disfrutar la película de John Cassavetes, que hoy día se sitúa entre las más maduras y profundas de su filmografía.

La primera incursión de Cassavetes en un género cinematográfico, en este caso el de gangsters, fue para apartarse a un lado, para evadirse de cualquier planteamiento precedente o de los tópicos del género. Su película está construida con los instantes que otros desecharían, sin esclavizarse en ningún momento ni a la trama ni a los tiempos dramáticos que impone la narración fílmica habitual.

Breve sinopsis sobre "The Killing of a Chinese Bookie"

Cosmo Vitelli (Ben Gazzara) acaba de concluir el pago de su local de streptease en Las Vegas. Él dirige, coreografía y monta cada uno de los números que Mister Sophisticatión, el patético maestro de ceremonias, y sus esculturales chicas representan cada noche en el Crazy Horse West. Cuando parece que todo comienza a funcionar en la vida personal y profesional de Cosmo, un grupo de gangsters, al que debe una fortuna derrochada en el juego, le coacciona para que salde su deuda cometiendo el asesinato de un corredor de apuestas.

Antítesis del cine de gangsters

Cuando se estrenó el filme, y a pesar de firmarlo John Cassavetes, que nada entendía en el arte como convencional, los espectadores esperaban ver la película que los trailers promocionales, cargados con la adrenalina y acción propia del género, dejaban intuir. Pero para Cassavetes, esta película sólo era una excusa, o una metáfora, para expresar sus inquietudes humanas y artísticas más personales. Por ejemplo, nunca dejó que en la narración del filme, las escenas de acción o el suspense fluyeran hasta una resolución clara o un climax, al contrario, desvaneció estas secuencias antes que llegaran a su punto culminante, derivándolas a situaciones cotidianas o de tensión dramática totalmente opuesta. Su honestidad y nobleza hacia los personajes consistía en ofrecer momentos auténticos a los actores, alejándolos lo antes posible de posiciones inverosímiles.

Un guión para Scorsese

Explica Ray Carney en su libro "Cassavetes por Cassavetes", que durante una noche, John Cassavetes y Martin Scorsese desarrollaron una idea para una posible historia sobre gangsters. Cassavetes admiraba las primeras películas de Scorsese, "Who´s that knocking at my door" y "Malas Calles", y con su habitual entusiasmo, escribió el guión de "Chinese Bookie" para que lo dirigiese el propio Scorsese. Pero el joven Marty, después de leer el guión, prefirió centrarse en un proyecto mejor respaldado y más ambicioso como "Taxi Driver" y animó a su maestro a que la rodara él mismo.

En el set de rodaje

Para filmar "Chinese Bookie", John Cassavetes volvió a rodearse de su entorno más cercano, familiares y amigos siempre fueron su equipo técnico y artístico. Tras varias semanas de pruebas técnicas y ensayos con actores, el cineasta de Nueva York se enfrentaba a un terreno desconocido, pero que le serviría para investigar y desarrollar las emociones en una historia novedosa para él.

El director se iba a zambullir con la cámara, él mismo rodaba los planos cámara en mano, entre los cuerpos como si de un actor más se tratase, aguantando el objetivo en cada detalle físico, esperando paciente cada instante y, por supuesto, motivando a los protagonistas para obtener de ellos cualquier reacción que les emparentase con la verdad, Cassavetes intentó, una vez más, hacer el cine que él exigía ver como espectador.

Ben Gazzara habla sobre la película

Confiesa un emocionado Ben Gazzara en el documental "Íntimo Cassavetes", que al principio y durante buena parte del rodaje, estaba desmotivado y poco convencido con su personaje, pues era difícil entrar, de forma natural, en ese mundo de mafiosos que abordaba el guión. Durante una de las escenas, concretamente cuando Cosmo va en la limusina y deja a cada chica en su domicilio, Gazzara explica que, cuando se quedaron solos, Cassavetes apartó sus ojos del visor de la cámara y estaba llorando, entonces se desahogo diciendo que, aquella película, era una película sobre la gente que se interpone entre el individuo y sus sueños, en definitiva, sobre las personas poderosas que les impedían a ambos realizarse como artistas. En aquél momento, Ben Gazzara comprendió que Cassavetes no estaba haciendo un filme de gangsters, sino sobre sí mismo.

Cosmo Vitelli como álter ego

Momentos antes de asesinar al corredor de apuestas chino, Cosmo se dirige a una cabina telefónica. Desde allí habla con uno de los empleados de su local y le pregunta que número musical se está representando. Ambos hombres discuten a través del teléfono acerca de lo que se ve en el escenario.

Seguramente ningún otro cineasta del mundo hubiese optado por dar, en ese momento de la narración, una información innecesaria para la trama, pero si Cassavetes, porque para Cosmo, aún sintiendo el aliento amenazador de los gangsters y concienciado de ejecutar el acto vil al que le están obligando, la satisfacción de saber que la performance funciona y agrada al público es vital para su ego artístico.

De manera paralela, se puede apreciar que, con "The Killing of a Chinese Bookie" no consiguió John Cassavetes convencer al público, aunque de nuevo demostró a los "gangsters" del espectáculo que él era un verdadero artista.